EL PAíS › ENCUESTA EN MEDIO DE LAS FRICCIONES CON KöHLER Y EL FMI

Negociar duro es popular

A la vez que rechazan cualquier aventura, los encuestados de un estudio de opinión realizado por OPSM para Página/12 se muestran partidarios de ir fuerte contra los acreedores. Los hacen responsables a ellos y a Menem y Cavallo, autores además de una convertibilidad que ya perdió su encanto.

 Por Raúl Kollmann

Siete de cada diez argentinos consideran que los acreedores son especuladores atraídos por las altas tasas de interés y fondos buitres que buscan países en crisis para ganar más. Una clara mayoría cree que, pese a la caídas de la Bolsa o a las inhibiciones judiciales, el Gobierno debe mantenerse firme, inflexible, aunque el ciudadano común también esboza un límite: si hubiera peligro de que el país quedara aislado del mundo, debería revisarse la oferta a los acreedores y adoptar una actitud más flexible. Más de la mitad de los argentinos creen que Carlos Menem es el principal responsable del crecimiento de la deuda, seguido por Domingo Cavallo y, en un tercer lugar alejado, el ex ministro de Economía de la dictadura, José Alfredo Martínez de Hoz. Transcurridos dos años del fin de la convertibilidad, por primera vez, los ciudadanos comunes evalúan que fue bueno salir del uno a uno y la mayoría afirma que está mejor ahora que entonces.
Las conclusiones surgen de una encuesta nacional realizada especialmente para Página/12 por la consultora Opinión Pública, Servicios y Mercados (OPSM) que lidera Enrique Zuleta Puceiro. El trabajo se hizo entre los días 10 y 13 de febrero y en total fueron consultadas 1100 personas, respetándose las proporciones por edad, sexo, nivel económico social, zona del país y pequeñas y grandes ciudades. La dirección técnica estuvo a cargo de Isidro Adúriz y Julián Lisa.
En general, el ciudadano común tiene una mirada muy crítica respecto de los acreedores y por ello, de entrada, sienta posición: le parece correcta la oferta de la quita del 75 por ciento. El razonamiento sería el siguiente, según lo explica Zuleta: “¿Por qué los acreedores piden que les devuelvan uno a uno si a mí tampoco me devolvieron uno a uno y si yo ganaba 1500 dólares y ahora gano 1500 pesos?”. Más allá de las cuestiones técnicas, la gente cree en el concepto de que los acreedores “timbearon” y no acepta la visión de que se trata de jubilados italianos, japoneses o argentinos. “Vieron altas tasas de interés y se la jugaron”, es lo que piensa el grueso de los encuestados, mientas existe otra franja que tiene una opinión aún peor de los acreedores: que se trata de especuladores que viven intentando aprovecharse de los países en dificultades.
Tomando ese panorama en cuenta es que se explica el fuerte apoyo a la idea de la quita y al estilo del Gobierno de mantener firmeza. “El tema de la negociación con los acreedores está en el centro de la atención de la gente –señala Zuleta Puceiro–. Por eso, esta semana la imagen de Kirchner subió del 77 por ciento a más del 80 por ciento. Y esto sucede cada vez que él aparece en el centro de la escena mostrando firmeza, integridad y, siempre que las cosas le salgan más o menos bien. Esta semana, por ejemplo, hubo un día de zozobra con la caída de la Bolsa, pero para la gente el Presidente salió airoso, habló con el Fondo, se reunió, estuvo en actos y exhibió cierto liderazgo. Eso siempre le da frutos en los índices de apoyo. Lo mismo sucede con Roberto Lavagna: trepó del 60 al 66 por ciento aprobación en esta semana.”
La gran parte de los encuestados es optimista respecto del futuro del país, al punto que más del 90 por ciento piensa que las cosas van a estar mejor en la Argentina en el próximo período y afirman, incluso, que mejorarán también en su hogar. Sin embargo, perciben cierto peligro en lo que ocurre con los acreedores y con la deuda externa en general. Por ello, la idea de la encuesta de Página/12 fue testear la postura de la gente ante situaciones de presión:
