EL PAíS › CóMO SE GESTó LA DECLARACIóN DEL BICENTENARIO DE CARTA ABIERTA

Pronunciamiento con consenso

El documento es el resultado de varios meses de trabajo. La idea de sumar al pronunciamiento a un amplio abanico de sectores gremiales, políticos y sociales surgió a fines del verano. Desde entonces se discutió arduamente entre todos los firmantes.

 Por Alejandra Dandan

“Lo que sucedió en estos días es muy impresionante”, dice Ricardo Forster, de Carta Abierta. “Es como si hubiésemos leído en el aire lo que estaba pasando.” El sábado pasado, Carta Abierta presentó la Declaración del Bicentenario, un documento que es el resultado de un histórico acuerdo entre distintos sectores gremiales, sociales y políticos. Firmaron desde la CGT de Hugo Moyano hasta la Tupac de Milagro Sala, el Movimiento Evita, Luis D’Elía y varios jefes territoriales del conurbano bonaerense. Aunque se trata de un documento de apoyo tácito a la gestión de Gobierno, en busca de mayores consensos el documento no menciona ni una sola vez a los Kirchner.

Para la presentación del documento en la explanada de la Biblioteca Nacional no se eligió un día cualquiera, dice Oscar Laborde, del Frente Trasversal y ex intendente de Avellaneda. Se hizo en el aniversario de los 200 años del Cabildo Abierto. El eje del texto contrasta la Nación del Centenario con el presente. Aquella “en el que el futuro se imaginaba dorado sobre la base de ganados y mieses”. Que fue “oropeles y visitantes extranjeros tanto como estado de sitio y lucha callejera”. Con esa otra en la que se aboga contra de la “reinstauración conservadora”. “La conmemoración del Bicentenario no puede desligarse de la consideración de ese pueblo que encuentra en estos días una remozada capacidad de movilización callejera y reconocimiento público. El futuro de la Argentina depende de la atenta vigilia popular”, dice. “Todos deben saber –todas las dirigencias políticas y sociales– que ningún retroceso es aceptable. Que este pueblo tiene compromisos profundos con las transformaciones realizadas y las faltantes y que encontrará en la memoria de sus luchas pasadas y en las necesidades del presente la fuerza para resistir cualquier intento de restauración conservadora. No hay vuelta atrás que pueda resultarnos tolerable. No hay interrupción que consideremos viable. La Argentina actual, capaz de enjuiciar los crímenes del pasado y generar políticas de reparación para las desigualdades contemporáneas, no puede ser suprimida por los agentes de la reacción.”

Detrás de cada línea hubo mucho trabajo. En el último tramo de acuerdos se discutió arduamente. La CGT pidió una inclusión específica del 17 de octubre del ’45 y la mención de la idea de clase trabajadora. La Tupac Amaru pidió mayor compromiso con los pueblos originarios.

El proceso había empezado los últimos días del verano. Los domingos a las diez de la mañana varios empezaron a reunirse en la casa del sociólogo Ricardo Rouvier. En el primer encuentro estuvieron el dueño de casa, Forster, Coco Blaustein y Jaime Sorín por Carta, entre otros. Entre los invitados llegaron Eduardo Sigal, Edgardo Depetri, Oscar Laborde. Los intendentes Francisco “Barba” Gutiérrez (Quilmes), Mario Secco (Ensenada) y Gustavo Arrieta (Cañuelas), todos del frente transversal K que impulsa el Encuentro por la Militancia. También Quito Aragón y el “Chino” Fernando Navarro del Movimiento Evita. Darío Díaz Pérez, intendente de Lanús. Y Milagro Sala, de la Tupac Amaru. Luis D’Elía estaba en Irán pero se acercó el segundo domingo. Ese día no era el único nuevo invitado.

En los primeros días de marzo, Carta Abierta tuvo una reunión en Camioneros con el líder de la CGT Hugo Moyano. “Vino la plana mayor de Carta Abierta”, recuerda Juan Carlos Schmid, secretario de Capacitación y Formación de la central sindical. “La reunión al final se extendió casi dos horas y eso fue positivo de los dos lados: Moyano decidió una participación orgánica en el espacio, subrayó la idea de cubrir concretamente ese lugar con Julio Piumato, Plaini y yo. Desde la CGT veníamos observando el tema de Carta Abierta y pensábamos que era necesario cubrir ese frente, que no podíamos dejar de trabajar con ellos porque sostenían posiciones que nosotros también compartíamos y porque además muchos de nosotros creíamos que era un puente hacia otro lugar.”

Uno de los integrantes del espacio dice que en ese encuentro, Moyano se entusiasmó tanto que dijo: “Ustedes que son los que saben por qué no piensan en algo para enseñarnos a nosotros que somos tan brutos”.

Schmid no lo recuerda. Más bien, cree que Moyano asumió un compromiso para acercarse personalmente al espacio. Todavía sigue pendiente. “Pero más allá de las anécdotas –dijo Schmid a Página/12–, lo más valioso es que nos hemos encontrado a las dos orillas.”

