EL PAíS › LO QUE CONVERSó LA PRESIDENTA CON CHáVEZ EN CARACAS

Entre los acuerdos y las bases

 Por Daniel Miguez

La cita en Caracas de la presidenta Cristina Kirchner con Hugo Chávez comenzó con los piropos del presidente venezolano, hermanándola en la línea sucesoria de mujeres históricas como Juana Azurduy y Eva Perón, y terminó con el “comandante” –como gusta que lo llamen– llevándola al aeropuerto en un auto manejado por él. Entre un momento y otro hubo un encuentro público y uno privado. En el primero se informó que los casi cien empresarios argentinos presentes lograron cerrar negocios por 1100 millones de dólares para exportar sus productos a Venezuela. En el segundo, según se supo ayer de regreso a Buenos Aires en el Tango 01, hablaron del problema de la presencia estadounidense en las bases militares colombianas y de la diferencia que ambos habían mostrado en la cumbre de la Unasur

Los acuerdos comerciales fueron significativos, si se tiene en cuenta que en 2008 la exportación anual a Venezuela fue de 1400 millones de dólares. Entre los principales negocios figuran la apertura del cupo para exportar hasta 10.000 vehículos. En 2007, Argentina exportó 19.000 autos, pero en 2008, Venezuela cerró el cupo. Como ahora ocurrió lo mismo con Colombia, la oportunidad fue aprovechada por la Presidenta. “No le quitamos nada a nadie”, se preocupó en aclarar Cristina.

En ese encuentro, en el Palacio de Miraflores, la nota la dio Chávez con sus comentarios. Algunos de orden histórico, como cuando citó de memoria una carta que Bolívar le envió a Pueyrredón, director de las Provincias Unidas. Otros fueron meras digresiones, como cuando a propósito de pronunciar mal el apellido del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri, con acentuación aguda en vez de grave, y tras la aclaración de Cristina (“‘Urribarri’, es de origen vasco”), contó: “Chávez también es vasco, Ignacio Ramonet está haciendo un libro sobre mí, y por él me enteré de que mi apellido es vasco. Ramonet hizo un libro en base a 100 horas de charlas con Fidel Castro, así que conmigo al menos van a tener que ser 99 horas”.

Ya arriba del avión, se supo que la mayor parte de la reunión a solas lo ocupó el tema Colombia, que los había diferenciado el día anterior en la cumbre de Quito. Cuando la Presidenta fue a saludar a los periodistas, fue consultada si en torno de ese tema estaba todo bien con Chávez. Respondió: “Sí, muy bien”.

En el vuelo, los periodistas se fueron enterando de que Cristina habló con Chávez sobre el resarcimiento al grupo Techint, que estaba muy disgustada por la denuncia de espionaje de Alberto Fernández (“Lo que dijo habla muy mal de él, porque fue parte importante de este Gobierno durante más de cinco años”, dicen que comentó a un colaborador) y que aún no había definido si el Estado iba a participar del negocio de la televisación del fútbol. En este punto nadie le creyó al informante, pero eran las 3 a.m., el Tango 01 estaba aterrizando en Aeroparque y todos tenían mucho sueño.

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