EL PAíS › LA INVESTIGACIóN SOBRE LA MUERTE DEL FISCAL ALBERTO NISMAN

Con la estrategia de retrasar

El abogado Pablo Lanusse, que representa a Sara Garfunkel, dice que la muerte del fiscal es un crimen de lesa humanidad y que por lo tanto no se aplicaría la idea de “plazo razonable” para la tramitación de la causa. La defensa de Lagomarsino pide agilizar el expediente.

 Por Raúl Kollmann

La defensa del informático Diego Lagomarsino y la querella que representa a Sara Garfunkel, la madre de Alberto Nisman, se trenzaron en una polémica sobre la investigación de la muerte del fiscal. Ante la jueza Fabiana Palma- ghini, los abogados de Lagomarsino señalaron que no tiene sentido que se llame a declarar a quienes hablaron por teléfono entre sí el día de la muerte de Nisman porque el objetivo de la causa tiene que ser, en primer lugar y como ordenó la Cámara de Casación porteña, definir si el fiscal se suicidó o lo mataron. En ese sentido, los letrados Gabriel Palmeiro y Martín Chasco pidieron la nulidad de 50 declaraciones testimoniales orientadas a buscar un supuesto culpable, sostuvieron que se trata de una virtual pérdida de tiempo y por lo tanto de un recorte al derecho de Lagomarsino de ser juzgado en un tiempo razonable. A este planteo, el abogado de Garfunkel, Pablo Lanusse, opuso la idea de que la muerte del fiscal es un crimen de lesa humanidad y por ello no se podría invocar la idea del plazo razonable, ya que se trata de un delito imprescriptible. Lo señalado por Lanusse tiene dos implicancias llamativas. La primera es que aún no se sabe si existió delito en la muerte de Nisman, por cuanto los peritos oficiales han planteado, por ejemplo, que no había ninguna otra persona en el baño en el momento del disparo. De manera que, en caso de no haber delito por tratarse de un suicidio, menos aún puede haber delito de lesa humanidad. El segundo elemento es todavía más llamativo: también el juzgamiento de delitos de lesa humanidad implica plazos razonables para que una persona sea llevada a juicio. Según una resolución tomada ayer por Palmaghini, la magistrada seguirá adelante con la toma de testimoniales y lo más probable es que no se expida sobre el tema del delito de lesa humanidad ya que la Corte Suprema es la que está por expedirse sobre el fuero que seguirá adelante con la causa. Casación sostuvo que no hay evidencias de un homicidio, por lo tanto el expediente sigue en la justicia ordinaria. El máximo tribunal podría resolver hoy mismo o la semana próxima.

Palmaghini dispuso, entre otras medidas, convocar a prestar declaración a algunos de los protagonistas de llamadas que se cruzaron el sábado 17 de enero de 2015 y el domingo 18, el día en que se encontró el cuerpo del fiscal. Las comunicaciones fueron entre miembros de la ex SIDE, el jefe de la Bonaerense, el jefe del Ejército y el fiscal federal Carlos Stornelli. La defensa de Lagomarsino pidió la nulidad de esas convocatorias por entender que se está buscando un responsable de un supuesto homicidio cuando no se resolvió todavía sí Nisman se suicidó o lo mataron. La Cámara Nacional de Casación dijo señaló que debía concentrarse la investigación en ese punto.

En lo que sí apunta al nudo central del expediente, Palmaghini ordenó una especie de reconstrucción de los hechos ocurridos en el baño del edificio Le Parc y puso en marcha una convocatoria para que intervenga, como asesor pericial, el FBI norteamericano. Los abogados de Lagomarsino señalaron que el FBI no es un tercero imparcial, sino que responde a un gobierno que trabajó junto a Nisman en el expediente AMIA y tiene intereses políticos internacionales en la causa, al punto que mantuvo una estrecha vinculación con el ex espía Jaime Stiuso. Un dato no menor es que el FBI fue propuesto por los ministerios de Seguridad y de Justicia. Los abogados de Lagomarsino señalaron que no se expuso ninguna razón que demuestre que los peritos argentinos tienen menor nivel o capacitación que los estadounidenses. Es más, el FBI fracasó en varias causas en las que intervino en la Argentina, por ejemplo, en la de la muerte de Nora Dalmasso.

Respecto de todas estas cuestiones, Palmeiro y Chasco afirmaron que se conspira contra el derecho a que la causa tenga tiempos razonables, en especial teniendo en cuenta que su defendido, Lagomarsino, tiene derecho a que se resuelva su situación.

El abogado Lanusse, en nombre de Garfunkel, respondió que la muerte del fiscal es un crimen de lesa humanidad. El razonamiento es que el atentado contra la AMIA fue declarado por el juez Rodolfo Canicoba Corral un delito de lesa humanidad y como Nisman investigaba ese atentado, por una especie de carácter transitivo, el supuesto homicidio del fiscal tendría el mismo encuadramiento. Parece difícil que Palmaghini se pronuncie sobre este punto cuando la Corte Suprema debe resolver en qué fuero debe quedarse el expediente. La familia de Nisman afirma que tiene que ser el fuero federal porque se trató de un asesinato y la defensa de Lagomarsino considera que el caso debe quedar en el fuero ordinario porque no hay evidencias de que al fiscal lo hayan matado. Por ahora, rige el fallo de la Casación porteña que sostuvo ésta última postura.

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Pablo Lanusse, abogado de la madre de Nisman, se opuso a que se suspendan 50 testimonios.
Imagen: Arnaldo Pampillón
 
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