SOCIEDAD › CAYO UNA AVIONETA EN TIGRE, SOBRE DOS CAMIONES Y A METROS DE UNA YPF. DOS MUERTOS

“Se hizo una gran bola de fuego”

Cayó a 500 metros de la entrada a Tigre. Creen que intentaba bajar por una emergencia, enganchó sus ruedas a un cable y golpeó contra dos camiones, muy cerca de una YPF. El copiloto sobrevivió a la caída, pidió auxilio, pero no pudieron ayudarlo por las llamas.

Una avioneta cayó a cinco cuadras del ingreso a Tigre y se incendió. Murieron sus dos ocupantes, uno de ellos había sobrevivido al impacto y pidió ayuda a gritos mientras golpeaba la ventanilla, pero nadie lo pudo socorrer debido al tremendo calor que despedían las llamas. La avioneta, una Piper PA-31T, no provocó de milagro un desastre mayor, ya que cayó sobre el acoplado de dos camiones que aguardaban que abriera un supermercado para ingresar la mercadería y a escasos metros del tanque de gas de una estación de servicios YPF de GNC. Según informes de la investigación, a cargo de la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil de la Fuerza Aérea, manifestaron que “la avioneta puede haberse enredado con cables de tensión y se precipitó a tierra”.

Las víctimas fueron identificadas como Werner Wickler, el piloto, de 65 años, y Javier Herrero, de 42 años, copiloto o pasajero, que en las primeras versiones fue designado como alumno, ya que Avia Center, la empresa propietaria de la Piper biplaza PA-31T, es, además de una empresa de transportes, una escuela de aeronavegación. La avioneta llevaba la matrícula LVMYX, y había partido desde el Taller Aeromecánica Enan, del aeropuerto de San Fernando.

El accidente ocurrió poco antes de las seis y media de la mañana, en la calle Larralde al 500, a cinco cuadras del acceso a Tigre, situado en el cruce de la Panamericana y la ruta 197, en la localidad de General Pacheco. La nave había despegado del aeropuerto de San Fernando con destino al aeródromo de Victoria, según señaló el jefe de prensa de la Fuerza Aérea, vicecomodoro Fernando Rubio.

Fuentes de la Junta de Investigaciones de Accidentes de Aviación Civil de la Fuerza Aérea, manifestaron que “al parecer la avioneta se enredó con cables de tensión y se precipitó a tierra”. También sugirieron que “se averigua si el piloto tuvo un problema de salud y eso pudiera haber ocasionado el accidente”.

“El piloto no tuvo ninguna comunicación con la torre de control para decir que tenía inconvenientes con la nave. Como no hubo comunicación con la torre de control, se analizan los restos de la avioneta para determinar la causa del accidente”, expresó Rubio. El vocero de la Fuerza Aérea agregó, además, que la caída de la nave se produjo “muy cerca del despegue. La avioneta despegó, hizo un viraje y empezó a caer”. Más tarde, Rubio afirmó que hasta la media tarde no había “datos fehacientes que digan que la avioneta se incendió en vuelto”.

Testigos que presenciaron el hecho relataron que “la avioneta perdió el control, empezó a descender, pegó contra una columna de luz que arrancó el ala izquierda y cayó arriba de los camiones, incendiándose”.

Otro de los testigos, Nicolás, un trabajador de la estación de servicio, aseguró que “un hombre que iba como acompañante (más tarde se determinaría que se trataba de Javier Herrero), pidió auxilio a los gritos, pero la gente no pudo hacer nada porque la avioneta se incendió”.

“Estábamos haciendo las tareas diarias y, de repente, escuchamos un ruido encima nuestro”, relató, y sostuvo que el accidente “pudo haber sido una catástrofe, porque la avioneta cayó muy cerca de la bomba de gas de la estación de servicio”. El testigo consideró que el piloto “intentó aterrizar” y señaló que los camioneros estaban aguardando que abriera el supermercado Jaguar para bajar la mercadería. “Corrimos al lugar, donde pudimos ver al pasajero que iba atrás en la avioneta cuando golpeaba la ventana. No lo pudimos ayudar. Había mucho fuego”, dijo, y agregó que “gracias a Dios la avioneta no cayó sobre la estación de servicio”.

Uno de los conductores de los camiones sobre los que cayó la avioneta, identificado como Jorge, dijo que había llegado al lugar y se había puesto a charlar con el chofer del otro camión. “Si no hubiera llegado ese camión, iba a dar marcha atrás y me iba a acostar a dormir y me la daban a mí”, aseguró. “La avioneta pasó por el semirremolque del otro camión y luego por el mío. Después, cayó al suelo. Lo primero que hice fue correr, no vi nada, solamente escuché los neumáticos cuando explotaban. Nadie podía acercarse a la avioneta, era una gran bola de fuego.”

“No realizaba un vuelo de instrucción –aseguró el vocero de la Fuerza Aérea– al momento del accidente, sino que se dirigía a Victoria para que allí suban otros pasajeros. El siniestro ocurrió pocos minutos después del despegue del aeródromo. En ningún momento la torre de control de San Fernando recibió una solicitud de auxilio o la avioneta se declaró en estado de emergencia. El encargado de la torre vio cómo la avioneta llegaba al máximo de altura en el despegue y luego fue volando cada vez más bajo hasta que escuchó la explosión. Es posible que el piloto haya advertido algún problema grave en la avioneta que no le haya dado tiempo a avisar a la torre y haya buscado en forma desesperada un descampado para aterrizar y, en esta búsqueda, haya enganchado su tren de aterrizaje con los cables.” El portavoz aseguró que el avión “estaba perfectamente habilitado y el piloto había pasado todos los exámenes psicofísicos” y añadió que la máquina “es confiable dentro de lo que son las avionetas, se trataba de un bimotor que puede volar con un solo motor cuando se le planta uno de ellos”.

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Los restos de la Piper biplaza PA-31T, perteneciente a Avia Center, que había despegado segundos antes.
Imagen: Télam
 
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