EL PAIS › UN SECRETARIO DE NISMAN CONTO QUE LO SORPRENDIO QUE LO CONVOCARA EN PLENA FERIA

Un regreso que nunca fue bien explicado

Uno de los secretarios que trabajaron junto a Nisman en la preparación de la denuncia contra Cristina Kirchner declaró ante la fiscal Fein. Reveló que se sorprendió porque lo convocara en enero para concluir el escrito.

 Por Irina Hauser

El regreso precipitado de Alberto Nisman del viaje por Europa –donde paseaba con su hija mayor– para radicar en tribunales la fallida denuncia contra Cristina Kirchner y otros funcionarios por la causa AMIA, volvió a aparecer en la investigación sobre su muerte. Uno de los secretarios que había trabajado en esa presentación declaró ante la fiscal Viviana Fein que lo tomó “por sorpresa” la convocatoria de Nisman en medio de la feria judicial de enero para acelerar el escrito con las imputaciones por supuesto encubrimiento, que aún estaban inconclusas. De acuerdo con otras declaraciones, incluso de periodistas con los que el fiscal fallecido tenía cierta confianza, ya a fin de año temía ser desplazado o echado de la dirección de la unidad especial que investiga el atentado a la AMIA. Lo atribuía a sospechas políticas pero, además, cargaba con denuncias de los familiares de las víctimas del ataque terrorista que notaban que pasaba más tiempo viajando que en la oficina.

El testimonio de este secretario, Armando Antao Cortez, había sido pedido por la querella de Sandra Arroyo Salgado, quien desde que cambió de abogados a mitad de año volvió a la carga con planteos contra la fiscalía, que no prosperaron, y agregó algunos pedidos que prolongan los tiempos. Cortez contó, según confiaron allegados al caso, que el 12 de enero Nisman lo llamó, ya de regreso, y primero le dijo que había vuelto antes porque tenían que operar a su mamá. Esa misma explicación le había dado a su ex esposa para justificar su regreso intempestivo y la razón por la que dejaría a su hija sola esperando en el aeropuerto de Madrid, con un celular de la flota del ex jefe de Operaciones de la ex SIDE, Antonio Stiuso, para que se pudiera comunicar con su mamá, que llegaba a buscarla con la hermana.

La realidad es que a su madre, Sara Garfunkel, la habían operado un tiempo antes y que Nisman volvía para hacer la denuncia que fue antesala de su muerte, y que terminó archivada en primera y segunda instancia por inexistencia de delito. Cortez y la secretaria Soledad Castro coincidieron al relatar que fueron al departamento del fiscal en Puerto Madero el 14 de enero temprano, él firmó la denuncia y ellos la llevaron al juzgado federal de Ariel Lijo, el juez que iniciaría una cadena de objeciones a la presentación, que se repetiría con María Servini de Cubría y tendría el broche con la desestimación de Daniel Rafecas y luego de la sala I de la Cámara Federal. Nisman hablaba de un encubrimiento de los iraníes sospechosos de participar del atentado, del que los jueces dijeron que no ofreció pruebas.

Uno de los periodistas que declararon en la causa, en este caso de Perfil, contó que Nisman lo consultó y le dijo que temía que lo desplazaran y que incluso él mismo pensaba en renunciar, desde que fue descabezada la ex Secretaría de Inteligencia en diciembre y desplazado Stiuso, con quien había trabajado codo a codo durante una década. A eso se sumaban las denuncias de los familiares de las víctimas del atentado.

El secretario Cortez –quien igual que Castro sigue cumpliendo funciones en la UFI AMIA– también contó un episodio que había despertado interés de la querella: relató que el informático Diego Lagomarsino llamó desesperado a la Unidad el lunes 19 de enero apenas se conoció la noticia de la muerte de Nisman. Primero habló con un funcionario que era el que le recibía la facturación, que lo derivó. Luego dio con Cortez, con quien no tenía trato habitual, y quien declaró que Lagomarsino sollozaba mientras le decía que había estado el sábado en el departamento de Nisman y que le había llevado el arma que apareció en la escena de la muerte, que se la había pedido prestada. “Estaba mal”, relató Cortez en la fiscalía. Y aclaró que lo mandó a declarar al juzgado. El técnico le pedía si lo podía acompañar, pero él no lo volvió a atender. La versión del secretario coincidiría en sus ejes con la que dio Lagomarsino después.

