EL PAíS › DOCE MUERTOS EN UNA RUTA DE SANTA FE

El viaje de la solidaridad que terminó en tragedia

Alumnos de un colegio privado de Villa Crespo volvían de llevar ayuda a una escuela chaqueña cuando el micro fue embestido por un camión que hacía un increíble zigzag en plena ruta 11. Murieron nueve chicos y una docente.

 Por Carlos Rodríguez

El camión Fiat Iveco, que transportaba cueros, venía circulando en zigzag por la ruta nacional 11, como si estuviera prenunciando la tragedia. Luego de sobrepasar a un auto, en el que viajaba un árbitro de fútbol de Santa Fe que fue testigo presencial del accidente, el vehículo siguió cruzándose de carril a carril, hasta que se topó con el micro en el que regresaba del Chaco un grupo de estudiantes, de 15 a 18 años, que habían cumplido una visita solidaria a una escuela de esa provincia. El chofer del ómnibus, para evitar el choque, volanteó hacia la izquierda y cambió de carril, pero en ese mismo momento el camión volvió hacia su derecha y embistió de lleno al vehículo de pasajeros. Hubo 12 muertos: nueve chicos del colegio Ecos de la Capital Federal, una de las profesoras que los acompañaron en el viaje y los dos hombres que iban en el camión. Hay, además, otros 41 heridos, tres de ellos de gravedad; todos son alumnos o autoridades del colegio. El desastre ocurrió en el paraje “312”, cerca de la localidad santafesina de Margarita, en el departamento de Vera, 220 kilómetros al norte de la capital provincial. “No debería hablarse de un accidente, sino de un error humano que se pagó con vidas jóvenes”, afirmó el director de Defensa Civil de Santa Fe, Eduardo Wagner.

El mismo tramo de la ruta 11 fue escenario, el 17 de junio pasado, de un choque entre tres ómnibus con un resultado de diez muertos y 39 heridos. Dos de los micros llevaban personas que venían de asistir a una peregrinación al santuario de la Virgen de Itatí, en Corrientes. La nueva tragedia pegó muy fuerte en el colegio Ecos, en Serrano 930, en el barrio porteño de Villa Crespo. Las autoridades del establecimiento, que pidieron que se mantengan en reserva los nombres de los nueve chicos fallecidos, recordaron que todos los años –desde 1996– viaja un contingente de alumnos de tercero, cuarto y quinto años del secundario para llevar ropas, útiles y colaborar en tareas comunitarias con la escuelita rural El Paraisal, cerca de Quitilipi, en el Chaco (ver aparte).

El gobierno nacional envió a Reconquista, Santa Fe, al Tango 02 y un Hércules de la Fuerza Aérea para el traslado de familiares, heridos y de nueve de las víctimas fatales, que llegaron anoche a Buenos Aires. Uno de los chicos fallecidos llegó en un vuelo privado y los cuerpos de los dos ocupantes del camión, Angel Ernesto Soto y Hugo Albrechet, fueron llevados a la ciudad santafesina de Reconquista, donde vivían. El jefe del Gobierno porteño, Jorge Telerman, que concurrió al colegio de Villa Crespo para expresar su pésame, decretó un duelo de tres días en la Capital Federal.

El accidente se produjo pasadas las 22 del domingo, en el kilómetro 650 de la ruta nacional 11, que lleva al Paraguay, conocida como “la ruta del Mercosur”. La Dirección Nacional de Vialidad aseguró que el estado de la ruta 11, en ese tramo, “es óptimo” y que “las banquinas, a ambos lados de la ruta están en perfecto estado”. El parte oficial resaltó que la ruta está debidamente señalizada y que “la cartelera vertical en el tramo está totalmente colocada en los lugares correspondientes, no existiendo faltantes por robo o destrucción”. Tanto Vialidad como el titular de la comisaría de Vera, Héctor Marcón, quien fue consultado por Página/12, coincidieron en afirmar que “al momento de ocurrido el accidente, la visibilidad era buena y no había neblina”.

