EL PAíS › DOS MIRADAS SOBRE LOS PRIMEROS PASOS DE LA CANCILLERíA EN EL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI

El giro PRO de la política internacional

Opinión

Assange, Malcorra y los pinochetistas

Rodolfo Yanzón *

Porque el 27 de febrero próximo (27F) será el encuentro de Mauricio Macri con el papa Francisco, la canciller Susana Malcorra sostuvo que el Gobierno apunta a una relación madura, no apta para las revistas del corazón. La agenda del Papa está muy cerca de la de Mauricio Macri, dijo, como es la preocupación sobre la eliminación de la pobreza y la situación de los refugiados. Mientras esto decía, diversos funcionarios del macrismo, como el secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, recibían a personeros del pinochetismo que insisten en su reclamo de quitar a Galvarino Sergio Apablaza Guerra la protección de la Convención de las Naciones Unidas sobre los Refugiados. Si bien la atención dispensada es presentada por los anfitriones como parte de las excelentes relaciones entre ambos países, no deja de causar cierto malestar el hecho de que algunos miembros del gobierno argentino se hayan manifestado dispuestos a rever la situación, que implicaría asestar un serio golpe a la Convención sobre Refugiados, más por ignorancia de quienes deben tomar decisiones en temas esenciales como el refugio, que por comunión de ideas con los autoritarios trasandinos. (Difícil pensar qué entiende de Derecho Internacional de los Derechos Humanos un CEO de empresas o un especialista en Derecho Tributario.) Pero si es como sostiene Malcorra, el gobierno macrista debería limitarse a respetar la Convención sobre Refugiados y desechar las pretensiones que, por caprichosas, no dejan de ser nocivas al sistema de protección instaurado por la ONU.

Asiste razón a quienes hoy están preocupados por la situación de los refugiados en todo el mundo. Frente a la ola de migrantes, el diario francés Libération citó declaraciones de dirigentes europeos que día a día se tornan más violentas y xenófobas. En Bélgica, el gobernador democristiano de Flandes Occidental, Carl Decaluwé, llamó a no alimentar a los refugiados para impedir el arribo de otros. Esas declaraciones levantaron una oleada de críticas en las redes sociales por comparar a los refugiados con palomas o gaviotas. En Alemania, la empresaria y populista Frauke Petry dijo que la policía de frontera debería poder hacer uso de sus armas de fuego para impedir el ingreso de migrantes. Otros, como el húngaro Viktor Orban, apelaron a la catolicidad de su nación para denigrar la inmigración musulmana. Por su parte, el presidente checo, Milos Zeman, en su mensaje navideño se refirió a una invasión organizada y porque la mayor parte de los migrantes son hombres jóvenes y solteros, se preguntó por qué no tomaban las armas para defender la libertad de su país.

El Grupo de Trabajo de la Organización de las Naciones Unidas sobre Detenciones Arbitrarias (WGAD, sus siglas en inglés), luego de evaluar la presentación de Julian Assange y las respuestas del Reino Unido y Suecia, elaboró un informe en el que consideró que el creador de Wikileaks desde 2010 padece una arbitraria privación de libertad por acciones y omisiones de esos países. Suecia pretende juzgarlo por un supuesto abuso y el Reino Unido, de extraditarlo. El peligro latente es que Suecia lo envíe a los Estados Unidos, donde se lo investiga por la filtración de documentos sobre las guerras, agresiones y violaciones a los derechos humanos cometidas por los norteamericanos en Irak y Afganistán. Dijo el WGAD que la privación de libertad se torna arbitraria cuando, como en el caso de Assange, existe una custodia administrativa prolongada sobre peticionarios de asilos, migrantes o refugiados sin posibilidad administrativa o judicial de reverla. El 19 de junio de 2012, Assange fue reconocido como asilado político, lo que fue garantizado a partir del 16 de agosto por Ecuador. Sin embargo, Suecia insistió en que Assange debía renunciar a ese derecho y ser extraditado, sin ninguna garantía de no ser enviado a los Estados Unidos, país en el que hallaría fundadas razones de ser perseguido y de recibir tratos crueles, degradantes e inhumanos.

El WGAD agregó que a Assange se le violó la garantía de contar con un debido proceso, la presunción de inocencia y los derechos que se desprenden del asilo, no reconocido por Suecia ni el Reino Unido. El WGAD comparó la reclusión en la Embajada ecuatoriana en Londres a un centro de detención, con la imposibilidad de salir sin riesgo a su libertad. Es una arbitrariedad, además, porque Assange ni siquiera puede trasladarse a una institución médica. La ONU requiere de Suecia y el Reino Unido que reparen a Assange, le aseguren la integridad de movimiento y le respeten el pleno disfrute de sus derechos y garantías reconocidos por los pactos internacionales.

En conferencia de prensa desde la embajada ecuatoriana, Assange se mostró satisfecho e instó a Suecia y al Reino Unido a acatar el dictamen. Sin embargo, ambos países rechazaron sus conclusiones y afirmaron que la situación no cambió porque Assange no está detenido por el Reino Unido, sino que está evitando ser detenido legalmente. Assange consideró insultante la reacción del Ministro de Relaciones Exteriores británico, Philip Hammond, quien calificó de ridículo al trabajo de la ONU y a Assange de fugitivo de la justicia. El diario inglés The Guardian resaltó que Assange, con una copia del informe en sus manos, dijo que era de una “importancia histórica para mí, mi familia, mis hijos y por la independencia del sistema de las Naciones Unidas”.