En plan de entender el contexto de la muerte, la fiscal Fein apuesta ahora a acelerar el acceso al contenido de los e-mails de dos casillas de Nisman: una de Yahoo! y otra de Hotmail. Ese material fue pedido por exhorto a las empresas correspondientes en junio, así como el chequeo de horarios de conexión a través de Google y Microsoft, pero jamás llegó la respuesta. A esta última compañía se le pidieron datos que expliquen la conexión simultánea aparente de 26 dispositivos simultáneos (tipo pendrives). Fein tuvo el miércoles una reunión en la embajada de Estados Unidos, como informó este diario, donde mostraron voluntad de cooperar pero le dijeron que lo mínimo que demorarían en responder son tres meses, pero que puede pasar tranquilamente un año. Habrá que ver si la fiscal decide esperar, o si empieza a armar el rompecabezas con otros datos.

Hace diez días, Fein se reunió con los peritos tecnológicos de la Policía Metropolitana y les reclamó un informe final sobre los teléfonos y la computadora de Nisman ya que –contra algunas versiones de la querella que hablan de la manipulación y alteración de los aparatos– las tres páginas que le dieron a la fiscal, que data del 31 de julio, no presenta conclusiones sino solo algunas observaciones: por ejemplo, acerca del celular, sólo dice que “resulta llamativa” la ausencia del registro de comunicaciones previas a las 13.46 del domingo 18 de enero y de mensajes de texto previos a las 9.51.42. El “borrado seguro” no está descartado que lo haya hecho el propio Nisman con un programa específico. También se descarta que haya operado un virus “troyano” en el teléfono. El peritaje dice que no se puede asegurar que la fecha y hora que figuraba en el ordenador “fuera real”. Pero luego este diario confirmó luego que a las 7.01.51 del domingo 18 de enero Nisman estaba leyendo Página/12 en la web, y se corroboró que coincidía el horario del sistema informático con el de la computadora del fiscal. Es algo contundente frente al planteo de la querella según el cual la muerte fue el sábado.

Tanto la junta médica, que analizó la autopsia, y la pericia criminalística, arrojaron resultados que alejan los hechos de una teoría de homicidio. En el caso de los médicos forenses, lo dicen en esos términos y sitúan la muerte le domingo cerca del mediodía, relacionan el golpe en la cabeza con la caída en el momento del disparo y un moretón en el tobillo dicen que presenta una coloración de vieja data. Los criminalistas hablan de que no hay indicios de presencia de otra persona dentro del baño, donde además no encuentran signos de arrastramiento del cuerpo, nada desordenado, ni indicios de pelea o forcejo, hay cuatro testigos que encuentran la puerta cerrada, con el cuerpo que la bloqueaba, con lo cual se hace difícil pensar como alguien salió de ahí dentro. Los únicos que discrepan en ambos casos son los peritos de la querella.

Uno de los últimos estudios que generó controversia fue la reproducción del disparo realizada en un laboratorio de Salta del Ministerio Público. La prueba se realizó con la misma arma de la que salió el disparo que mató a Nisman, con un maniquí al que se le colocó piel de cerdo en la mano. La querella quería contrastar este resultado con los dos barridos electrónicos que se hicieron sobre las manos de Nisman, poco después de su muerte, y que dieron negativo. El nuevo estudio arrojó que la pistola dejaba rastros de fulminante en la mano, por lo que los abogados de Arroyo razonan que no fue él quien disparó sino otra persona. La fiscalía difícilmente tenga en cuenta estos resultados a la hora de hacer su dictamen, ya que el propio servicio de Ingeniería y química forense, antes de hacer cualquier prueba, avisó por escrito: “El estudio por sí solo no arrojará certezas, sino que generará un marco teórico de referencia que permitirá analizar posibilidades. El estudio por sí solo no podrá determinar a qué circunstancias está ligado el caso”.

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El regreso precipitado de Alberto Nisman de su viaje por Europa volvió a ser tema en la investigación de su muerte.
Imagen: AFP
 
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