PSICOLOGIA › VERSION DE LA OBRA DE CHEJOV

Nueva gaviota

 Por Esther Romano *

La obra Ensayo sobre La gaviota, de Marcelo Savignone, que se presenta en el teatro La Carpintería, se basa en La gaviota, de Antón Chéjov, escrita en 1896, ensamblada a la vez con Cuaderno de Trigorin, que a partir de la obra de Chéjov escribió Tennessee Williams en 1981. La gaviota de Chéjov suele asociarse con la nostalgia, la repetición, la insatisfacción libidinal, la baja autoestima, en el marco de su ritmo cansino, languidez, apatía. En los términos planteados por el psicoanalista Donald Winnicott, esto puede referirse a la “falla ambiental básica”, la inseguridad e inquietud como resultado de figuras maternas “no suficientemente buenas” y a la ausencia o debilitación paternas. Estos elementos suelen caracterizarse en su relación con la angustia y las inhibiciones neuróticas, y con la depresión, enfermedad-pandemia que aqueja a millones de seres.

Chéjov se inserta en un período histórico de resquebrajamiento de la dominación aristocrática, aun cuando no se avizoraba todavía en Rusia una condición revolucionaria; tiempo de tránsito, de incertidumbres y fracasos; donde los antiguos valores se muestran inservibles, pero los sujetos todavía no son aptos para recurrir a nuevas herramientas. Si en sus cuentos se presentan subterfugios amorosos, dejos de humor y cierto sarcasmo, en la narrativa teatral priman el reproche nostalgioso, el desasosiego, el agujero existencial.

Marcelo Savignone toma posesión del texto de un modo tal que el tempo lento y cansino se torna acelerado, por momentos vertiginoso, sin que, sin embargo, el espíritu esencial de Chéjov pierda presencia. El discurso original transita libremente desde el lenguaje expresivo de la danza, en los despliegues actorales y en la geometría de un espacio multidimesional. El efecto es homologable al trabajo de configuración onírica, en que el relato resulta eslabonado con palabras plenas, de sentido emotivo.

El tempo acelerado y repetitivo, a la manera del flash back de los estados de estrés postraumático, se marca ya desde el inicio. En este formato escénico se desenvuelve el drama acuciante del personaje central, Kostia, que resulta homologable a la memorización repetitiva del hecho-situación ligado al trauma ante el des-conocimiento materno. El enlace con el drama shakespeareano, un Hamlet selectivamente destacado, no es casual en tanto remite al fantasma medular ligado a incesto, celos e impulsos asesinos.

* Psicoanalista (didacta en la Asociación Psicoanalítica Argentina). Doctora honoris causa en victimología (Instituto Mexicano de Victimología). Texto extractado del trabajo Un verano con Chéjov.

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