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En la causa AMIA se suman los años y la confusión

Hoy se cumplen ocho años del atentado contra la mutual judía y diez meses del inicio del juicio oral. Crecen las sospechas sobre el papel de la SIDE. Habrá dos actos en memoria de las víctimas.

 Por Raúl Kollmann

Al cumplirse hoy ocho años del atentado contra la AMIA y diez meses del juicio oral, hay pocas cosas claras. En primer lugar, en las audiencias quedó bastante probado que el ataque se cometió con una camioneta, aunque algunas dudas subsisten. En segundo lugar, hay evidencias de que el principal imputado, Carlos Telleldín, cobró 400.000 dólares por declarar, pero en las recientes sesiones aparecieron testigos que dicen que mintió. Tercero y último, los defensores y una parte de los querellantes sospechan que la SIDE tuvo algún tipo de actuación en el atentado. La hipótesis es que tenía infiltrado al grupo terrorista y que a último momento el atentado se les fue de las manos. Hoy habrá dos actos de conmemoración: a las 9.50, el acto oficial que encabezarán la agrupación Familiares y Amigos de las Víctimas del atentado, la DAIA y la AMIA frente al predio donde estalló la bomba, Pasteur 633; a las 18, en Plaza de Mayo, habrá una concentración de la Agrupación por el Esclarecimiento de la Masacre Impune de la AMIA (Apemia), que lidera Laura Ginsberg.
El juicio durará un año más, convirtiéndose así en el más largo de la historia argentina. Para las partes consultadas por este diario, no hay quejas sobre la actuación de los jueces Gerardo Larrambebere, Miguel Pons y Guillermo Gordo: hay discrepancias, opiniones cruzadas, pero hasta el momento todos consideran que actúan equilibradamente.
Las mayores polémicas se suscitan en torno de lo que ha quedado claro y lo oscuro del juicio. El punto que más llama la atención es que se ha ido develando que el oscuro papel de la SIDE ha sido mayor al pensado.
- El organismo de espías intervino el teléfono de Telleldín, su hermano, otros integrantes de la banda y el vendedor de autos Alejandro Monjo no sólo antes de encontrarse el motor entre los escombros sino que, hasta el momento, no se explica cómo se llegó a Telleldín si en esa época ni siquiera se podía determinar rápidamente la identidad de un dueño a partir del número de motor.
- Los terroristas intentaron dejar la camioneta en un estacionamiento del Sanatorio Otamendi. La SIDE se enteró, pero ni siquiera quiso llevarse la grabación de video en la que quedó registrada la imagen del conductor. Esa cinta terminó borrándose.
- Desaparecieron grabaciones de escuchas hechas por la SIDE a Telleldín.
- Hubo una causa judicial en Lomas de Zamora, iniciada a partir de datos aportados por la SIDE, en los que se investigaba a un iraní que quiso salir del país con pasaporte falso. Esa causa se mantuvo oculta.
A partir de todos estos datos, no faltan los que trazan la siguiente hipótesis: la SIDE tenía infiltrado al grupo terrorista y acompañó sus planes. Es más, se señala que el propio Telleldín pudo ser inicialmente un agente encubierto de la SIDE, que aportó la camioneta y por eso lo tenían tan identificado. Lo que sucedió es que, al final, el grupo se les perdió y así se cometió el atentado. Eso explicaría las formas en las que se desviaron las investigaciones. La hipótesis, sostenida por algunos defensores de policías y querellantes, deberá comprobarse con datos más sólidos y hay expectativa sobre el momento en que vayan a declarar los agentes de la SIDE que trabajaron en el caso AMIA.
Respecto de la camioneta, está claro que el acta de secuestro del motor fue falsificada y que nadie vio cuando se encontró esa parte del vehículo entre los escombros. La única prueba fuerte es que uno de los muertos tenía clavado en el pecho un elástico, pero en esa pieza dio negativo el análisis de explosivos. Tal vez lo que quedó más claro es que Telleldín cobró para declarar. Sin embargo, en la audiencia del martes pasado, un mecánico que trabajaba para Telleldín sostuvo que éste le ofreció un auto como coima para que dijera que armó la Trafic con un motor quemado, que es el que Telleldín sostiene que se utilizó en el atentado.El motor –dijo el mecánico– no estaba quemado y el interrogante ahora es por qué Telleldín mintió y por qué les pidió a otros que mintieran: la hipótesis es que tuvo más relación con los terroristas de lo que parece.

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Las ruinas de Pasteur al 600, donde murieron 85 personas.
 
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