SOCIEDAD › SALIDAS DE PRESOS PARA JUGAR AL RUGBY, HACER MUSICA O PRESENTAR LIBROS

Cuando las actividades no causaban escándalo

Hubo, antes de éstos, varios casos de salidas de detenidos para eventos culturales o deportivos. A diferencia de los organizados por Vatayón Militante, no fueron demonizados sino más bien celebrados y hasta elogiados en su difusión mediática. Uno de ellos consistió en un partido de rugby en el que presos de diferentes unidades formaron un equipo para enfrentar a un combinado de la Policía Metropolitana, con el arbitraje del ministro de Justicia porteño, Guillermo Montenegro. Otro, un concierto de rock protagonizado por internos de la unidad de Marcos Paz, pero no en ese penal sino en el Hotel Bauen, hasta donde fueron trasladados bajo custodia. Un tercero: la presentación del libro Esta vez decido yo. Poesías desde el encierro, de Olga Guzmán, detenida desde hace diez años en la cárcel de Ezeiza.

La banda de rock salió de la Unidad Penal 48, de San Martín. Se llama Rimas de Alto Calibre y está compuesta por una decena de detenidos que surgió de un proyecto del Centro Universitario de San Martín. Presentó en noviembre, en el Bauen, su disco debut, compuesto y grabado íntegramente en la cárcel bonaerense. “Vinimos como artistas para representar con nuestras letras a los 60 mil detenidos y mostrarle a la sociedad que, si nos dan la oportunidad, se puede salir de la violencia”, explicó uno de los integrantes del grupo, durante la presentación, a una cronista de Página/12.

Familiares provenientes de José León Suárez, artistas y militantes por la educación en las cárceles llenaron la sala.

“Hoy, la sociedad escucha la palabra cárcel y te mira como chorro o asesino, como si no pudieras cambiar y entonces no importa qué pase adentro de las rejas. No es que digamos que somos un ejemplo, pero no todo es reja, tiro y cárcel. Yo nunca pensé que iba a tener una libreta universitaria, ni que iba a estar tocando en una banda de música, pero se puede”, dijo otro de los integrantes del grupo.

El encuentro deportivo, en cambio, se hizo en el campo de deportes del Virreyes Rugby Club, en Bancalari. Allí se disputó una especie de poliladron con pelota de rugby. De un lado se alinearon los 15 tigres de la Policía Metropolitana y del otro estuvieron los 15 leones de la misma Unidad Penitenciaria 48 de San Martín, un grupo de presos que aprendieron a jugar al rugby en el patio del penal. Montenegro fue uno de los promotores del partido, junto con Eduardo “Coco” Oderigo, ex jugador del SIC, que desde 2008 entrena a los internos en el “campo de deportes” del penal. Ganaron los presos.

El 6 de junio de este año, en la Legislatura porteña, por iniciativa del diputado Julio Raffo (Proyecto Sur) se presentó el libro de Olga Guzmán, declarado de interés por el cuerpo legislativo. “Este es un logro colectivo, que recoge las experiencias y el apoyo de mis compañeras, lo que he recibido de los docentes del Centro Universitario Ezeiza, de mis propias vivencias”, dijo Guzmán. El libro recoge poesías escritas desde el encierro durante diez años en el Complejo Penitenciario Nº 4 (Unidad N 3 de Mujeres, Ezeiza). En el acto participaron Claudia Korol, de la editorial América Libre; Alcira Daroqui, directora de la Carrera de Sociología de la UBA, investigadora del Instituto Gino Germani y prologuista del libro, y Karina Germano (“La Galle”), una de las impulsoras del Centro Universitario Ezeiza.

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