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Procesaron al menemista Granillo Ocampo por enriquecimiento ilícito

El juez Oyarbide consideró que no pudo justificar cómo aumentó su patrimonio en más de 1,3 millón de dólares mientras fue funcionario de Menem. También procesó a su esposa, su contador y a la empresaria Silvia Eurnekian. Un Tribunal Oral podría dejarlo preso como a María Julia.

 Por Irina Hauser

Parece que acumular propiedades, negocios y dinero en todas sus formas no era un vicio exclusivo de María Julia Alsogaray. El juez Norberto Oyarbide procesó al ex ministro de Justicia Raúl Granillo Ocampo por enriquecimiento ilícito, porque mientras fue funcionario del menemismo aumentó su patrimonio en, al menos, 1,3 millón de dólares y 27.510 pesos cuyo origen no logró justificar. El magistrado ordenó, además, un embargo sobre sus bienes hasta cubrir 5 millones de pesos. Y por ayudarlo a disfrazar la multiplicación de su fortuna también responsabilizó a su esposa, al contador y a Silvia Eurnekian, pariente del titular de Aeropuertos Argentina 2000.
La base de la investigación fue realizada por la Oficina Anticorrupción (OA), que entregó sus conclusiones más importantes a comienzos del año pasado, y sobre eso trabajó después Oyarbide. En la resolución que firmó ayer advierte que hay tres cuestiones que Granillo no puede explicar: el aporte de 300 mil dólares como parte de pago de tres departamentos para sus hijos, la adquisición de dos autos Volkswagen Gol que costaron, en total, 27.510 pesos, y la incorporación de 1 millón de dólares a su patrimonio por la supuesta venta del 50 por ciento del paquete accionario de la empresa Bodegas y Viñedos Anguinan S.A.
El delito de enriquecimiento ilícito prevé penas de 2 a 6 años de prisión para quien no pueda explicar un aumento patrimonial apreciable posterior a la asunción en un cargo público. Por no justificar la procedencia de su riqueza, María Julia fue condenada en mayo a tres años de prisión efectiva por decisión de un tribunal oral. En el juicio, además, quedaron en evidencia maniobras de la ex funcionaria –como la falsificación de documentos– para ocultar cómo se enriqueció. En el caso de Granillo, Oyarbide señala posibles manejos similares.
Granillo Ocampo fue secretario legal y técnico del gobierno de Carlos Menem hasta 1991, desde junio de 1993 hasta julio de 1997 fue embajador argentino en Estados Unidos y a partir de entonces hasta diciembre de 1999 fue ministro de Justicia. La pesquisa sobre su patrimonio no abarca todo ese tiempo que ocupó cargos sino los últimos seis años. En septiembre del año pasado fue indagado. El único que pidió archivar el caso fue el fiscal Gerardo Di Masi. Pero la causa avanzó. Este año la OA y la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas agregaron información clave.
- Departamentos. Según el texto del procesamiento, el ex ministro mintió al fundamentar la compra de tres propiedades a nombre de sus hijos Enrique, Lucas y Victoria, ubicadas en Libertad al 1600. El boleto data de 1997. El valor total fue de 587.820 dólares. Una parte se pagó con un crédito del Banco Hipotecario. Lo demás, según Granillo, se abonó así: con “una donación” de 200 mil dólares hecha por su esposa, Nélida Barros Reyes, con dinero de la venta de la mitad de las acciones de la empresa Río Manso SA, y los restantes 100 mil los pagaron sus propios hijos.
La investigación, sin embargo, estableció que los jóvenes no estaban en condiciones de afrontar ese gasto y que el traspaso accionario habría sido una operación simulada, tal vez usada como pantalla de ingresos ilegítimos. Según Granillo y señora, el 50 por ciento de la constructora fue vendida al ex intendente de La Rioja, Luis Agost Carreño, y su mujer. Una primera irregularidad señalada es que los documentos presentados por ambas partes indican que la operación en fechas distintas. Como pago, se suponía que Barros Reyes recibía algunas propiedades y 2,5 millones que se saldarían de varias formas. En 2001, Barros Reyes aparece cediendo la misma parte de Río Manso que ya había vendido a la sociedad GOR SRL, constituida por ella misma, su marido y sus hijos.
- Autos. Granillo Ocampo compró dos vehículos Volkswagen Gol (dominio CYG 354 y DDF 807) que costaron, ambos, 27.510 pesos y están a nombre de sus hijos Lucas y Victoria. Primero, el ex ministro dijo que ellos tenían suficientes ingresos como para pagarlos. Cuando fue indagado, admitió quetuvieron un “auxilio económico” suyo. “El monto de la adquisición revela un aumento patrimonial injustificado del imputado”, sostuvo Oyarbide.
- Cuentas afuera. La supuesta venta, en 1995, del 50 por ciento de las acciones de Bodegas y Viñedos Anguinan a Silvia Eurnekian (al parecer, sobrina del conocido empresario) sería, según los investigadores, otra operación ficticia. Granillo dijo que la mujer se comprometió a pagar 1 millón de dólares. Presentó documentación para mostrar que una parte fue depositada en una cuenta suya del Riggs National Bank de Washington DC, con sede en un edificio de oficinas diplomáticas de Argentina.
Uno de los puntos oscuros, para el juez, es que Eurnekian nunca registró la operación en su contabilidad y cuando le preguntaron por qué compró una empresa que daba pérdidas dijo “porque me gustó”. Tampoco recordaba de dónde sacó la plata para pagarla. Además, consideró sospechosos los papeles de la transferencia a la cuenta del banco Riggs que presentó el ex funcionario: un fax de Estados Unidos con fecha 09/08/95 y un “recibo provisorio” local del 9 de agosto de 1995, aunque en el primer caso debía leerse, como acostumbran los norteamericanos, “primero el mes, segundo el día y tercero el año”, dijo el juez. “No puede descartarse –agregó– que la documentación haya sido confeccionada para justificar la operación.”
Junto con Granillo fueron procesados su esposa, su contador Oscar Rafael Anzovino (que lo ayudó con sus declaraciones juradas) y Silvia Eurnekian. A todos les trabaron embargos: por 700 mil pesos, 1 millón y 3,2 millones respectivamente. Para Agost Carreño y Adriana Gómez, el juez dictó falta de mérito. A los hijos del ex ministro menemista los sobreseyó.

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Riojano e hincha de River, Raúl Granillo Ocampo fue uno de los hombres de confianza de Carlos Menem.
 
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