SOCIEDAD › SE INICIA HOY EL JUICIO POR EL CRIMEN DE NICOLáS ARROYO EN LOS TRIBUNALES DE MORóN

Un pedido por la memoria

La madre de Arroyo, baleado el 3 de septiembre de 2010, describió a Página/12 sus expectativas, el pedido de justicia por la memoria de su hijo. Arroyo murió durante un asalto a un kiosco en Castelar. Juzgan a uno de los asaltantes, el otro está prófugo.

 Por Luis Paz

A 25 meses del crimen de Nicolás Arroyo, de 20 años, hoy iniciará el juicio a Esteban Román, de 32, en los tribunales de Morón. El viernes 3 de septiembre de 2010, Arroyo, deportista y estudiante de Comercio Exterior de la Universidad Nacional de La Matanza, fue baleado por la espalda en Castelar Sur por uno de los dos delincuentes que intentaban asaltar un kiosco ubicado en las calles Blas Parera y William Morris, de esa localidad. Nicolás era hijo único de Norma Cruz y Alberto Arroyo, padres del dolor que emprendieron una incesante búsqueda de justicia a través de marchas y maratones, eventos que mantuvieron fresco el “Caso Nicolás Arroyo” en los medios, a fines de aquel año. El cargo por el que será juzgado Román es el de homicidio criminis causa, con pedido de pena de cadena perpetua. El segundo implicado en el hecho sigue prófugo, y existe una recompensa de 70 mil pesos para quien aporte datos certeros sobre su identidad o paradero.

Cerca de las 23 de aquel viernes, Nicolás regresaba a casa desde la facultad junto a su amigo Guillermo Pastó, como tantos viernes anteriores y como ningún otro más. Guillermo quiso comprar algo en el comercio, mientras que Arroyo permaneció en el Renault Clio. Ocurrió justo en el momento en que dos personas intentaban robar en el kiosco. Uno de ellos se acercó al auto y le disparó a Nicolás con una 9 milímetros por la espalda. Luego, entre ambos atacantes robaron a una pareja que estaba comprando en el local y huyeron. Brevemente, ésa es la descripción de la secuencia que aportaron varios testigos, principalmente Pastó, a los policías de la comisaría 3ª de Morón, a la DDI de la misma localidad y al fiscal Matías Rapazzo, de la fiscalía número 7.

La madre del joven explicó que a lo largo de las investigaciones se manejaron hipótesis como una resistencia de Nicolás a que le robaran el celular que tenía en las manos; la posibilidad de que, dado que el agresor llegó desde atrás, Arroyo haya pensado que se trataba de Pastó gastándole una broma; y la de que el asesino haya interpretado que Nicolás estaba dando aviso a la policía. “Ya le habían robado dos celulares de frente y siempre los entregó, no creo que esa vez se haya resistido”, descartó Cruz. “La policía dice que el que lo mató creyó que Nico estaba avisando del robo al kiosco, pero se estaba mandando mensajes con la novia”, aclaró también la madre. Lo cierto es que el disparo atravesó el homóplato de Nicolás, que falleció dentro del automóvil.

Días después, tras varios allanamientos y con intervenciones tanto del intendente Lucas Ghi como del gobernador Daniel Scioli y el ministro de Seguridad, Ricardo Casal, la policía bonaerense detuvo como sospechoso a un joven de 26 años, conocido como La Chancha, que luego de nuevas investigaciones quedó libre. “La Chancha no tenía nada que ver, según averiguaron. El se había querido hacer el grande entre sus conocidos y dijo que él fue el que había matado a Nico, pero nada que ver”, recordó Cruz a Página/12.

Tras nuevos allanamientos, se logró detener a Esteban Román, de 32 años y actualmente único imputado en la causa por la que hoy a las 8.30 comenzará un juicio oral y público en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 de Morón. “Llegaron a Román después de 17 allanamientos. La Justicia tiene pruebas y fue reconocido por uno de los testigos. La policía lo tiene identificado y Román ya tenía antecedentes por robo. Del prófugo no hay datos precisos, tan sólo las características físicas que brindaron los testigos: una parejita a la que entre los dos le robaron los celulares y algo de plata.”

Como el fiscal interpretó que Román habría cometido el crimen para ocultar el delito del robo al kiosco, el acusado fue imputado con los cargos de homicidio criminis causa, un delito calificado al que puede corresponderle la prisión o reclusión perpetua como pena. “Nosotros vamos por perpetua. Y además está el agravante del tema de la tenencia de un arma de guerra, la 9 milímetros con la que mató a Nico”, precisó la madre de la víctima, quien junto a su marido, Alberto, ha encabezado cinco marchas por el centro de Morón y dos maratones desde el gimnasio al que concurría el joven estudiante hasta los tribunales bajo la consigna “Justicia por Nico”. “En esos encuentros juntamos alimentos no perecederos para dos lugares de Morón, para tratar de dar una mano a los demás en el marco del dolor”, compartió Cruz, que junto a Alberto conforma un humilde matrimonio. “Nosotros peor no podemos estar, más dolor no podemos sentir. A Nico ya no lo tenemos, pero quisiéramos que haya justicia por su memoria, por todos sus amigos y como un ejemplo en el medio de tanta violencia y de tanta inseguridad real que hay”, fue su pedido.

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Nicolás Arroyo, de 20 años, murió de un tiro en la espalda cuando aguardaba dentro de su auto.
Imagen: Bernardino Avila
 
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