SOCIEDAD › PROBLEMAS CON ORGANIZACIONES ILEGALES CHINAS

Las maniobras con las visas

 Por Raúl Kollmann

La crisis argentina redujo, pero no hizo desaparecer las maniobras de la llamada mafia china. Desde hace varios años, la Dirección de Migraciones percibe que llegan a la Argentina desde China o Corea mujeres con embarazos de siete u ocho meses. Ingresan al país, dan a luz, y ese hijo o hija es automáticamente argentino por haber nacido aquí. Tras cartón, la madre obtiene la residencia y con ello el derecho a traer al país a sus hermanos, padres, marido y otros hijos. Por semejante maniobra, los elementos mafiosos cobran entre 10 y 15 mil dólares. De todas maneras, ésa no es la única jugada que hacen.
Migraciones descubrió también que hay ciudadanos chinos que llegan con un visado falso. Sin embargo, la trampa no es fácil de verificar a primera vista y por lo tanto logran entrar por Ezeiza. Una vez dentro de la Argentina, cuando van a hacer un trámite requieren de autenticación de la Cancillería, donde efectivamente perciben que todo es apócrifo y que no fue emitido por el consulado argentino en China.
Sin embargo, ante esta situación es poco lo que se hace, ya que sólo se intima al ciudadano chino o coreano a que se vaya del país. Y lo cierto es que no lo hacen: se mantienen ilegalmente en la Argentina. La clave está en que el país no tiene el dinero para repatriarlos: un pasaje hacia China o Corea vale dos mil dólares y no hay presupuesto para esas expulsiones. España, por ejemplo, decidió un presupuesto de 170 millones de dólares para repatriar a extranjeros, entre ellos a los argentinos que fueron devueltos desde el aeropuerto de Barajas.
La mafia china –que según los funcionarios de Migraciones funciona efectivamente como una mafia– no sólo está detrás de esos visados falsos sino que también se ocupa de establecer un circuito ilegal de contratos de trabajo apócrifos. Por ejemplo, se verificó que unos 30 coreanos tienen contratos de trabajo con un pool de la calle Gaona que tiene apenas dos mesas. La cifra que manejan en el terreno de las maniobras inmigratorias es sideral, teniendo en cuenta que también para esta serie de trampas se le cobra a los que vienen desde Oriente más de 10.000 dólares.
Por último, la mafia también funciona en la posterior ubicación de los que llegan con visados falsos y quedan ilegales. Otros ciudadanos de esos países los incorporan a sus talleres prácticamente en calidad de esclavos, en lo que se llama el circuito de camas calientes, ya que cuando un trabajador duerme el otro trabaja y cuando éste termina el primero ocupa su cama aún caliente.
Desde Migraciones, también a través de la oficina de Asistencia al Migrante, se está tratando de romper el círculo vicioso explicándole al chino o coreano que no debe pagar por los trámites migratorios y para ello cuenta con la asistencia de voluntarios de las colectividades coreana y china, indignados con el funcionamiento de las mafias. Sin embargo, el trabajo no es fácil ya que, por una especie de código cultural, el inmigrante de esos países cree que debe pagar por todo y no puede salirse de la red.

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