SOCIEDAD › RASTRILLARON LAS ZONAS DONDE LA EMPRESA DEL MARIDO DESCARGA SUS CAMIONES DE RESIDUOS

Búsqueda infructuosa en los basurales

Una llamada anónima alertó para buscar a la docente de Tigre en los basurales de Maschwitz. También revisaron el auto del esposo y la casa matrimonial sin encontrar rastros. El marido desmintió la versión que había dado un mecánico.

Allanamientos, un extenso interrogatorio, búsqueda en basurales de Ingeniero Maschwitz y en countries de la zona, luego de un llamado anónimo, fueron los hechos más destacados el día de ayer, en la búsqueda por ahora infructuosa de la maestra de Tigre Silvia Prigent. El marido, el empresario Daniel Sfeir, desmintió en sede policial la versión instalada por un mecánico sobre desavenencias en la pareja. Los investigadores empiezan a descartar que haya partido por su cuenta, pero por el momento no encuentran líneas ciertas para determinar qué es lo que ocurrió. La falta de 20 mil pesos en una caja fuerte de la casa y el DNI de la maestra –que no lo llevó consigo– son datos que analizan cuidadosamente.

“Declaré en la comisaría 1ª de San Fernando hasta las 2 de la madrugada –aclaró Sfeir a los medios–. Lo hice desde la tarde de ayer. Me preguntaron de todo, pero no lo veo mal porque noto que quieren encontrar a mi esposa.”

Sfeir es empresario de recolección de residuos. Ayer, una llamada anónima recibida por los investigadores alertó para que busquen a la mujer en los basurales donde descarga sus camiones la empresa. A partir de ese dato, la policía efectuó una revisación minuciosa, sin éxito según informaron en la fiscalía de San Isidro, a cargo de Marcelo Fuenzalida, que dirige la búsqueda. “En el rastrillaje hubo fuerzas federales y provinciales actuando en común, Policía Científica, perros, bomberos, helicóptero...”, reveló una fuente de la fiscalía. Los rastrillajes también se extendieron en una serie de countries donde la empresa de Sfeir recoge residuos. Pero los resultados fueron negativos.

Durante la tarde, Sfeir accedió al pedido de los investigadores y llevó su auto, un Ford Ka bordó, a la comisaría de San Fernando, donde fue sometido a pericias. Policía Científica revisó la casa, en Juan Domingo Perón 220, donde el matrimonio vive con su hijo Nahuel, de 14 años, y desde donde la docente salió, el jueves 29 de diciembre a las 18.30, y no volvió. En la casa se encontraba el DNI de la docente, y no una fotocopia color plastificada del documento, con el que suponen que salió.

Fuentes de la investigación revelaron que en la casa del matrimonio hay una caja fuerte de la que existen dos llaves, en poder de cada uno de los miembros de la pareja. Según declaró Sfeir, la caja tiene un faltante de 20 mil pesos. También confiaron que en un primer momento a la desaparición de la docente la vincularon con otras salidas que solía realizar. “Decía que salía con amigas; aunque las amigas declararon que ella decía eso, pero no se quedaba con ellas”, reveló una fuente de la investigación: se trataba de “escapadas”, tal como describió un investigador. Ahora, la ausencia es demasiado larga. También determinaron que la mujer tenía autonomía y que era poseedora de varias tarjetas de crédito que el marido dijo desconocer que poseía.

El 29 de diciembre, Silvia Prigent, de 50 años, que vestía informalmente, dijo que iba a hacer unas compras, se cruzó con un par de conocidos a pocos metros de su casa, quienes luego declararon que la vieron tranquila y sonriente, “como siempre”, y a uno de ellos les dijo que iba “a Pacheco”. Desde entonces nada se sabe de ella.

Sfeir, que lleva 23 años casado con Silvia, aseguró que la relación matrimonial es buena y desmintió la versión declarada por un mecánico que se había presentado el martes ante la DDI de San Fernando, poco después de la marcha que se hizo ese día para reclamar la aparición de la docente, y declaró que Sfeir concurrió la semana pasada a su taller en un Ford Ka bordó.

El hombre dijo haber visto al esposo de la maestra por televisión “y enseguida se dio cuenta –revelaron fuentes policiales– de que era el mismo hombre que había estado en su taller. Según el mecánico, era el marido de Silvia, que fue a buscar el Volkswagen Gol de una clienta”. Según esa versión policial, el mecánico dijo que la mujer regresó al taller días después y le contó que mantenía una relación sentimental con Sfeir.

Sfeir rechazó la declaración del mecánico, y dijo que no tenía ningún problema matrimonial y con esa mujer sólo mantenía una relación laboral. “La llevé hasta el taller porque no tenía un medio de locomoción para trasladarse. Además, el automóvil en reparación era un Fiat Uno”, aclaró el empresario. “Declaré en la comisaría 1ª de San Fernando hasta las 2 de la madrugada. Lo hice desde la tarde. Me preguntaron de todo, pero no lo veo mal porque noto que quieren encontrar a mi esposa.” El empresario admitió su distanciamiento con la familia de Prigent, aunque aseguró que se debe a diferencias mantenidas desde hace mucho tiempo.

“Con ellos nunca nos llevamos muy bien”, sostuvo Sfeir, y negó haber mantenido una discusión con su suegro por una supuesta deuda surgida de una actividad laboral que compartieron.

Sfeir afirmó que su suegro “tenía un camión volcador” con el que trabajó su empresa, pero dijo que “nunca hubo un problema relacionado con dinero” entre ambos.

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Silvia Prigent salió de su casa el 29 de diciembre y aún se desconoce su paradero.
 
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