EL PAíS

Gente enojada

 Por Horacio Verbitsky

El presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, y el ex secretario de prensa de la misión Ottalagano en la Universidad de Buenos Aires, Horacio Calderón están enojados con esta columna:

- El organismo integrante de la Mesa de Enlace de las cámaras patronales agropecuarias difundió una declaración insultante, informada por el mismo espíritu con que justificó la agresión física a los diputados Agustín y Alejandro Rossi, en agradecimiento por haber incluido los reclamos de la FAA en el proyecto de ley sobre retenciones. La parte argumental de su diatriba reitera que la gratuidad de las cartas de porte, que ahorrará no menos de 200 millones de pesos anuales a los productores, en realidad es una persecución a esa entidad; vaticina que en el futuro se cederá su emisión al sindicato de camioneros; afirma que la Federación Agraria nunca falsificó ni duplicó cartas de porte, cuya emisión no le fue otorgada por Menem y Cavallo en forma directa sino por medio de la Federación Argentina de Cooperativas Agrarias; que la FAA no tiene una mesa de dinero; que el sueldo que cobran sus directivos fue discutido en un congreso ordinario por más de 2000 delegados y que no llega a la mitad de los 12.000 pesos informados aquí; que Federación renueva su mesa chica todos los años; que en 2006 vendió todos sus automóviles y obligó a sus directores a movilizarse con unidades propias, que compraron con créditos del Banco Credicoop; que sus dirigentes sólo se alojan en dos hoteles de Rosario y uno de Buenos Aires que no son de lujo; que sus viáticos son moderados; que la FAA no alquila ningún departamento para nadie y que la adhesión social es voluntaria, lo cual garantizaría transparencia y participación en el control de los gastos. Tal como se dijo en la nota objetada, la fuente de información sobre la dirigencia de la FAA es el Movimiento Campesino Liberación, conducido por un rival de Buzzi, José Luis Livolti.

- Horacio Calderón, autor del panfleto antisemita La Argentina Judía, quien al asumir su cargo en la UBA denunció la infiltración judía en la Iglesia Católica, afirma que no participó en la recepción del arzobispo Lefebvre, ni pronunció un discurso de bienvenida, ni lo conoció personalmente, ni fue invitado a las misas que celebró en el país. En este caso, la fuente de información fueron los partes de la Dirección de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, cuya custodia fue entregada por la justicia a la Comisión Provincial por la Memoria, uno de los cuales se reproduce aquí.

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El parte de la Inteligencia policial sobre Calderón y Lefébvre.
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