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Algunos por la autonomía, otros con la estatización

En la segunda asamblea de empresas ocupadas se debatieron las dos opciones más populares entre los que tomaron las fábricas: cooperativas o “estatización con control obrero”.

Más de 600 personas participaron ayer del Segundo Encuentro Nacional de Empresas Ocupadas, para discutir las experiencias de los obreros que ante la retirada de los patrones tomaron el control de las firmas y las pusieron a producir. La creación de cooperativas y la exigencia de la “estatización bajo control obrero” son las dos alternativas elegidas por los trabajadores.
“De las 1200 empresas cerradas durante los últimos meses, hay alrededor de 150 que se encuentran bajo algún tipo de gestión obrera, que están produciendo o en vías de hacerlo sin los dueños”. Las palabras de Raúl Godoy, dirigente gremial de los ceramistas de Neuquén, resaltaron ayer el crecimiento de las “empresas sin empresarios”. El caso Zanon es un ejemplo de esta experiencia: hace casi siete meses que la firma neuquina viene produciendo cerámicas bajo el control de sus trabajadores. “Durante este tiempo hemos garantizado sueldos de 800 pesos para todos los compañeros, pagamos casi 150 mil pesos de servicios públicos, compramos insumos y hasta hemos logrado darles trabajo a 20 desocupados”, comentó ayer Godoy. “Mientras que la burocracia sindical tradicional sólo negocia las indemnizaciones frente a las quiebras, nosotros queremos los puestos de trabajo”, agregó.
El encuentro comenzó a las 11 frente a Brukman, una de las más emblemáticas fábricas recuperadas. Sobre un escenario montado en la avenida Jujuy, los delegados de las distintas empresas comentaron las experiencias acumuladas durante los últimos meses. A pesar de las diferencias puntuales, muchos de los obreros narraron procesos similares: retraso salarial, abandono patronal de la empresa, pasividad de la “burocracia sindical”, la ocupación de la firma como última opción para conservar los puestos de trabajo.
En el encuentro participaron operarios de Zanon, de la Clínica Junín de Córdoba, los metalúrgicos de Renacer de Ushuaia, el Supermercado Tigre y la Cristalería Cuyo de Rosario, las cerámicas Steffani y Del Valle de Neuquén, la Imprenta Chilavert, y cooperativas como el Frigorífico J. J. Gómez de Río Negro y Panificación Cinco, entre otros. También concurrieron partidos de izquierda, organizaciones piqueteras (Corriente Clasista y Combativa y Coordinadora Aníbal Verón), asambleas barriales y algunas agencias de prensa alternativas (como Indymedia y RedAcción).
Entre los trabajadores se vienen aplicando dos salidas alternativas para lograr que las empresas sigan funcionando. Algunos han formado cooperativas, mientras que otros prefirieron exigir “la estatización bajo control obrero”. En general, la primera opción es más aceptada por los funcionarios nacionales y municipales, mientras que la segunda es apoyada por partidos de izquierda y sindicatos combativos. “Luchamos por la estatización. No queremos ser patrones y tener que salir a competir con otras empresas con esta situación económica”, comentó ayer Matilde, una de las operarias de Brukman. La empresa, abandonada por sus dueños, logró reanudar la producción de trajes, e incluso formó una comisión especial para poder comerciar sus productos. Por su parte, Esteban –de la Clínica Junín de Córdoba– afirmó: “Buscamos que nuestro trabajo sirva a la comunidad, no al mercado. Tampoco queremos convertirnos en empleados públicos, por eso pensamos que la estatización debe ir acompañada del control obrero de la producción”.
Sin embargo, por ahora la estatización ha sido exigida por una minoría de los trabajadores en lucha. En la mayoría de los casos han conformado cooperativas para tratar de ganar algún nicho del mercado. Ese es el caso de la cooperativa El Aguante (ex Panificación Cinco), que gracias a la solidaridad de asambleístas de Carapachay logró que la Cámara de Diputados bonaerense sancionara un proyecto de expropiación de la planta. Las autoridades municipales también se comprometieron a subsidiar el proyecto a cambio de que la panificadora venda sus productos al costo para los comedores escolares de las zonas humildes.
Pero a pesar de las diferencias entre las alternativas, durante el encuentro se priorizó el objetivo de la unidad. Luego de los discursos de los delegados, los participante discutieron en comisiones. Al final del día, el encuentro resolvió lanzar una jornada de lucha de las fábricas ocupadas, que se realizará la semana que viene e incluirá marchas en distintos puntos del país. Por último, se decidió conformar un fondo de huelga nacional, para asistir a los obreros en lucha por sus puestos de trabajo.
Informe: Alejandro Gaggero.

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La asamblea fue en la puerta de la fábrica ocupada Brukman.
 
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