Milagro Sala estuvo en las primeras dos reuniones. “La casa de Rouvier era un lugar más familiar, más ameno, se podía conversar, estar tranquilo, en confianza, ya que las reuniones no eran muy concurridos”, dice Manuel Alzina de la Tupac. “Eramos uno o dos por espacio, después de la primera charla pensamos hacerlo lo más amplio posible con los sectores que acompañan este proyecto nacional con una determinada línea.” Esa línea, para la Tupac, son los ’90: los que se reconocen como parte del mismo espacio, el espacio de enfrente.

Con el paso del tiempo se sumó además Stella Maldonado. “Veníamos de un verano ofensivo”, sigue Alzina. “Cada uno había salido por las suyas a defender al Gobierno: se hizo el abrazo a Marcó del Pont; la convocatoria a Ferro; el programa 6,7,8 había convocado por Facebook por primera vez a la Plaza de Mayo: eran cosas que nos mostraban que la gente quería más.”

Con la perspectiva del Bicentenario, el espacio trabajó la idea de una potente declaración colectiva. El diálogo se había iniciado con Carlos Heller, hombres cercanos a Martín Sabbatella y Hugo Yasky, de la CTA. Había principios de acuerdo, pero finalmente no acompañaron con su firma el documento. Entre las ideas se analizó la posibilidad de que quienes firmaran lo hicieran en nombre propio, pero asumiendo la representación de sus organizaciones. Eso aseguraba un respaldo institucional y además evitaba una discusión interna en los espacios.

“El esquema de las firmas por representación dejó afuera a una cantidad de sectores y obturó la posibilidad de sumarlos en un espacio amplio y plural”, lamentó uno de los que no firmó, sobre todo porque aseguró estar de acuerdo en casi todo con la declaración.


Los que firmaron

La Declaración del Bicentenario de Carta Abierta fue firmada por dirigentes sociales, gremiales y políticos. A continuación la nómina de los que acompañaron el documento: Gustavo Arrieta (intendente de Cañuelas), Ricardo Moccero (intendente de Coronel Suárez), Mario Secco (intendente de Ensenada), Darío Díaz Pérez (intendente de Lanús), Graciela Rosso (intendenta de Luján), Francisco “Barba” Gutiérrez (intendente de Quilmes), Osvaldo Amieiro (intendente de San Fernando), Juan Carlos Schmid (secretario de Capacitación y Formación de la CGT), Julio Piumato (secretario de Derechos Humanos de la CGT), Horacio Ghilini (secretario Defensa del Consumidor y Estadísticas de la CGT), Milagro Sala (secretaria Acción Social de la CTA Nacional-coordinadora nacional Tupac Amaru), Raúl Noro (secretario de Prensa de la CTA Jujuy-Mesa Nacional Tupac Amaru), Edgardo Depetri y Oscar Laborde (Frente Transversal), Luis D’Elía (Central de Movimientos Populares), Emilio Pérsico y Fernando “Chino” Navarro (Movimiento Evita), Lito Borello (Organización Política y Social Comedor Los Pibes), Carlos Oviedo y Lorena Pokoik García (Corriente Peronista Germán Abdala), Gastón Harispe (Movimiento Octubres), Carlos De Feo y Federico Montero (Conadu-CTA), Manuel Alzina (secretario adjunto CTA-Capital), Francisco “Tito” Nenna (Encuentro de Articulación Popular), Oscar González y Ariel Basteiro (Socialismo Bonaerense), Juan Carlos Fernández Alonso y Ricardo Romero (Socialismo Porteño-Unidad Socialista), Rodolfo Fernández y Fernando Suárez (Partido Proyecto Popular), Luis Ammann (Partido Humanista), Claudia Neva (Partido Humanista), Patricio Echegaray y Jorge Kreyness (Partido Comunista), Jorge Pereyra y Rodolfo Módena (Partido Comunista Congreso Extraordinario), Eduardo Sigal y Adriana Puiggrós (Partido Frente Grande), Agustín Rossi (Movimiento Santafesino por la Justicia Social), Héctor Cavallero (Movimiento Santafesino por la Justicia Social), Silvia Vázquez y Gustavo López (Partido de la Concertación), Roberto Feletti (Partido de la Victoria-MoPoS), Abel Fatala (Red por Buenos Aires), Carlos López y Jorge Giles (Corriente Nacional y Popular), Jorge “Quito” Aragón y Nahuel Beibe (Corriente Nacional Martín Fierro), Cacho Fuentes (Encuentro de la Militancia La Bernalesa), Ignacio Rojo (Organización Envar El Kadri), Marcelo “Nono” Frondizi (secretario gremial de ATE-Capital), Andrés Larroque y Juan Cabandié (Agrupación La Cámpora), Manuel Del Fabro y Juan Carlos Rodríguez (Movimiento Nacional por la Unidad Americana), Rubén Dri (Movimiento Patria Grande), Norberto Galasso (Corriente Enrique Santos Discépolo).

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Milagro Sala, Eduardo Sigal, Edgardo Depetri, Francisco “Barba” Gutiérrez, Julio Piumato y Ariel Basteiro.
 
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