EL PAíS

El turno de Río Negro y Santa Fe

 Por Mario Wainfeld

Se eligen hoy los gobernadores de Río Negro y Santa Fe. Esta noche serán cuatro las provincias que lo hayan hecho. En Neuquén y Salta revalidaron los oficialismos: el Movimiento Popular Neuquino y el Frente para la Victoria (FpV). En las dos compulsas de hoy la disputa es a una vuelta: es suficiente ser primera minoría para ganar.

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Santa Fe es uno de los cuatro distritos más poblados del país, que expresa al nueve por ciento del padrón nacional. Tuvo Primarias Abiertas Simultáneas y Obligatorias (PASO) que demarcan tendencias. El candidato de PRO, Miguel Del Sel, fue el más votado por un margen muy chico, 3393 votos de diferencia.

La coalición que encabeza el socialismo salió segunda, con el ex intendente Miguel Lifschitz como candidato. Quedó tercero el FpV, con Omar Perotti. Las distancias entre los tres fueron relativamente cortas, lo que estimula que en las “tiendas” consideren que pueden primar hoy.

Las PASO son indiciarias, aunque hayan sido ganadas con bandera verde. Del Sel, pues, arranca como favorito. Cualunquista y deslenguado, cometió errores en campaña según sus adversarios. Según sus partidarios todo fortifica su popularidad.

Para el PRO, conquistar la provincia sería un éxito de proyecciones. Hasta hoy, sólo gobernó la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y le costó trascender sus fronteras. Sería un logro inédito sumar Santa fe, contando con buenas perspectivas de mantener su primacía en suelo porteño.

Los socialistas están en espejo, por así decir. Santa Fe es la única provincia que comandan y la única que gobernaron en su larga historia. Llevan dos mandatos consecutivos: una derrota sería un golpe durísimo, en una etapa de merma de su fuerza.

También asoma como muy disputada la intendencia de Rosario, el primer bastión del socialismo, que sostuvieron 24 años. Un traspié allí sería un castigo severo para el socialismo, representado por la intendenta Mónica Fein, y un golazo para el PRO, que propone a la periodista Anita Martínez, actual concejal. Martínez es, como Del Sel, una recién llegada a la actividad política.

El FpV, a diferencia de lo que le sucede a nivel nacional, arranca de abajo, lo que modela sus pretensiones. Superar su techo provincial, que rozó en las PASO, ya sería un avance. Se duplicaría si saliera segundo. Superar a los dos adversarios, tendría el rango de hazaña y batacazo.

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Río Negro fue un feudo del radicalismo que lo gobernó ininterrumpidamente entre 1983 y 2011. Ahora llega muy de capa caída. Horacio Massaccesi, el candidato boina blanca, supo ser gobernador dos veces. También disputó la presidencia de la nación con los colores de la UCR en 1995, cuando quedó tercero detrás del peronista Carlos Menem y el frepasista José Octavio Bordón. Los presagios de los propios boinas blancas no superan el tercer lugar, posiblemente el cuarto.

Quienes compiten por el cetro son el actual gobernador Miguel Weretilneck, por un partido provincial, y el kirchnerista Miguel Pichetto por el FpV.

Un hecho imprevisible metió tremenda baza en la historia rionegrina reciente. El FpV desplazó al radicalismo hace cuatro años. Carlos Soria fue el gobernador electo. Pero el ex diputado, ex jefe de la SIDE y ex intendente de General Roca fue asesinado por su esposa a pocos días de asumir, en un episodio de estricta índole familiar.

Weretilneck, entonces, quedó a cargo del gobierno durante la casi totalidad del mandato. Se separó del FpV, al que enfrenta. Por un rato se alió al Frente Renovador de Sergio Massa pero se abrió hace rato. Corre solo sin aliados nacionales.

Los que gobiernan han ganado la abrumadora mayoría de las elecciones provinciales. Ese es un bonus con el que cuenta Weretilneck, aunque llegó a ser oficialismo local por una trágica casualidad. Si se busca un relativo parangón en la historia comparada, habría que pensar en Jorge Telerman, vicejefe de Gobierno que arribó a la Jefatura tras la destitución de su compañero de fórmula, Aníbal Ibarra. Telerman también construyó su propio espacio, se hizo competitivo pero no le bastó para ganar.

La senadora del ARI, Magdalena Odarda, es otra pretendiente a quien no se le asignan a priori mejores perspectivas que un digno tercer puesto.

La polarización seguramente será alta, los pronósticos y las encuestas difieren. Se eluden vaticinios, en homenaje a la veda electoral y reconociendo las limitaciones de este cronista. Nada es certero hasta que se recuente el último voto.

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Los resultados serán presumiblemente extrapolados en clave nacional. Es inevitable, tiene algo de racionalidad aunque conviene recordar que los ciudadanos se expresan de manera diferente según voten a nivel municipal, provincial o nacional.

Ojalá que haya participación masiva y una jornada sin incidentes.

El escrutinio en el día de las PASO en Santa Fe fue pésimo. Se responsabilizó, con toda razón, al socialismo. Se lo acusó, sin justicia, de fraude: el recuento definitivo (lento y serio) abrevió su distancia con Del Sel.

Se han tomado precauciones para no reincidir en la mala praxis, se convocaron veedores. La boleta única local sigue siendo una herramienta discutible, con defectos palpables. Lo deseable es que el aprendizaje haya sido efectivo y la voluntad popular se exprese sin ambages y sin sospechas.

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