EL PAIS › INICIARON LA INVESTIGACION PARA EL JUICIO POLITICO A BOGGIANO

El turno del último de los mohicanos

La Comisión de Juicio Político de Diputados declaró admisible el camino que culmina en el enjuiciamiento del cortesano. Lo acusan por mal desempeño en los casos Meller, Macri y Dragonetti.

 Por Eduardo Tagliaferro

“Por qué me acusan a mí y no a los demás miembros del tribunal que firmaron fallos como el mío”, había dicho enfrentando al Senado hace exactamente un año atrás, el cerebro de la denominada mayoría automática, Eduardo Moliné O’Connor. La chicana no sobrevivió al paso del tiempo. Por los mismos casos, de a una se votaron las acusaciones contra los restantes componentes del quinteto menemista en el máximo tribunal. Ahora es el turno de Antonio Boggiano. Ayer, la Comisión de Juicio Político de Diputados declaró admisibles los cargos contra el magistrado. Formalidad que da comienzo al trámite que, de no mediar una mano política extraña, terminará en la acusación del juez ya que los casos que se investigan son los mismos que terminaron con la destitución del eterno dirigente de la Asociación de Tenis.
“Si aspiramos a una República equitativa, a igualdad de circunstancias tiene que haber igualdad de tratamiento. Si (Julio) Nazareno firmó el caso Meller con Boggiano, debemos actuar con coherencia. Caso contrario estaríamos frente a un control discriminatorio”, señaló a Página/12 el diputado Ricardo Falú, titular de la comisión de enjuiciamiento. No hubo objeciones. La apertura de la investigación fue apoyada por unanimidad.
El presunto mal desempeño de Boggiano se investiga en los casos Meller, Macri y Haydée Dragonetti de Román. Macri refiere a un caso de contrabando de automóviles del grupo Fiat-Sevel. En Meller se investiga la convalidación, de manera sospechada, de un reclamo millonario contra la ex ENTel. Dragonetti es similar al caso Magariños. Se trata de sanciones realizadas por la Corte a jueces inferiores avanzando sobre atribuciones que le corresponden al Consejo de la Magistratura. Los diputados recordaban ayer que si Boggiano no firmó la sanción contra Magariños fue porque se encontraba de licencia.
“Falta recopilar tres pruebas. Una es el decreto del presidente Néstor Kirchner vinculado al caso Meller, otra es el expediente de la Cámara de Senadores en el que se resolvió la destitución de Moliné y por último el fallo de los conjueces de la Corte Suprema que desestimó su apelación”, comentó Falú. Las actuaciones que motivaron la acusación contra el ahora renunciado Adolfo Vázquez serán pedidas al Senado, ya que allí figuran pruebas de los tres casos por los que se comenzó a investigar a Boggiano. Esos expedientes suman 80 cuerpos.
El trámite llevará su tiempo, pero no tanto. Claro que desde que la comisión resuelva acusar hasta que el tema llegue al recinto los tiempos estarán dominados por las definiciones políticas. Concretamente las de la bancada peronista. “Al bloque lo veo con bastantes ganas de morderlo a Boggiano”, confió a este diario un destacado diputado oficialista cuando se le preguntó si sus compañeros compartían la voluntad de avanzar sobre el magistrado.
La decisión de los diputados genera su ruido dentro del oficialismo. Hace unos días, desde la Rosada se repetía que “no era conveniente avanzar con más juicios contra miembros de la Corte Suprema”. No los descartaban pero aseguraban que si se concretaban “no sería durante este año”. Incluso señalaban que “Boggiano no es igual a Nazareno, tiene cierto prestigio internacional”. Los legisladores no comparten ese punto de vista. Incluso, en diálogo con este diario algunos especulaban con que el magistrado no resistiría la presión que significa tener abierto un expediente que puede concluir con su destitución y que más pronto que tarde daría un paso al costado presentando su renuncia.
Boggiano, de reconocida vinculación con el Opus Dei, había comenzado a desmarcarse de la mayoría automática en tiempos de Eduardo Duhalde. Por esos días el magistrado había votado en contra de la sentencia conocida como caso Tobar, que restituía la quita del 13 por ciento en el salario de los jubilados. Medida que había implementado Fernando de la Rúa pero que Duhalde estaba decidido a sostener. Más allá de sus convicciones, el gesto tenía algo de devolución de favores. Fue precisamente la gestión del bonaerense la que evitó su acusación en el 2002. En aquella ocasión Boggiano enfrentó 35 cargos. Junto con Nazareno fue uno de los cortesanos que recibió mayores votos en contra. A pesar de la ayuda del duhaldismo, en aquella ocasión este juez supo cosechar 131 votos en contra. Estuvo cerca de los dos tercios necesarios para su acusación. Superado el mal trago, el duhaldismo incluso mocionó el nombre de Boggiano para integrar la Corte Penal Internacional. La promoción en algún punto pretendía conseguir un asiento en el alto tribunal.
El tiempo y las vueltas de la política argentina lo vuelven a ubicar en el mismo lugar: el banquillo de los acusados. “La investigación a Boggiano es un tema de absoluta consecuencia. Si impulsamos cargos contra otros miembros de la Corte por firmar de manera similar a la suya, sería una arbitrariedad no hacerlo con él”, señaló a Página/12 la frepasista Nilda Garré. Para los diputados de la Comisión de Juicio Político los días de Boggiano están contados. Si fuera por ellos, este magistrado que ingresó a la Corte en julio del ’91, podría ser acusado antes de fin de año.

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El titular de la Comisión de Juicio Político de Diputados, Ricardo Falú, en la sesión de ayer.
 
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