EL PAIS › LA FISCAL VIVIANA FEIN AVANZA EN LA INVESTIGACION SOBRE LA MUERTE DEL FISCAL ALBERTO NISMAN

Nuevas citaciones y más información técnica

Deberá presentarse para declarar como testigo el agente de la AFI Fernando Pocino, quien fue mencionado en su testimonio por el fiscal Carlos Stornelli. Los peritos informáticos reportaron que no encontraron signos de manipulación o ataque informático.

 Por Irina Hauser

En función de un informe policial sobre entrecruzamientos telefónicos y después de tomarle declaración al fiscal federal Carlos Stornelli, la fiscal Viviana Fein decidió citar como testigo al agente de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Fernando Pocino y volver a convocar al ex espía Alberto Mazzino, quien dio testimonio en los primeros tiempos de la causa sobre la muerte de Alberto Nisman porque en aquellos días había hablado con él. La fiscal reparó en una sucesión de llamados entre agentes el domingo 18 de enero, cuando el ex fiscal de la UFI AMIA ya había muerto, o estaba cerca de morir. Mientras tanto, la semana pasada los peritos informáticos reportaron que no encontraron cambios en la configuración del router que estaba en el departamento de Nisman ni signos de manipulación o ataque informático. Sólo el perito que representa a la querella de Sandra Arroyo Salgado puso en duda la seguridad del aparato.

Fein había encomendado un informe sobre los llamados a la División Fraudes Bancarios de la Policía Federal, que empezó por analizar con quien se comunicaba Nisman en los días previos a su muerte. Entre los números encontró el celular de Stornelli, quien confirmó que se conocían, y que lo había llamado el viernes 16 de enero, que lo notó preocupado y que le ofreció una caja de seguridad para guardar material vinculado a la denuncia por encubrimiento que dos días antes había hecho contra la Presidenta. Los analistas tiraron del piolín, y encontraron llamados de Stornelli con un celular a nombre de Silvia Tomalini, que a la vez se comunicaba con otro celular vinculado con Nisman, el de Mazzino, que a su vez tenía llamadas con el ex jefe de operaciones de la ex SIDE, Antonio Horacio Stiusso.

El Nextel a nombre de esa mujer es el que usa históricamente Pocino, con quien Stornelli dijo que tiene una amistad desde 1980 y que hablan casi todos los días. Que, de hecho, habían hablado de la denuncia por encubrimiento y que llamó a Pocino ni bien recibió rumores de que Nisman había aparecido tendido en un charco de sangre en el baño. La sucesión de llamadas, con una frecuencia no habitual y en un día también inusual, un domingo, el 18 de enero, fue lo que llamó la atención de Fein en una secuencia que empieza con una comunicación de Stiuso y Mazzino, quien luego se contacta con el celular que usaría Pocino.

Mazzino ya tuvo que declarar en la causa, después que lo mencionó Stiuso al identificar llamados de su celular con Nisman. Para hacerlo tuvo que ser relevado de secreto, lo mismo que deberá suceder con Pocino, hoy director operacional de Inteligencia sobre crimen organizado. Mazzino, que era director general de Análisis, relató que habló con el fiscal fallecido a fin de diciembre último, antes de que viajara a Europa, y que entonces Nisman le dijo que estaba preocupado por el descabezamiento de la ex Secretaría de Inteligencia. “Ahora vienen por mí”, le habría dicho y le habló de la situación de su colega Guillermo Marijuán. Luego, declaró, hablaron tras la denuncia de Nisman y de su aparición en el programa A Dos Voces: Mazzino le comentó “qué quilombo que hiciste” y Nisman le preguntó qué opinaba Stiuso, y la respuesta fue que no sabía porque no había hablado. El sábado 17 de enero Mazzino habló con Stiuso a la noche y le dijo que el fiscal lo estaba buscando desde el día anterior. “Con los líos que tengo, en algún momento lo llamo”, le habría dicho. En efecto, el ex jefe de Operaciones no contestaba sus llamados. Al declarar argumentó que tenía el celular en silencio porque esos días lo buscaban muchos periodistas y no lo había notado.

De lo que Mazzino no habló ante la fiscal Fein fue de los llamados del domingo 18, cuando tiene una comunicación con Stiuso y otra con Pocino. De la autopsia y la junta médica surge que Nisman habría fallecido cerca del domingo al mediodía. El cuerpo fue hallado a la noche, por su mamá, Sara Garfunkel, quien ingresó al departamento con uno de sus custodios, Armando Niz.

Ayer declaró policía retirado de apellido Gonçalvez Pereyra. Un celular a su nombre estaba en contacto con uno de los custodios de Nisman, Luis Miño, la noche que fue hallado sin vida. Después de hablar con él incluso se contactó con un celular a nombre de Stiuso. Su testimonio no aclaró nada sobre esa vinculación.

El mes pasado la fiscal Fein les reclamó a los peritos informáticos que hagan un informe completo sobre el análisis de las computadoras y teléfonos de Nisman, que hasta ahora sólo entregaron en actas separadas y un reporte de tres páginas que no exhibe conclusiones. En la fiscalía aguardan toda la información faltante en este rubro a más tardar en quince días. Hasta ahora, frente a los datos que mostraron que en la mañana del domingo 18 la computadora de Nisman navegó por varias páginas web (incluida la de este diario) –lo que descartaría que hubiera muerto el sábado, como intentó instalar tiempo atrás Arroyo Salgado– los abogados de la querella han intentado apuntar a que los aparatos fueron manipulados. Hasta ahora ningún informe lo afirma. El análisis del router del departamento, que recibió Fein la semana pasada, no revela cambios en la configuración, que es la de fábrica, ni permitiría corroborar que haya existido un ataque informático. Sólo el perito de Arroyo Salgado, Gustavo Presman, dice que es poco seguro.

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La fiscal Viviana Fein está analizando llamados que se realizaron el domingo 18 de enero antes de que se supiera que Nisman estaba muerto.
Imagen: DyN
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