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Una parodia de ataque a Botnia con botes, flechas y cochecitos de bebé

Los asambleístas de Gualeguaychú se burlaron de la custodia militar a la papelera y armaron un ataque en broma. En el día 16º de corte, leyeron una proclama. Hoy estarán en Buenos Aires.

 Por Pedro Lipcovich
Desde Gualeguaychú

Por tierra, mar y aire, la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú atacó las instalaciones de la planta de celulosa Botnia, ubicada en la margen opuesta del río Uruguay. La movilización, definida como “paródica” por sus protagonistas, fue en respuesta al envío de tropas que, para custodiar esa planta, efectuó hace unos días el presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, y reafirmó los reclamos de los vecinos, que desde hace 16 días mantienen cortado el puente internacional Gualeguaychú-Fray Bentos. Los asambleístas reafirmaron su exigencia de que Botnia se retire: “No aceptamos mitigación ni monitoreo”. Hoy a las 19, en Buenos Aires, los asambleístas harán una charla debate abierta al público.

Desde hacía varios días en Gualeguaychú se venía anunciando el “despliegue de las fuerzas armadas”, que los asambleístas concretaron bajo el sol implacable de la tarde de ayer. Las primeras acciones fueron desarrolladas por la marina, integrada por cinco kayaks y seis piraguas, cuyos esforzados remeros habían zarpado a mediodía desde la playa del Ñandubaysal. Fue nave insignia la lancha “Marimar”. A las 17, frente a la planta papelera finlandesa, desplegaron sus banderas.

La movilización terrestre se inició a las 17.30 con participación de unas 400 personas –según las estimaciones de Gendarmería–. Desde la cabecera argentina del puente se desplazaron hasta su punto medio, custodiado por una hilera de gendarmes. Encabezaban la marcha banderas argentinas y banderas entrerrianas (la celeste y blanca argentina, sin el sol y cruzada por una franja roja en diagonal). También portaban los asambleístas una bandera uruguaya. Tras las banderas venía la infantería: unas enormes hondas de utilería y un gran arco con larga flecha, punta plateada de papel de chocolate. Después, las tropas mecanizadas, constituidas por cochecitos de bebé con sus respectivos ocupantes. Más atrás, la aviación.

El comandante de las tropas, megáfono en mano, daba las órdenes. A las 17.51, dispuso el ataque de la infantería: “¡Apuntar al objetivo de la derecha...!”, constituido por las instalaciones de Botnia. “¡Fuego!”. Las hondas fueron revoleadas; el arco disparó una y otra vez su única flecha de papel chocolate. Hubo aplausos. “¡Un éxito!”, dictaminó el comandante, y de inmediato dispuso la primera incursión aérea: decenas de avioncitos de papel alzaron vuelo sobre el río. Llegó después el turno de dos armas rioplatenses: “¡Preparados los lanzatermos y las reposeras!”, que no llegaron a lanzarse. El arma final fue un comentario del comandante asambleísta: “Hermanos orientales, mirá con qué nos peleamos. Déjense de joder con los ejércitos”.

Después, 300 asambleístas formaron, con sus cuerpos sobre el puente, grandes letras que, en vista aérea, formaban las palabras: “FUERA BOTNIA”.

El asambleísta Andrés Rivas leyó la proclama del día: “Botnia es punta de lanza del poder transnacional, que pretende transferir sus modelos de producción contaminante a nuestra región”. El documento destaca que “en nuestra zona siempre reinó la paz y la armonía” aunque puntualiza “la asimetría en las condiciones de vida entre ambas orillas, que nuestros dirigentes no supieron ver”. En cuanto a la pastera, el documento es categórico: “No aceptamos la mitigación”, posibilidad de salida al conflicto que admitiría el funcionamiento de la planta celulósica bajo condiciones que minimizaran su impacto ambiental.

Por último, el texto cuestiona duramente el envío de tropas para custodiar las instalaciones de la empresa: “Poner un ejército para reprimir una movilización civil y pacífica es un acto de terrorismo de Estado”. Y al final, tres veces repetido: “Fuera Botnia. Fuera Botnia. Fuera Botnia”. Luego de leerla, Rivas hizo un avioncito con la proclama y lo arrojó al río: “Es nuestra arma”.

Luego de finalizar el acto se efectuó una asamblea. Según José Pouler, uno de los coordinadores de la Asamblea Ambiental Ciudadana de Gualeguaychú, “se decidió redactar una nota de repudio a la intervención del gobernador Jorge Busti para impedir el corte del puente en Concordia: se solicitará al poder político que nunca más se entrometa en cuestiones que corresponden a las asambleas”.

La Asamblea participará mañana en la marcha ambientalista a Plaza de Mayo, y hoy a las 19, ya en Buenos Aires, efectuará una charla debate abierta al público en el estadio Obras.

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Los asambleístas de Gualeguaychú prepararon un ataque por “tierra, mar y aire” contra Botnia.
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