Previsiblemente, como sucede en los casos de refugiados perseguidos, voceros de los países que insisten quitarles la protección se manifiestan ofuscados. Tal es el caso de Ken Macdonald, ex Director de la Procuración inglesa, que criticó el informe con el argumento de que en su país existe un sistema legal consistente que respeta los más altos standards internacionales y porque Assange no ha hecho otra cosa que frustrar deliberadamente una investigación criminal. Por su parte, Anthony Romero, director ejecutivo de la Unión Estadounidense sobre Libertades Civiles, dijo que a partir de esta decisión, Estados Unidos debería finalizar su investigación sobre Assange acerca de Wikileaks por inconstitucional.

Uno de los ex miembros del WGAD, el abogado noruego Mads Andenas, dijo que los integrantes del grupo de la ONU estuvieron bajo fuertes presiones de parte del Reino Unido y de los Estados Unidos mientras trabajaban en el informe. Por eso la decisión es valiente e importante para el Derecho Internacional.

Como dijo una de las abogadas de Assange, la australiana Jen Robinson, es lamentable ver al Ministro de Derechos Humanos del Reino Unido impugnando la credibilidad de la ONU.

Que Macri lo tenga presente, no sólo para el 27F.

* Abogado especializado en derechos humanos.


Dos meses de política exterior macrista

Oscar Laborde *

A poco de cumplir 60 días, el gobierno nacional marcó con rapidez y crudeza sus prioridades en las relaciones exteriores.

Poco se había debatido en la campaña electoral sobre el tema. Scioli prometió continuidad e hizo gestos al reunirse con dirigentes fundamentales para este momento de la integración regional. Tuvo su encuentro con Raúl Castro, Pepe Mujica, Lula da Silva, Evo Morales y sus apoyos. Macri habló poco y nada sobre lo que haría. Genéricamente dijo que mejoraría la relación con Estados Unidos, que había que abrirse al mundo y, sí, puso énfasis en pedir la libertad de los condenados en Venezuela por intentos golpistas. De hecho, en su último minuto en el debate con Scioli reiteró el pedido.

La elección de nueva canciller Susana Malcorra (o deberíamos decir aceptación de la sugerencia) habla por sí sola. La ingeniera Malcorra fue ejecutiva de IBM en el momento que se producía el escándalo por pago de coimas, hecho probado por la Justicia argentina. Luego fue CEO de Telecom y les redujo el 10 por ciento del sueldo a los trabajadores. Extrañamente, sin tener ningún antecedente en la Cancillería argentina, ni estudio o práctica en la política exterior, es designada directora ejecutiva del Programa Mundial de Alimentos (PMA), uno de los 14 cargos más importantes de las Naciones Unidas, siendo el destacamento no militar más importante del mundo, con presencia en 80 países y disponiendo de 30 buques, 70 aviones Hércules y 5000 camiones, 60 mil hombres y un presupuesto de 1,7 mil millones de dólares. En 2012 fue designada jefa de gabinete del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

En Wikileaks aparecen, claramente, las indicaciones que recibía del Departamento de Estado norteamericano periódicamente (véase https//search.wikipedia.org/=malcorra+rice). Y eso nos saca la duda. ¿Quién, con gran peso en la ONU, recomendaría a alguien para cargos fundamentales para la organización si en su país nunca estuvo ni un día en la Cancillería? El antecesor en su último cargo tenía 40 años en la Cancillería india y era el representante de ese país en el organismo en el momento de la designación. La dependencia de la ingeniera Malcorra de los Estados Unidos tiene kilómetros de texto en el mundo diplomático y en los medios de todo el mundo.

El primer viaje de Macri fue a la cumbre del Mercosur donde, rompiendo todos los antecedentes, se involucró en la política interna de Venezuela demostrando su voluntad de conflictuar el organismo, debilitarlo. No es su prioridad y trabajará para deshacer lo transitado.

Luego fue a Davos, un encuentro de banqueros. Ningún organismo oficial convoca a ese encuentro ni el Banco Mundial, ni el FMI, ni siquiera el Ministerio de Economía suizo. Sólo un grupo de multimillonarios que hace desfilar a presidentes y funcionarios para presionarlos. Pero lo más grave de ese viaje fue la reunión con el primer ministro británico, David Cameron, que Macri caracterizó como “muy linda”, además de afirmar que “lo de Malvinas era un tema más en la relación”. En la lectura diplomática está claro que eso y archivar el reclamo por la soberanía en las islas es lo mismo. El daño es gigantesco porque deshace lo logrado en 12 años de paciente labor del gobierno anterior consiguiendo que se expidan por la posición argentina no sólo el Mercosur, Unasur, el G77 + China, sino la Celac, donde muchos países anglófonos, pertenecientes al Commonwealth (todavía en muchos de ellos al primer ministro lo nombra la reina) comprometiendo su relación con Gran Bretaña, nos dieron su apoyo. Será muy difícil en las próximas años, o tal vez décadas, conseguir ese respaldo nuevamente.

La ausencia a la reunión de la Celac, a la que concurrieron 22 presidentes del continente, demuestra con quién quiere estar Macri y a quién le huye. Este gesto pretende menospreciar las relaciones con la región y privilegiar las del primer mundo.

Las reiteradas declaraciones de la canciller a favor de la Alianza del Pacifico, e incluso del ALCA, adelantan la intención de ir desmantelando el Mercosur e ir transitando una política económica exterior hacia el libre comercio, que será nefasta para nuestra industria y nuestros asalariados. En poco tiempo se verán las consecuencias de estas decisiones, que serán muy negativas para nuestro país, y de difícil reversión en el futuro. El alineamiento incondicional con los Estados Unidos nos puede llevar a grandes concesiones para nuestros intereses soberanos. El debilitamiento o la ruptura de los lazos con los países de la región, que con tanto esfuerzo logramos y que tan buenos resultados nos dieran, producirá un gran perjuicio para nuestro pueblo.

En fin, Macri está haciendo los deberes.

* Director del Instituto de Estudios de América latina-CTA.

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