EL PAíS › TESTIMONIOS Y PERITAJES EN LA INVESTIGACIóN DE LA MUERTE

El cerrajero y el pasadizo

El cerrajero explicó cómo abrió la puerta del departamento. Se esperan los resultados del peritaje en los teléfonos y un Ipad y el nuevo estudio sobre la pistola. La jueza todavía no entregó el cuerpo a la familia.

 Por Raúl Kollmann

La fiscal Viviana Fein y la jueza Fabiana Palmaghini evalúan la posibilidad de hacer una reautopsia del cuerpo del fiscal Alberto Nisman. La fiscal estuvo ayer con Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman y quien representa a sus dos hijas. Según parece, designaría a un médico forense como perito de parte para revisar lo hecho hasta ahora, pero la reautopsia se haría sólo en caso de que surjan datos dudosos. Esta es la razón por la que todavía no se entregó el cuerpo. Por otra parte, la investigación de la fiscal, supervisada por Palmaghini, siguió ayer con los pasos de rigor para revisar todo lo ocurrido en la noche del domingo, cuando se encontró el cuerpo del fiscal. La declaración del cerrajero Walter confirmó la versión de todos los presentes aquella noche: no fue posible abrir la puerta de servicio porque había una llave colocada por dentro y la madre del fiscal no se acordaba o no sabía la clave de la puerta principal. Fein está esperando los resultados de laos peritajes en el celular y un Ipad y se estaba haciendo un nuevo estudio sobre la pistola. Volver a disparar el arma no garantiza el mismo resultado: peritos como Luis Olavarría sostienen que es una prueba irreproducible, porque habría que ver cuánta pólvora tenía aquel proyectil: hay proyectiles calibre 22 que tienen poca pólvora y ésa podría ser la razón por la que no dejó rastro del fulminante en la mano del fiscal.

Autopsia clave

El criminalista Raúl Torre sostiene que de la autopsia surgen elementos muy decisivos para evaluar si se trató de un asesinato o un suicidio. “En principio, las claves están en la distancia del disparo y la trayectoria. En ese terreno, hay datos muy característicos de un suicidio”, señaló Torre. De la autopsia también pueden surgir datos sobre lesiones de defensa. Si alguien le disparó, más todavía en un baño, tendría que haber un rastro de pelea, algún tipo de rasguño, a menos que el homicida fuera una persona de su total confianza, del que no esperaba un disparo. La hipótesis sería que se le acercó de atrás y accionó el arma. En este terreno, juega un papel determinante el registro de ingresos en el edificio. Pero, además, no encaja que un asesino haya usado un arma que el propio fiscal pidió prestada. Aun así, todo está por investigarse.

Lo cierto es que buena parte de los datos suelen surgir de la autopsia. No debe olvidarse que en el informe que el decano del Cuerpo Médico Forense, Luis María Godoy, le entregó a la fiscal, se sostiene que “no hubo participación de terceras personas”. Es decir que Nisman efectuó el disparo que le quitó la vida. En la autopsia estuvo presente uno de los especialistas con mayor trayectoria en tanatología, Héctor Di Salvo.

El dato concreto es que Fein, según confirmó ayer por la mañana, tiene decidido no entregar el cuerpo para su sepultura hasta que no estén aclaradas todas las dudas. En ese marco, se habló de realizar una reautopsia, aunque es improbable.

Durante la tarde de ayer, estuvo con Fein la jueza federal de San Isidro Sandra Arroyo Salgado, ex esposa de Nisman. Todo indica que ella será querellante en el expediente, tal vez en representación de las dos hijas producto de su matrimonio con el fiscal. La versión es que Arroyo Salgado designó o designaría a un forense para que revise todo lo actuado hasta el momento. Después se resolvería uno de los dos caminos: estudios adicionales sobre el cuerpo o la entrega a la familia.

Cerrajero

La presencia de Walter, el cerrajero, en la Fiscalía, produjo ayer un enorme revuelo y una campaña mediática asombrosa. En esencia, el cerrajero coincidió en su relato exactamente con la versión que consta en el expediente.

