EL PAíS › BURSTEIN SOLICITó LA ELEVACIóN A JUICIO DE LA CAUSA, PERO EL FISCAL DI LELLO PEDIRíA EL SOBRESEIMIENTO DEL PRESIDENTE ELECTO

Tiempo de definiciones para el procesado Macri

Burstein pidió ayer que la causa fuera a juicio con Macri como imputado. Todavía falta que se pronuncie el otro querellante, Daniel Leonardo. Según cuánto se demore, el presidente electo podría sumir procesado o no.

 Por Raúl Kollmann

El fiscal federal Jorge Di Lello fijará hoy posición en el caso del procesamiento de Mauricio Macri por las escuchas telefónicas ilegales. Todo indica que pedirá el sobreseimiento del presidente electo con el argumento de que, desde lo institucional, no corresponde dejar al primer mandatario en el limbo y porque –según el fiscal– las pruebas no le parecen suficientemente directas. Del otro lado, Sergio Burstein, cuya esposa murió en el atentado contra la AMIA y fue uno de los espiados, ya presentó su escrito y pidió la elevación a juicio de Macri como imputado. Consideró que está suficientemente probado que se armó una estructura de espionaje ilegal en el ámbito del gobierno conducido por Macri. El otro querellante, Daniel Leonardo, ex cuñado del líder de Cambiemos y también víctima del espionaje, no presentó todavía su escrito. Es indudable que se opondrá al sobreseimiento, pero no se sabe si lo hará hoy o demorará la entrega hasta el miércoles próximo, con lo que Macri asumiría procesado. Una vez que las tres posturas estén en el expediente, Casanello resolverá, seguramente sobreseyendo al presidente electo. Y el paso siguiente es que Burstein y Leonardo apelarán esa decisión a la Cámara Federal. Gran parte de la investigación y la acusación contra Macri fueron obra del fallecido fiscal Alberto Nisman.

Como se sabe, el juez Casanello cerró la instrucción el lunes pasado y le pidió opinión a las tres partes que actúan en el expediente. En un fallo anterior, en 2014, el magistrado ya dejó en claro su evaluación: va camino a sobreseer al presidente electo.

- Casanello consideró que Macri fue responsable político del espionaje, porque ocurrió bajo la estructura del gobierno porteño. El jefe fue su policía dilecto, Jorge El Fino Palacios, a quien Macri designó como titular de la Metropolitana y porque el espía que actuó, Ciro James, fue contratado en el Ministerio de Educación por 6.000 pesos mensuales de aquella época, 2008, y quedó probado que nunca concurrió al trabajo.

- Sin embargo, Casanello afirma que la responsabilidad política no implica responsabilidad penal, porque ésta requiere alguna prueba directa. Por ejemplo, no hay llamadas entre Macri y Ciro James y no hay ninguna evidencia de una orden directa del espionaje realizado al cuñado de Macri.

Todo indica que Di Lello hoy presentará una postura muy similar a la del juez. Sugerirá que el espionaje a Daniel Leonardo se concretó por encargo de Franco Macri, no de Mauricio, pese a que la empresa que estaba en contacto con Ciro James, la norteamericana Ackerman, nunca contestó el exhorto enviado por el juez. El Departamento de Justicia de Estados Unidos le anticipó al magistrado que no habría colaboración con el expediente. Di Lello tomará en cuenta las declaraciones de dos hombres muy allegados a Macri, el ministro Guillermo Montenegro y el jefe de Seguridad del grupo Macri, Adrián Pelachi. Ambos exculparon al presidente electo. Montenegro dijo que fue él quien sugirió el nombre de Palacios como jefe de la Metropolitana y Pelachi aclaró que era Franco Macri el que estaba preocupado por la pareja de Daniel Leonardo con Sandra Macri. O sea que dio a entender que el espionaje fue a pedido de Franco.

El fiscal considerará que no se debe demorar más una decisión y que los elementos contra Macri son insuficientes para una acusación penal. Muy distinta es la postura de Burstein y de Daniel Leonardo. En su escrito, entregado el miércoles, Burstein recuerda lo grotesco de la maniobra. En los juzgados números uno y dos de Posadas se armaron causas truchas vinculando a nueve personas con prófugos de dos casos de homicidios. Esas nueves personas fueron Leonardo, Burstein, el empresario Carlos Avila que estaba negociando con Julio Grondona, dos gerentes de Coto, dos mujeres espiadas para saber si tenían amantes y abogados vinculados a negocios del fútbol. Sobre la base de esas causas falsas, los jueces de Misiones pidieron a la SIDE la intervención de los teléfonos de los nueve espiados y el propio Ciro James retiraba las escuchas. Burstein sostiene que está clara la participación de Macri a partir de la decisión de nombrar a Palacios al frente de la Metropolitana y que tuviera bajo sus órdenes al espía James. Además –dice Burstein– los espiados fueron dos personas en las que Macri tenía interés personal: su cuñado, Leonardo, y el propio Burstein que afirma haber sido un duro crítico de la gestión del gobierno porteño.

Respecto de Leonardo, no está claro si presenta el escrito hoy o lo demorará hasta el miércoles que viene. Leonardo dirá que Palacios no hubiera espiado a nadie sin el visto bueno de Macri. Además, dirá que el espionaje tenía el objetivo de provocar una ruptura con su pareja, la ya fallecida Sandra Macri. Todo indica que el objetivo era grabar conversaciones de Leonardo para mostrarle a Sandra que su marido le era infiel y que sólo le importaba el dinero.

Cuando el juez tenga en el expediente los tres escritos tomará una resolución. Ya hizo la distinción entre la responsabilidad política y la penal, de manera que se asentará en ese criterio y casi seguro dictará el sobreseimiento. La causa no terminará ahí: Burstein y Leonardo apelarán y la decisión pasará a la Sala I de la Cámara Federal.

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Sergio Burstein presentó su escrito y ahora debe pronunciarse el fiscal Jorge Di Lello.
 
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