DEPORTES › OPINIóN

Una historia que vale destacar

 Por Gustavo Veiga

Claudio Morresi es un personaje infrecuente en el mundo futbolístico, donde lo que abunda es la banalidad, la insignificancia de ciertas estadísticas, la cultura del todo pasa o el juicio superficial de que la única materia opinable es el juego. Más infrecuente aún es que se organice un reconocimiento a alguien como él en ese contexto. Militante y deportista, pero hecho de una sola pieza cincelada con humildad y sin frases estridentes. Consecuente con su historia y las luchas del pueblo al que pertenece, decidió correrse de ese ambiente de privilegios: el deporte profesional donde se destacó en toda la década del ’80.

La coherencia de Morresi es evidente en su compromiso con la memoria, la verdad y la justicia. El mérito de registrarlo y darle visibilidad es de River. El club reconoció su trayectoria completa, como ex jugador y hombre con valores, en un emotivo acto realizado en el museo de la institución. Además, le dio jerarquía al momento. Porque estuvieron presentes sus máximos dirigentes: el presidente Rodolfo D’Onofrio y los vicepresidentes Jorge Brito y Matías Patanian.

La iniciativa, acompañada por el subsecretario de Derechos Humanos de la Nación, Carlos Pisoni, y el senador Juan Manuel Abal Medina –dos hinchas y socios de River–, también fue posible por el sociólogo Rodrigo Daskal, responsable del museo. Hubo breves discursos de reconocimiento al homenajeado, anécdotas sobre aquel equipo campeón mundial que conducía Héctor Veira e integraba el ex secretario de Deporte y un cierre en el que D’Onofrio leyó un texto de Morresi sobre los 30 mil desaparecidos y el fútbol, que se llama El canto de los ausentes.

El pequeño auditorio del museo estuvo colmado. Los infaltables padres de Claudio se sentaron en primera fila. Su hija, amigos, compañeros, otros dirigentes del club, socios e hinchas en general, también acompañaron de pie. Antes del acto, hubo un recorrido por esa reserva natural de la rica historia riverplatense, donde el presidente del club ofició de guía. Un reconocimiento tan justo y necesario en un escenario cargado de fuertes símbolos futboleros. Fue tan poco usual como la aparición de Morresi mismo en todos estos años de democracia recuperada y fútbol diario transformado en anestesia. Ya sea como militante por los derechos humanos, deportista o funcionario, el ex jugador de Huracán y River tiene una historia que vale destacar como ejemplo.

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