u Si siguen produciéndose bajas en la Bolsa, ¿usted cree que igual hay que mantenerse firme o deben hacerse nuevas propuestas a los acreedores?, fue uno de los puntos de curiosidad. La mayoría (51 por ciento) sigue sosteniendo la opinión de mantenerse firme, pero ya hay un 45 por ciento que dice que hay que mejorar la oferta a los acreedores.
u Si continúan los embargos e inhibiciones, ¿hay que mantenerse firme o flexibilizar la postura ante los acreedores? La mayoría (46,8) insiste en mantenerse inflexible, pero ya los que piden mayor flexibilidad trepan al 38 por ciento.
u Por último se buscó una hipótesis casi inexistente pero hoy agitada por los propagandistas de los acreedores: si la situación se tensa mucho, la negociación con los acreedores fracasa y hubiese peligro de quedar aislados del mundo, ¿cree que hay que mantenerse inflexibles o flexibilizar la oferta de la quita del 75 por ciento? Aquí la gente se inclina mayoritariamente (60 por ciento) por revisar la oferta y adaptarla a los planteos de los acreedores.
“Este debate existe en la Argentina y en muchísimos otros países”, sostiene Zuleta. “Por ejemplo en España, Italia, Alemania o Francia se plantea respecto de la guerra de Irak. Los ciudadanos se sienten parte de la globalización, pero no quieren que los atropellen, reclaman respeto. Con ese enfoque, son escasos los sectores que propugnan rupturas, pero las grandes mayorías quieren poner límites: que no los lleven a una guerra éticamente insostenible, que no les hagan pagar costos impagables. El argentino promedio diría ‘está bien, no me sienten a la mesa grande, a la mesa de los que toman champagne, pero exijo dignidad, respeto’.”
Esto también tiene que ver con la percepción de que las rupturas traen peligros. El estudio de OPSM demuestra que los encuestados piensan que un conflicto serio alrededor la cuestión de la deuda puede producir subidas del dólar, aumento de precios, estancamiento de la economía. Se trata de un fantasma que según se percibe está, como siempre, al acecho.
“Hasta ahora, el porcentaje de encuestados que veía el país bien o muy bien, nunca superaba el 25 por ciento. Ahora ya hay más de un 30 por ciento que dice que ve bien al país. La gran mayoría descree de los aspectos más frívolos que aparecen en estos días: la gran cantidad de gente en Punta del Este, el derroche, la opulencia, al vuelta al exhibicionismo. Todo eso se ve como una desmesura. Esta opinión pública no está en una situación de optimismo total. No cree que el triunfo está asegurado e incluso hay un 40 por ciento, casi la mitad de los que opinan, que no tienen claro si habrá acuerdo con el Fondo ahora en marzo. De manera que hay un cierto realismo, se ve la dificultad, la gravedad”, analiza Zuleta.
Cuando se evalúa el gobierno de Kirchner, aparece aprobación a su figura, pero cuestionamientos a los resultados de la gestión en materia de salud, educación, creación de empleos y seguridad. En todos estos temas la gente también mantiene una postura de realismo, mientras que hay niveles altos de aprobación en todo lo que tiene que ver con lo que se considera integridad del Gobierno: el estilo más bien austero, la lucha contra la corrupción o las iniciativas en materia de derechos humanos.
Todas estas evaluaciones muestran un ciudadano común que cree que hay que mantenerse firme frente a los acreedores, aunque con cautela y preservando las mejoras conseguidas en los últimos tiempos. “Nadie propone envolverse en la bandera argentina –sintetiza Zuleta–, pero sí una actitud sólida frente a acreedores a los que no se considera respetables, sino especuladores que deben perder algo como perdieron casi todos los argentinos.”

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