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La deuda externa como una pieza del drama nacional

Para preservar la memoria colectiva de un proceso que sigue condicionando la vida de los argentinos, la Universidad de Buenos Aires inaugura el Museo de la Deuda Externa. Habrá muestras, un archivo de documentación y un centro de investigación.

 Por Javier Lorca

La Argentina entre el sueño de oro y la pesadilla de cartón es su título. Está apoyado sobre una plataforma que simula ser de adoquines y es un carro de cartonero. Pero es dorado. La obra del grupo de artistas Escombros cierra la primera muestra del Museo de la Deuda Externa, que esta semana será inaugurado por la Facultad de Ciencias Económicas (UBA). ¿Para qué un museo dedicado a semejante condena? Aunque es obvio, con el paso de los años su interesada presencia puede disfrazarla y hacerla ver como un lastre natural que multiplica miseria y exclusión, como parte de la esencia que define la identidad de la Argentina. Y no: la deuda externa es un producto histórico, es un monstruo político que tiene responsables dentro y fuera del país. Crítico y pedagógico, con muestras y un nutrido archivo, el museo pretende desnudar ese origen y explicar su creciente evolución. Preservar la memoria colectiva de un drama nacional.
Producto de un convenio firmado en junio de 2003 entre la Universidad de Buenos Aires y la Secretaría de Cultura porteña, el museo funcionará en el Centro Cultural Ernesto Sabato, cuya sede está en el subsuelo del edificio central de Económicas, aunque se entra por Uriburu 763. La inauguración formal será el jueves, a las 19. Así que desde el día siguiente las puertas estarán abiertas de 14.30 a 21, de martes a viernes, y de 11 a 20, los sábados. Siempre con entrada gratuita.
“El objetivo principal del museo es difundir y hacer conocer entre la población qué le pasó a la Argentina desde el primer empréstito hasta la actualidad, cómo se fue generando y desarrollando lo que hoy conocemos como deuda externa”, comentó a este diario el decano de Económicas, Carlos Degrossi. “Además de la sala de exhibición, van a funcionar un centro de investigación y un centro de documentación”, agregó. Más el centro de capacitación, ésas son las áreas que integran el museo.
Cada muestra exhibida durará nueve meses y luego será ofrecida como material circulante. La primera será “Deuda externa: Nunca más”. El cuerpo de docentes del museo –estudiantes y graduados recientes de la facultad, todos voluntarios y capacitados especialmente– acompañarán a las visitas con un guión basado en el libro de Alfredo y Eric Calcagno La deuda externa explicada a todos (los que tienen que pagarla). El recorrido por la historia del endeudamiento arranca con la carencia de metálico que implicó para las Provincias Unidas del Río de la Plata la pérdida de las minas del Alto Perú: “La Argentina independiente nacía carente de recursos monetarios y de crédito. Durante todo el siglo XIX y la primera parte del siglo XX, la economía argentina se insertó de forma dependiente en el circuito económico mundial dominado por Inglaterra”. ¿Cómo olvidar a la Baring Brothers y los capitales británicos camuflados en el caballo troyano del ferrocarril? El paseo sigue por el auge de las exportaciones agrícolas y ganaderas, la sustitución de importaciones durante la Segunda Guerra, la breve redistribución del ingreso, la crisis del petróleo, el desplazamiento de la inversión productiva por la especulación financiera y el paraíso neoliberal propiciado por las ideas escolares de Chicago.
Hasta llegar a la última dictadura, cuando “el endeudamiento de Estado creció a un ritmo sin precedentes en beneficio de los sectores dominantes de la economía”. Tras Martínez de Hoz, llega Domingo Cavallo y, desde el BCRA, estatiza las obligaciones del sector privado. “La deuda externa pública en 1976 era de 8279 millones de U$S y para 1983 alcanzó los 45.069 millones, y la fuga de capitales acumulados hasta 1983 alcanzó, según la mayoría de las estimaciones, los 37.061 millones.” El gobierno de Alfonsín y la década menemista, con la convertibilidad y el Plan Brady, que engordó una deuda de 3762 millones a valores de mercado hasta hacerla pesar 20.900 millones. Y así, por el dudoso camino de De la Rúa, hasta hoy.
El guión de la muestra es iluminado con diferentes recursos. Hay, por ejemplo, tapas de revistas y otras publicaciones periodísticas. Con Caras y Caretas se ilustra la época del modelo agroexportador; con Humor se vislumbra el final de la dictadura y la restauración de la democracia; con unas cuantas tapas de Página/12 se recuerda parte del gobierno menemista. Hay, también, láminas, imágenes, documentos y una serie de fotos que revela las dos caras del Plan de Convertibilidad, la riqueza del 1 a 1 y el dolor de la pobreza. Un video repone, entre otras imágenes del pasado reciente, los cacerolazos y las crisis que siguieron. Quien se atreva a meter la mano en “el agujero negro” podrá sacar aquello que la deuda se llevó: salud, cultura, educación.
“Buscamos generar un ámbito que arroje luz sobre el proceso de endeudamiento, con un efecto pedagógico fuerte sobre la ciudadanía –dijo el secretario de Extensión de Económicas, Juan Manuel Vázquez Blanco–. En el Centro de Documentación tenemos unos 600 documentos específicos, que el público va a poder consultar y copiar. Y desde el Centro de Investigación pretendemos abrir líneas de trabajo que se puedan expresar a través del museo y de publicaciones. Todavía hace falta estudiar muchísimos aspectos de la deuda.”

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