Después de que la custodia de Nisman se alarmó porque éste no bajaba ni atendía el teléfono, los custodios se comunicaron con la secretaría de la Fiscalía y ésta sugirió recurrir a la madre de Nisman. Tras un diálogo telefónico, la fueron a buscar a Núñez, donde vive. La mujer trajo la llave que tenía, de la puerta de servicio. Cuando la insertó en la cerradura, no pudo abrir porque estaba trabada por una llave de adentro. Hubo que hacer un segundo viaje a Núñez para ver si la madre tenía la clave anotada o la llave para la puerta principal.

Finalmente, quien abrió la puerta de servicio fue Walter. La llave estaba puesta del lado de adentro, pero no girada, es decir, la puerta no estaba cerrada totalmente, pero no se podía abrir de afuera. Walter, que atiende ese edificio desde su construcción, conoce al dedillo las cerraduras: levantó con un alambre la llave, la empujó y de esa manera consiguió meter la llave que trajo la madre. Esa fue la forma en la que se accedió al departamento.

El dato que deja el cerrajero en la hipótesis del homicidio es que el supuesto asesino podría haber matado a Nisman y después salir empujando la puerta. Aquí entraría entonces el control de entrada al edificio y si las cámaras muestran que alguien accedió. Por ahora no hay ningún dato que respalde esta hipótesis, pero las cámaras recién se están visualizando.

El pasadizo

Durante la mañana de ayer surgió el dato de que entre los dos departamentos del piso 13 hay un pasadizo construido especialmente para arreglar los acondicionadores de aire. Desde ese pasadizo se puede acceder al departamento de Nisman, aunque entrando por el otro. Según trascendió, en ese espacio había una huella de un zapato o zapatilla y, además, una huella digital. Ambas cosas se están trabajando.

Nuevamente el problema de este dato es que habrá que demostrar que alguien sospechoso accedió a Le Parc. El edificio tiene una guardia y numerosas cámaras.

El pasadizo deja entonces cuatro cosas que deberán verse con más detalle:

- Si hubo algún service de los acondicionadores de aire en los últimos tiempos.

- De quién es la huella digital.

- Si algún sospechoso accedió al edificio ese día.

- Qué se ve en las cámaras de seguridad.

La pistola

Como se sabe, el barrido electrónico de la mano de Nisman no dio positivo para bario, antimonio y plomo, los vestigios del fulminante que deja un disparo. Uno de los peritos de más trayectoria en balística, Luis Echeverría, ya había adelantado que el barrido podía dar negativo, básicamente porque una pistola es un arma cerrada y el calibre 22 es chico.

La fiscal Fein resolvió que se vuelva a hacer un peritaje. El arma se dispararía otra vez y de esa forma se verificará si quedan rastros del fulminante. Según sostiene Echeverría, se trata de una prueba dudosa. Es que la cantidad de pólvora en un proyectil varía y no se sabe cuánta pólvora tenía la bala que mató a Nisman y cuánto la que se va a usar en esa especie de contraprueba balística.

Pendiente

Está la expectativa de que algún dato surja del análisis del celular de Nisman y de sus computadoras. En algunas se dice que no hay información y se estaba trabajando en acceder a un Ipad con el que se movía.

Por ahora, en las declaraciones de los custodios y de la gente que accedía a él, no hay contradicciones ni datos que llamen la atención.

La fiscal no sólo tiene que averiguar si se trató de un homicidio o un suicidio, sino que incluso en este último caso tratará de establecer si existió alguna inducción. Es cierto que en toda la historia de la Justicia argentina nunca hubo una condena por inducción al suicidio: se trata de un delito muy difícil de probar.

Tal vez se pueda encontrar alguna clave en su sorpresivo e inexplicable regreso de Europa. Abandonó unas vacaciones con su hija de forma abrupta para presentar una denuncia contra la Presidenta, que sabía que no se iba a tratar en la feria. El trabajo ni siquiera estaba completo, porque no se presentaron las pruebas de sustento del texto, por lo que la jueza María Romilda Servini de Cubría se negó a habilitar la feria para su tratamiento. Ayer, la fiscal Fein se reunión con la procuradora, Alejandra Gils Carbó, quien le ofreció personal adicional para la fiscalía que investiga el caso y que indudablemente tiene mucho trabajo por delante.

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El cerrajero del edificio Le Parc fue uno de los testigos del día.
Imagen: Rafael Yohai
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