Al menos hubo dos testigos presenciales del choque. El relato más pormenorizado lo hizo el árbitro de fútbol de Santa Fe Miguel Sotelo, quien hizo declaraciones a la prensa. “El camión iba haciendo zigzag por la ruta 11, salía de su carril y después volvía.” Sotelo, que viajaba con otras personas, relató que el vehículo “venía atrás nuestro, intentando pasarnos. Venía a unos 500 metros de nosotros y se pasaba a la mano contraria para ver si venía alguien. Eso es lo que suponíamos (al principio), pero después nos dimos cuenta de que no era así. Venía mal. Se cruzaba (de carril) porque se venía durmiendo o no sé por qué”.

Sotelo aseguró que luego de sobrepasarlos “siguió en zigzag, hacia un lado y hacia el otro, se metía un metro en la mano contraria y volvía a su mano y poco después nos encontramos que había chocado al micro. Nos pasó a nosotros y a los 300 o 400 metros se produjo el choque”. El árbitro de fútbol dijo que se bajaron del auto y que otras personas que iban por la ruta hicieron lo mismo. “Cuando pusimos la luz alta del auto y empezamos a caminar, nos encontramos con un panorama desolador: butacas, el parabrisas del colectivo 50 metros adelante, personas que habían salido despedidas a 20 metros por el impacto. Una situación terrible.”

Los primeros en tratar de ayudar a las víctimas fueron los automovilistas que pasaban por el lugar. “Empezamos a sacar gente del micro, chicos destrozados. Lo que se veía ahí era horrible. Un griterío tremendo. Los chicos no entendían nada, dormían y se encontraron con el golpe.” En todo momento, Sotelo insistió en recalcar la trayectoria “extraña y vacilante” del camión. Por momentos, su testimonio salía entrecortado por el recuerdo de las crudas escenas que presenció: “Lo primero que hicimos fue sacar a los heridos. Había cuerpos diseminados a varios metros de distancia”, algunos de ellos mutilados. El testimonio de Sotelo quedó asentado en la comisaría quinta de La Gallareta, cerca del lugar de la tragedia.

Otro testigo presencial, Oscar Nisack, coincidió en que el conductor del camión “estaba dormido o manejaba borracho”. El hombre iba en su automóvil por la ruta cuando “el camión nos pasó muy cerca, casi rozando, porque iban zigzagueando de un carril a otro”. Una versión indicó que el extraño comportamiento del chofer del vehículo de carga había sido denunciado, antes del choque, a la policía caminera. “No tenemos conocimiento de que eso haya ocurrido, aunque sabemos que existe la versión”, le dijo a este diario el comisario Marcón. La policía considera que será clave la autopsia de los dos choferes fallecidos, para establecer si el que iba al volante estaba ebrio, como señalaron los testigos presenciales.

El ómnibus donde viajaban las víctimas pertenecía a la empresa de ómnibus Godoy. Su gerente general, Diego Braser, aseguró que el vehículo “estaba perfectamente habilitado y fue contratado por la empresa de turismo, que es la que tenía el contrato con el colegio” Ecos. Braser, que se declaró “conmocionado” por lo ocurrido, dijo que los dos choferes del micro son oriundos uno de Formosa y el otro de Corrientes. “Los dos están fuera de peligro; uno de ellos tiene fractura de tobillo y el otro una fractura en la clavícula.” Como el ómnibus cambió de carril en un último intento por evitar el impacto, el camión se clavó sobre el costado derecho del micro, es decir del lado opuesto al que iban los dos choferes. El choque fue prácticamente frontal, pero el daño mayor fue sobre el perfil derecho del ómnibus de la empresa Godoy.

Los 41 heridos en el accidente fueron llevados a los hospitales Cullen, de la ciudad de Santa Fe, y a otros establecimientos de las localidades de Vera, Margarita y Malabrigo. Tres de los heridos –todos ellos alumnos del colegio Ecos– están internados en terapia intensiva.

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