EL PAíS › TELEFONOS PINCHADOS, MONOPOLIOS, CUSTODIAS

Una provincia bajo control

 Por Nora Veiras

La casa tiene el mismo color que la “Rosada”. Lo único que se ve desde la vereda es un enorme murallón. Pero no hace falta ningún guía para deducir que ahí reside “El Protector”: sobre la vereda de enfrente hay una carpa donde “viven” diez policías. Día y noche, los oficiales custodian la seguridad de Carlos Juárez y la señora Mercedes Marina “Nina” Aragonés. Es tal la permanencia y la nula actividad que los muchachos pasaron un cable por la ventana de una casa vecina y así pueden ver televisión. En cada esquina de la manzana hay otros dos policías apostados. Cuatro autos completan la custodia: eso sí, todos sin patentes.
Esta es sólo la protección explícita, la más burda del régimen juarista que tiene a un represor, Musa Azar, y a un ex carapintada, Jorge D’Amico, como encargados de la seguridad y la información. Otra manifestación desembozada del control policíaco es que el jefe de la policía es el juez de faltas y tiene atribuciones para dictar prisiones de hasta 30 días.
Completa el ariete el virtual espionaje que realiza la “Rama Femenina” controlada con mano de hierro por la señora “Nina”. “Es increíble, a las mujeres les reservan el lugar de las chusmas”, razona un cronista porteño demudado ante el miedo que sobrevuela en cada conversación. Todos suponen tener los teléfonos pinchados y saben que la pareja “protectora” se entera de todo.
Marchas fúnebres apenas se levanta el tubo de teléfono, panfletos difamatorios, amenazas lisas y llanas integran la batería de intimidación a todos aquellos que alzan la voz. Y el mayor disuasivo es la posibilidad de perder el trabajo para el involucrado o cualquiera de sus familiares.
El ahogo publicitario es otro de los mecanismos para acallar a la escasa prensa opositora. El canal de aire y uno de cable son del empresario amigo de Juárez, Néstor Ick. “Este hombre controla todo, del nacimiento a la muerte: es el que hace los seguros de vida, paga los sueldos a través del banco provincial, emite la tarjeta de crédito para los estatales y maneja el cementerio privado, además de los grandes hoteles”, explican los antijuaristas. Eso sí, siempre en voz baja.
La amenaza de juicios millonarios es otra de las herramientas sutiles: el centenario diario El Liberal recibió casi 40 mil querellas de la rama femenina por haber reproducido un artículo de La Voz del Interior donde se aludía a las “rameras” de la esposa del gobernador.
El precio del desafío al caudillo lo padeció hace pocos meses otro peronista que intentó disputarle poder: José “Pepe” Figueroa. “Ese tampoco es pan para hacer hostias”, grafica un radical, pero la invasión y saqueo de su casa por una horda de 600 militantes de la JP dejó en claro qué pasa cuando desde el bunker del poder se da una orden. En pleno centro, la policía tardó cuarenta minutos en llegar a la residencia del ex subsecretario de Desarrollo Social de Carlos Menem, que pretendía presentarse como candidato para gobernador. Figueroa manejó a discreción la ayuda social con miras a cosechar luego en su provincia. Juárez lo dejó en el camino.

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