EL PAíS › LA OPOSICION EVALUA LOS DOS AÑOS DEL GOBIERNO

Fuertes críticas y pocos elogios

Reproches por la situación social, la política exterior y la concentración de poder. En el haber, para algunos, los derechos humanos y la limpieza de la Corte.

Elisa Carrió, líder del ARI:
“Entre los aspectos positivos puede señalarse la nulidad de las Leyes de Obediencia Debida y Punto Final, la autolimitación del Poder Ejecutivo para la designación de jueces y el acuerdo por la deuda externa. En cuanto a los puntos negativos, podemos identificar los siguientes: la delegación de facultades extraordinarias en el Poder Ejecutivo y el uso indiscriminado de los decretos de necesidad y urgencia, la corrupción en el Ministerio de Planificación que conduce Julio De Vido, el desarme y la cooptación de los organismos de control, en particular la Oficina Anticorrupción y la Sindicatura General de la Nación, el saqueo del petróleo y el gas y la política clientelista, es decir la cooptación de movimientos sociales y la pésima distribución del ingreso. Esto se suma a la vocación hegemónica, plebiscitaria y antirrepublicana del Presidente y los cercenamientos graves y reiterados a la libertad de expresión, además de la ausencia absoluta de una política exterior. Para solucionar estos problemas, Kirch-ner debería encarar una profunda reforma educativa, definir una política exterior clara, avanzar en los mecanismos de transparencia y comenzar un proceso de distribución del ingreso, con una verdadera opción por los pobres”.

Angel Rozas, presidente de la UCR:
En estos dos años hubo una reafirmación de la autoridad presidencial, pero esto ha sido obra de la recuperación económica posterior a la devaluación. Por otro lado, esta investidura presidencial, a veces, se desgasta en el exterior por gestos que son de exclusivo consumo interno. Vemos como positivo la renegociación de la deuda y la salida del default, que se ha manejado con razonabilidad. Nuestro temor es que se dilapiden los frutos de esta renegociación con medidas de corte electoral que impliquen una vuelta al clientelismo político. En cuanto a lo negativo, lo que más preocupa es la falta de respeto a valores del sistema republicano como el abuso de los decretos de necesidad y urgencia y la concentración de recursos políticos en la figura del jefe de Gabinete utilizando poderes que son originalmente del Congreso. Esto está mostrando que hay un proyecto hegemónico de parte del Presidente. También resultó llamativo cómo especuló en torno a la tragedia de Cromañón avasallando el Poder Judicial. No podemos olvidar que cuando los chicos se morían estuvo cinco días sin dar la cara para proteger a Ibarra y hoy aparece liderando una ofensiva contra la Justicia contra la excarcelación de Chabán. Es un Gobierno sin ideas ni planes de mediano y largo plazo, y reitera el doble discurso: el fraude verbal del peronismo que promete una cosa y hace otra, manteniendo la continuidad estructural del modelo. Vemos un proyecto hegemónico, oportunismo político y la falta de una mirada estratégica para resolver los graves problemas del país.

Hermes Binner, ex intendente socialista de Rosario:
“Lo más valorable es haber logrado salir de la situación grave en la que nos encontrábamos. Estábamos al borde de la disolución como Nación, y en este sentido, hay algunos hechos que nos permiten ser optimistas. Entre ellos el más importante es el tratamiento de la deuda externa y el cambio de los integrantes de la Corte Suprema de Justicia, además de la política de derechos humanos. Entre las materias pendientes, la más importante es la necesidad de orientar a la sociedad hacia la inclusión social. Hoy tenemos un gran déficit en materia de integración social, que no se soluciona de un día para el otro, pero que hay que encarar. Esta economía, que generó cierta sensación de bienestar, se sustenta en dos pilares: el comercio exterior y los bajos salarios. Hay que apuntar al mercado interno para consolidar la recuperación y avanzar en la distribución del ingreso”.

Patricia Walsh, diputada Izquierda Unida:
“Lo peor de este gobierno es el doble discurso. La bandera de los derechos humanos, que supuestamente levanta este gobierno, no se compadece con lo que hace todos los días, por ejemplo cuando intentamos sacar sin éxito una ley para derogar los decretos de los indultos y nos encontramos con que las bancas del peronismo están vacías. La lucha por los derechos humanos tiene que ser consecuente y este gobierno no lo es, porque es el mismo que tiene presos políticos y procesados por cortar rutas. Y peor aún es lo que pasa en el ámbito económico, con millones de víctimas de la miseria planificada. Esta situación no se resolvió en lo más mínimo. Por el contrario, hay una continuidad de la política neoliberal”.

Margarita Stolbizer, diputada UCR:
“Lo más importante es la recuperación de la institucionalidad, aunque se dio en términos más bien formales. La contracara es que esa institucionalidad regenerada se violenta con hechos y acciones reales del Gobierno, como los decretos de necesidad y urgencia o la falta de voluntad para impulsar las comisiones parlamentarias de seguimiento. En el plano económico–social, la Argentina crece en un escenario de estabilidad, pero el problema es que ese crecimiento no se está trasladando a una mejora importante de los indicadores sociales. El riesgo es que ocurra lo de los ’90: crecimiento sin distribución. En los derechos humanos y la limpieza de la Justicia se puede señalar algo parecido: el Presidente hizo gestos importantes, como el decreto de autolimitación en la designación de los miembros de la Corte, pero no se avanzó después en una reforma profunda del Poder Judicial. Aunque a veces la foto de este gobierno puede ser buena, si se mira la película completa, donde se ve el rumbo hacia el futuro, aparecen los verdaderos problemas”.

Patricio Echegaray, secretario general del Partido Comunista:
“Al cumplirse los dos años de gobierno continúan los altos índices de pobreza y la indigencia, la desocupación y la desigualdad, lo que equivale a decir que se mantiene intacto el injusto modelo de distribución de la riqueza generado por el menemismo en la década de los ’90. El Presidente debería prestar atención al plebiscito que hay en la calle, y responder a la diversidad y profundidad de los reclamos salariales con un significativo aumento de salarios y la eliminación del IVA a los artículos de la canasta básica. Sin embargo, parece estar mirando para otro lado. En cuanto a la política exterior, Kirchner se muestra cada vez más genuflexo con los Estados Unidos y cede a las presiones, como lo demuestra la suspensión del viaje a Cuba, el alejamiento del presidente Hugo Chávez, de Venezuela, y el renovado apoyo al ALCA del canciller Bielsa”.

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