EL PAIS › LA SALA JUZGADORA DEFINE EL FUTURO DEL JEFE DE GOBIERNO

Quince votos para develar un enigma

Esta tarde se conocerá el veredicto de la Sala Juzgadora en el juicio político a Aníbal Ibarra por la tragedia de Cromañón. En medio de denuncias y acusaciones cruzadas, un grupo de familiares atacó la casa del hijo de una legisladora. La falta de definiciones por parte de los partidos mantiene el suspenso hasta el último momento.

 Por Santiago Rodríguez

Esta tarde, cuando la mayoría de los porteños estén preocupados en terminar su trabajo e irse a sus casas más que en cualquier otra cosa, en la Legislatura se definirá el futuro inmediato de la Ciudad de Buenos Aires en términos institucionales: los quince legisladores que juzgan a Aníbal Ibarra por su presunta responsabilidad en la tragedia de República Cromañón decidirán allí si lo destituyen o lo reponen en su cargo. Concluirá así el primer juicio político de la historia a un jefe de Gobierno, un proceso que demandó casi cuatro meses y cuyo desenlace –más allá de la confianza que exhibían quienes avalan la continuidad de Ibarra – era aún incierto al cierre de esta edición.

El futuro de Ibarra quedará determinado por la votación que los legisladores realizarán al promediar la tarde y que pondrá fin a todas las especulaciones que se vienen haciendo acerca de qué decisión tomará cada uno. Esas conjeturas alcanzaron ayer su máxima expresión y fueron alimentadas por los operadores políticos legislativos y de los gobiernos local y nacional –decidido a favor de Ibarra–, así como también por los familiares de las víctimas de Cromañón.

Como en los momentos previos de la sesión de la Sala Acusadora de noviembre pasado, en la que se resolvió la suspensión de Ibarra y la apertura de su juicio político, los legisladores no sólo recibieron presiones de todos lados, sino también amenazas: anoche un grupo de padres de Cromañón realizó un escrache en la casa en la que Beatriz Baltroc aparece registrada en la guía telefónica, donde pintaron leyendas en su contra con aerosol y rompieron un par de vidrios.

“Así es muy difícil votar con libertad”, advirtió Baltroc a Página/12 tras ese hecho y aseguró que “voy a denunciarlo y votar lo que tenga que votar por más que se genere un clima de presión para que uno no pueda tomar las determinaciones como se debe”. La legisladora atribuyó el ataque “a gente violenta que está detrás de esto” y explicó que en la casa donde pintaron “Puta votá” ya no vive ella, sino uno de sus hijos.

El episodio en la casa del hijo de Baltroc se produjo a última hora, después de que José Iglesias –quien junto a otros familiares realiza desde las 18 de ayer una vigilia frente a la Legislatura– denunciara que el ex vicepresidente Carlos “Chacho” Alvarez había presionado a la legisladora para que no acompañe la destitución de Ibarra. “Habló el último viernes, a las 19, durante diez minutos con Baltroc en su Fundación para intentar cambiar su voto”, sostuvo Iglesias.

A la misma hora del escrache a Baltroc en el barrio de Once, los macristas que integran la Sala Juzgadora llegaban a reunirse con Horacio Rodríguez Larreta en Palermo Chico. Muchos interpretaron el encuentro como una señal de que los legisladores de PRO votarán todos en el mismo sentido, más allá de la declamada “libertad de conciencia” que dio Mauricio Macri a su tropa y de las dudas planteadas en torno de Daniel Amoroso y Silvia Madjalani. Entre los votos seguros contra Ibarra, también se cuentan los del izquierdista Héctor Bidonde y el de Facundo Di Filippo. A su compañero de bloque del ARI, Guillermo Smith, ya casi todos lo daban también del lado de la destitución. Según Elisa Carrió, en su fuerza cada legislador puede hacer también lo que quiera.

