EL PAíS › MUSA AZAR ACUSADO DE TORTURAS Y DESAPARICIONES

“El hipócrita de siempre”

 Por Alejandra Dandan

Corrían los últimos meses de 1976. La Gestapo santiagueña seguía de cerca los pasos de uno de los delegados de la zafra tucumana, de novio con una empleada doméstica de la provincia. En noviembre, el ex comisario Musa Azar detuvo personalmente al operario y secuestró e intervino en la desaparición de su novia. Mario René Orellana ayer recordó el episodio por primera vez frente al propio Musa Azar durante un careo ordenado por la Justicia: “Cuando dejó de torturarme –dijo–, me sacó la venda de los ojos para decirme ‘por poco y vamos a terminar siendo amigos’”. El careo ahora será materia de análisis, y de polémica: la Cámara Federal de Apelaciones de Santiago debe confirmar o rechazar el insólito auto de procesamiento dictado por el juez de primera instancia. En esta causa Musa Azar no está procesado por la desaparición de una persona, sino por violación de domicilio y abandono de persona.
“Una patrulla policial nos secuestró y nos llevaron a la SIDE”, dijo ayer el ex delegado que durante 1976 formaba parte del ingenio azucarero San Juan. “Nos llevaron para aplicarnos torturas con picanas eléctricas, en presencia de Musa Azar. Yo fui liberado y horas más tarde mi novia apareció muerta en el hospital regional”. Un hecho que el ex secretario de seguridad provincial ha negado permanentemente, incluso ayer durante el careo. “Musa Azar lo negó –dijo Orellana–, porque sigue siendo el hipócrita y mentiroso de siempre”.
Su novia, Consolación Carrizo, desapareció en noviembre de 1976. Su caso es uno de los pocos expedientes que tramita solo, fuera de la llamada megacausa abierta en noviembre de 2003 por la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación y en la que se acumulan 162 declaraciones de ex detenidos y se investiga la desaparición de 45 personas durante la última dictadura. Según los representantes de los organismos de derechos humanos locales consultados por este diario, la causa es –además– uno de los únicos expedientes instruidos por el cuestionado juez Angel Toledo que ha logrado algún avance desde 2004.
“El juez procesó a Musa Azar por violación de domicilio y abandono de persona, cuando en realidad se trata de un delito de lesa humanidad”, explicó a este diario el abogado Hugo Trejo, quien representa a Orellana. El ex jefe de los espías de Santiago está detenido en la sede del edificio de Gendarmería local –donde se hizo el careo– por las viejas imputaciones del doble crimen de La Dársena. Aún no está procesado ni condenado por ninguna de las causas de los desaparecidos o detenidos políticos santiagueños. Y en este caso, el procesamiento firmado por Toledo es por un delito menor y ya prescripto. “Nosotros hemos apelado el procesamiento –continuó Trejo–, que en este momento está en manos de la Cámara de Santiago”.

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