EL PAIS › LA JUSTICIA EXCARCELO AL EX COMISARIO JUAN JOSE RIBELLI

Quedó libre el último preso por AMIA

La Cámara de La Plata le concedió la excarcelación al ex comisario que había sido absuelto por el atentado contra la AMIA, pero seguía preso en una causa por enriquecimiento ilícito. La Justicia lo seguirá investigando por ese tema.

 Por Raúl Kollmann

El otrora poderoso comisario Juan José Ribelli salió ayer finalmente de prisión tras pasar ocho años entre rejas imputado como cómplice del atentado contra la AMIA. Hace dos semanas, el Tribunal Oral lo absolvió por una nulidad, pero adelantando al mismo tiempo que no se probó que la Trafic que estalló en la AMIA haya pasado por las manos de los policías y, por lo tanto, que no hay evidencias de que haya tenido relación con el atentado. Sin embargo, en las últimas dos semanas Ribelli siguió preso porque estaba con prisión preventiva en una causa por enriquecimiento ilícito en La Plata. Cuatro pericias sucesivas demostraron que Ribelli no pudo demostrar el origen, en un solo año, de 991.000 pesos/dólares y que tampoco aportó elemento alguno para probar la ya famosa historia de su padre jubilado que supuestamente les anticipó una herencia de dos millones y medio de dólares a Ribelli y sus cuatro hermanos. Más allá de la excarcelación, la causa por enriquecimiento ilícito continúa, aunque parece poco probable que el ex comisario vuelva al calabozo.
Durante el juicio oral del caso AMIA, quedó ampliamente demostrado que Ribelli y sus hombres extorsionaban a Telleldín: le sacaron dinero después de armarle una causa falsa de homicidio y otros policías, en Vicente López, también le cobraban para permitirle seguir con sus actividades delictivas. Además, en el mismo expediente AMIA, se realizaron escuchas telefónicas al ex comisario antes de ser detenido a principios de 1996. En las tres semanas en que tuvo el teléfono intervenido, se probó que Ribelli cometió noventa y cuatro delitos, de los que la jueza Silvia González de Lomas de Zamora consideró probados once –muchas víctimas no se animaron a declarar–. Se lo denunció por extorsión, tentativa de extorsión, fraude a la administración pública, falsedad ideológica y supresión de instrumento público. González le dictó la prisión preventiva.
Las escuchas incluyen el dictado de una pericia falsa a un perito policial para salvar a uno de sus subalternos, Raúl “el Pollito” Ahumada, protagonista de un doble homicidio en Monte Chingolo, donde los hombres fusilaron a dos jóvenes que, supuestamente, se habían quedado con dinero que debían entregarles a los policías. Por esta maniobra, la jueza Mónica Carranza, de Lomas, también le dictó la prisión preventiva.
Pese a este cuadro de situación, y evaluando sólo lo que tiene que ver con el atentado, el Tribunal Oral consideró que la investigación sobre los policías fue una pista falsa armada por el Poder Ejecutivo, o sea el gobierno de Carlos Menem, con el protagonismo del Poder Judicial a través del juez Juan José Galeano y con el sustento político del Poder Legislativo, vía varios integrantes de la Comisión Bicameral de Seguimiento de las Investigaciones de los Atentados. El razonamiento que derivó de ese enfoque es que toda la investigación sobre los policías es nula y por lo tanto también lo son las escuchas telefónicas. Ribelli zafó así de las acusaciones en aquellas causas instruidas en Lomas, en las que se demostraba su conducta corrupta y delictiva, aunque queda claro que el fallo del Tribunal Oral señala que estuvo ocho años presos de forma injusta.
La única causa que, al menos por ahora, sigue existiendo es la de enriquecimiento ilícito, instruida por la jueza de La Plata Isabel Martiarena. Los peritos que actuaron en ese expediente diagnosticaron el enriquecimiento sin explicación, en un solo año, de 991.000 pesos dólares. Tres pericias adicionales, entre ellas una de la Corte Suprema bonaerense, ratificaron las conclusiones. Las fabulosas cifras que manejaba el ex comisario pueden ejemplificarse en que oficialmente le declaró a la AFIP que contaba con 800.000 dólares en efectivo, una cifra que no tiene en contante y sonante ni el más ostentoso dueño de empresas. Además, Ribelli contaba con dos agencias de venta de autos y la increíble –entre otras cosas porque nunca aportó prueba alguna– herencia de dos millones y medio de dólares de su padre ferroviario. Lo cierto es que ayer la Sala IV de la Cámara de La Plata le concedió la excarcelación en ese expediente argumentando cuatro cosas: que había quedado libre en la causa AMIA –no se entiende la relación– que teniendo en cuenta que se le dictó la prisión preventiva por enriquecimiento en enero de 2002, ya hacía dos años y seis meses que estaba preso en ese expediente; que estudió abogacía mientras estuvo preso, o sea que tuvo buena conducta, y que es un padre de familia. Globalmente lo que da a entender la Cámara es que Ribelli no se va a escapar. Más allá de estos argumentos, la causa por enriquecimiento ilícito continúa, aunque Martiarena se declaró incompetente y no está claro si el expediente llegará en algún momento a juicio oral o si seguirá en el mismo juzgado y un fiscal deberá decidir la acusación. Tomando en cuenta todas estas idas y vueltas, Ribelli podrá argumentar que fue una víctima de una trama siniestra en el caso AMIA, pero parece poco aceptable la frase que acuñó y que recita desde hace dos semanas: “Yo puedo mirar a mis hijos a los ojos”.

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El ex comisario Juan José Ribelli y sus subalternos extorsionaban al reducidor de autos Carlos Telleldín.
 
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