En la lista de sostenes del jefe de Gobierno figuran la ibarrista Laura Moresi, el socialista Norberto La Porta y los kirchneristas Sebastián Gramajo y Elvio Vitali. Helio Rebot se mostró dispuesto a acompañar la línea K de apoyo a Ibarra en la medida en que haya un voto más para asegurar su continuidad en la jefatura de gobierno y el suyo no sea en vano.

Según establece la Constitución porteña, Ibarra será removido si se reúnen diez votos afirmativos a favor de su destitución entre los quince miembros de la Sala Juzgadora. De lo contrario, volverá al cargo que –desde que fue suspendido el pasado 14 de noviembre– ocupa en forma interina su vice Jorge Telerman.

Aunque nadie se atreve a arriesgar que en los bloques de PRO y el ARI esté dicha la última palabra, Ibarra debe conseguir el sexto voto –cosa que algunos daban por hecho– por otro lado. Las opciones, además de Baltroc, no son muchas.

El zamorista Gerardo Romagnoli no parece de fiar para los ibarristas: después de renunciar al juicio político a Ibarra, regresó a la Sala Juzgadora y a partir de entonces se especuló sobre el destino final de su voto. Sin embargo, allegados al titular de Autodeterminación y Libertad, Luis Zamora, afirmaron que la decisión de ese partido es que Romagnoli se abstenga.

Florencia Polimeni mantiene reserva sobre su voto y las opiniones están divididas entre quienes suponen que irá por la destitución de Ibarra y los que evalúan que lo absolverá. En su entorno adelantan que no va a abstenerse y desmintieron las versiones que anoche la daban por internada por una complicación de su embarazo de ocho meses.

Sea la destitución o la absolución, en función del escenario planteado, la posición que se imponga podría conseguir finalmente más votos de los estrictamente necesarios. Todos suponen que hay legisladores que están esperando el último momento para jugar a ganador y no terminar descolocados en el tablero político. De hecho, en las charlas informales que entre ellos mantuvieron en los últimos días varios sugirieron la posibilidad de reunirse poco antes de que comience la sesión y a puertas cerradas anticiparse entre sí qué votará cada uno.

Fuera de las conjeturas, lo concreto es que el juez Julio Maier –quien conduce el juicio político por ser presidente del Tribunal Superior de Justicia porteño– convocó a la Sala Juzgadora a reunirse a las 13. La votación será nominal y cada legislador será llamado a votar por orden alfabético. Según se acordó, cada uno tendrá entre cinco y diez minutos para fundamentar su voto.

En caso de que se imponga el criterio de destituir a Ibarra, cada legislador deberá decir después por cuánto tiempo considera que corresponde inhabilitarlo. La fiscalía pidió diez años, el máximo previsto para la figura de mal desempeño de sus funciones que se le imputa al jefe de Gobierno. La eventual inhabilitación surgirá del promedio de lo que proponga cada miembro de la Sala Juzgadora.

Ibarra presenciará la votación junto a sus abogados defensores Julio César Strassera, Julio Golodny y Juan Carlos Castejón. En función de lo previsto, sabrá qué le depara el destino unas tres horas después del comienzo de la sesión.

A la espera de la sentencia, el jefe de Gobierno volvió a mostrarse ayer en los medios y estuvo presente en la inauguración del ciclo lectivo en una escuela de La Boca junto a Telerman. Allí ofreció un discurso, casi como si estuviese en ejercicio de sus funciones, en el que reivindicó “con orgullo” el trabajo realizado por su administración en el área educativa.

Ibarra estuvo acompañado en el acto por el ministro de Educación nacional, Daniel Filmus. Si bien la presencia de Filmus fue otra señal de que el kirchnerismo acompaña por estas horas a Ibarra, desde la Casa Rosada se cuidaron de guardar las formas y no aparecer involucrados en el proceso. “El Gobierno trata de ser prescindente; no tiene que meterse en esto”, declaró el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

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Casi cuatro meses después de la suspensión de Ibarra, llegó el momento en que se resolverá el futuro institucional de la ciudad.
 
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