EL PAíS › [HTML ]TAIANA SE REUNIO CON LOS ASAMBLEISTAS DE GUALEGUAYCHU Y RATIFICO LA VIA JUDICIAL

“No vamos a aceptar esas papeleras en el río”

El canciller se presentó frente a los vecinos en el teatro de Gualeguaychú. Afirmó que las papeleras producirán un daño “irreparable” y que el lunes comenzará a prepararse la presentación en La Haya por la cuestión de fondo. Incorporarán a dos abogados de la asamblea.

 Por Martín Piqué
Desde Gualeguaychú

“No vamos a aceptar la construcción de esas papeleras en el río Uruguay. Estamos convencidos de que por su tamaño, localización y tecnología van a causar un daño irreparable.” Apenas terminó de pronunciar la frase, el canciller Jorge Taiana hizo una pausa. Como los actores al finalizar una escena, Taiana dejaba un espacio libre para la reacción del auditorio. Y los asambleístas de Gualeguaychú, que la mayor parte del tiempo se habían mantenido en silencio aunque también habían lanzado algunas críticas –como pedir la remoción del vicencanciller Roberto García Moritán por su “nefasta actuación en la incompetente CARU” (el ente binacional que debería reglamentar las cuestiones vinculadas con el río Uruguay)–, respondieron con aplausos. Algunos agitaron banderas. Entonces el canciller aprovechó el entorno. “Hemos elegido el camino del derecho. Cualquier acción que pueda ser cuestionada en su legalidad no debería realizarse porque debilitaría nuestra estrategia”, subrayó. Era una exhortación a los vecinos para que no tomaran acciones directas, como volver a cortar el puente binacional Fray Bentos-Puerto Unzué.

La visita de Taiana había generado mucha expectativa. Los miembros de la asamblea ciudadana habían logrado que la reunión fuera pública. Desde el martes tenían preparado un petitorio con doce puntos que incluía críticas a la gestión del vicecanciller García Moritán en la CARU y también medidas muy drásticas, como pedir el retiro del embajador uruguayo en Buenos Aires o cortar el suministro de gas a Montevideo si las papeleras comenzaban a funcionar. Todo hacía suponer que la audiencia sería tensa. En las radios locales decían que la reunión debía desarrollarse en un marco respetuoso y democrático para que “la imagen de Gualeguaychú” quedara bien parada.

Las prevenciones se notaban en la organización. Detrás del escenario del teatro municipal –un edificio deteriorado, con balcones para ver desde los costados–, se veía una pizarra con anotaciones numeradas del 1 al 12. Era el petitorio con las preguntas que se leerían delante de Taiana. Aunque originalmente eran 59, los asambleístas terminaron por resumir todo en doce puntos. Desde Buenos Aires les habían avisado que el canciller sólo podría estar en Gualeguaychú dos horas.

Taiana llegó junto con el secretario de Cooperación de la Cancillería, Rodolfo Ojea Quintana, y la directora de Asesoría Legal, Susana Díaz Cerruti. Como jefa de la delegación que fue a La Haya, Díaz Cerruti es muy conocida en Gualeguaychú. Los asambleístas le reclamaron precisiones por el desempeño del grupo de abogados que presentó la medida cautelar para suspender las obras de Botnia. “¿Donde estuvieron las fallas técnicas?”, preguntó un vecino citando palabras del fallo desfavorable de La Haya. “Yo no creo que existió una falla. Existieron estándares diferentes. Nosotros no creíamos necesario presentar tantas pruebas técnicas, porque la medida cautelar es preventiva”, contestó el canciller.

Los funcionarios respondieron las preguntas desde el palco –compartían la mesa con el vice de Entre Ríos, Pedro Guastavino, y el intendente anfitrión, Daniel Irigoyen; el gobernador Jorge Busti llegó una hora tarde– mientras a su derecha dos asambleístas sentados a una mesa leían el petitorio y las preguntas. Luego de leer cada pregunta, mencionaban a su autor con nombre y apellido. La audiencia comenzó a las 9, cuando Taiana comenzó a leer un documento. Enseguida quedó claro cuál era su objetivo: demostrar que el Gobierno no abandonaría la pelea para evitar la instalación de las papeleras. “Estos proyectos no pueden instalarse sin causar un daño ambiental irreparable”, subrayó. Los asambleístas festejaron con un aplauso la palabra “irreparable”. Después de fijar posición sobre los daños que producirían las papeleras, Taiana continuó con su intención de transmitir confianza. Siguió con el frente financiero. “El Gobierno le expresó su preocupación a la Corporación Financiera Internacional. Hasta el momento los créditos están suspendidos y los bancos respondieron que estudiarán los casos. También advertimos a la Bolsa de Nueva York”, relató en el tono de una rendición de cuentas. Entonces surgió una de las mayores dudas de los asambleístas: temían que el Gobierno aceptara la propuesta de Uruguay de hacer un monitoreo conjunto de las plantas de celulosa. Eso dejaría el camino libre para que, mientras tanto, las obras continuaran sin problemas. “Con los uruguayos el diálogo debe ser sobre bases realistas. No pueden faltar el qué, el cómo y el dónde de los emprendimientos. No hay acuerdo posible sobre la base de un monitoreo conjunto”, aclaró Taiana.

Después de la intervención de Taiana, los asambleístas leyeron su petitorio. Eran doce propuestas que buscaban entorpecer la provisión de insumos para las papeleras a través de sanciones a los proveedores. Los asambleístas también propusieron un aumento del precio de la energía –gas y electricidad– que Uruguay recibe de la Argentina. “Hay un pedido de la Corte de La Haya de limitar a las partes a tomar medidas que puedan agravar la situación. Yo entiendo la frustración, la impotencia, cuando uno ve esa chimenea y ve que el tiempo pasa. Pero tenemos que mantener la cordura –contestó Taiana–. Tenemos elementos que nos permiten entender que vamos a lograr una aceptación de nuestros reclamos.”

–Y si La Haya no decide eso, ¿qué hacemos? –le preguntaron.

–No puedo anticiparme a lo que vaya a hacer la Corte. Estamos confiados en que tenemos razón. Hemos elegido el camino del derecho y la razón que nos da el derecho nos brinda superioridad –respondió Taiana.

Junto con Díaz Cerruti, el canciller se ocupó luego en subrayar lo positivo. Una de las novedades era la incorporación de dos abogados de la asamblea al equipo de letrados que trabajará en la demanda de fondo, que la Argentina debe presentar en La Haya antes del 15 de enero de 2007. La asamblea –de la que salió la flamante secretaria de Medio Ambiente, Romina Picolotti– celebró la iniciativa. “El lunes comienzan los trabajos técnicos para la causa de fondo. Y en septiembre vendrán a Gualeguaychú los abogados extranjeros que están asesorando en la causa, Alain Pellet y Philippe Sands, para que sumen a sus conocimientos jurídicos la emoción, sensaciones e inquietudes de ustedes”, dijo.

Quizás el único momento de tensión fue cuando un vecino le pidió al canciller que fijara posición entre tres opciones: “No a las papeleras”, “Sí pero con más control” y una tercera postura. Taiana se excusó de elegir una posición entre las tres alternativas con el argumento de que se lo impedía su función. “Como canciller no puedo decir no a las papeleras. Sí les puedo asegurar que el Gobierno no aceptará plantas de celulosa que contaminen el medio ambiente”, afirmó.

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El canciller Jorge Taiana junto a sus colaboradores, el gobernador Busti y el vice.
Imagen: Roberto Daniel Garagiola
 
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