EL PAíS › COMO ES OLLANTA HUMALA, LIDER NACIONALISTA PERUANO

El candidato de los pobres

 Por Claudio Uriarte

A Ollanta Humala sólo le falta el repudio explícito de la embajada norteamericana en Lima para salir disparado en línea recta al sillón presidencial, y en primera vuelta. Eso es porque, a pesar de una cerrada campaña del establishment en su contra (o quizá gracias a ella), que llegó a incluir el despido de un canal del popular periodista televisivo César Hildebrandt solamente por haberlo entrevistado una vez y por estar trabajando en una emisión en que iba a mostrar que presuntas declaraciones de campesinos acusándolo de violar los derechos humanos eran montaje, Ollanta se presenta como el candidato de los pobres y de la protesta contra seis años de desgobierno de Alejandro Toledo y su rival frente a los comicios del 9 de abril, la eterna burguesa de derecha Lourdes Flores, que parece recién salida de los coquetos distritos limeños de Miraflores y San Isidro (respectivamente como nuestra Recoleta y nuestro Belgrano R, para trazar un paralelo aproximado). Y además, hay que olvidarse de las encuestas peruanas, que no sirven para nada: aunque éstas muestran a Humala con un 26 por ciento de intención de voto frente a un 33 de Lourdes, y todas predicen que habrá segunda vuelta, solamente toman en cuenta a Lima y otras ciudades y algunas están circunscriptas únicamente a Lima, ignorando la selva y la sierra, donde vive la mayoría de los peruanos y donde Ollanta ha hecho campaña intensivamente. (En ese sentido, se parece a Evo Morales, que insistía previamente a los comicios que las encuestadoras tomaban en cuenta sólo a La Paz y no al campo, donde el dirigente cocalero tenía su masa crítica. Y tuvo razón.)

¿Cómo es Ollanta? Al igual que Hugo Chávez, se lanzó a la política a través de un fallido golpe de Estado, esta vez contra el moribundo gobierno de Alberto Fujimori, en 2000. Pero, irónicamente, como Fujimori, su capacidad de proyección en la intención del voto popular parece provenir del mismo populismo, mezclado con la vaguedad de sus propuestas y un partido nuevo que nadie sabe exactamente qué es. Está peleado con sus dos hermanos y su padre, que aconsejan no votarlo. La campaña la maneja su mujer. Pese a haber sido respaldado públicamente hace poco por Chávez, en los últimos tiempos ha tomado distancia, posiblemente porque, después de ese apoyo, su posición en las encuestas sufrió un temporario retroceso. En 1992, bajo el gobierno de Fujimori, Humala comandaba la Base Militar Madre María en la selva, en la localidad de Tingo María, en lucha contra el terrorismo de Sendero Luminoso. De ese año datan las acusaciones de violar los derechos humanos. Esto no sería nada raro, en una guerra salvaje para ambos bandos. Pero, frente a estas acusaciones, y a la difusión de presuntas declaraciones de campesinos en TV acusándolo de ser el tenebroso “Capitán Carlos”, Humala admitió haber sido el “Capitán Carlos” (entre otros nombres de guerra que los oficiales de esa época usaban por razones de seguridad), negó las violaciones y desafió volver a Tingo María para ver qué decían los campesinos verdaderamente de él. No es una apuesta muy arriesgada: los campesinos, primeras víctimas de la violencia senderista, apoyaban una mano dura.

Entonces, ¿es Ollanta de izquierda o de derecha? No se sabe. Pese a haber integrado el llamado movimiento militar “etnocacerista”, de derecha, en los últimos tiempos habla cada vez más desde lo que se podría llamar una izquierda pragmática. En todo caso, los peruanos que lo voten lo harán votando a lo que ellos desearían que él fuera.

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