SOCIEDAD › EL JUEZ CONSIDERó PROBADO QUE NO ACCIONó LOS FRENOS DEL TREN QUE CHOCó EN CASTELAR

El motorman, procesado por la tragedia

El maquinista quedó procesado, sin prisión preventiva, por estrago culposo agravado por la muerte de tres personas. El juez tuvo en cuenta que, según las pericias, los frenos funcionaban y concluyó que el conductor se manejó en forma negligente.

 Por Raúl Kollmann

El juez federal de Morón, Jorge Rodríguez, procesó ayer por el delito de estrago culposo, agravado por la muerte de tres personas y las heridas que sufrieron otras 65, al conductor del tren Chapa 1 que chocó en Castelar el 13 de junio último. En un extensísimo y detallado fallo de 225 páginas, el magistrado concluyó que el motorman, Daniel López, condujo la formación en forma negligente, atravesó tres señales que le ordenaban que debía frenar y no accionó ninguno de los sistema que tenía a disposición: el de servicio, el de hombre vivo, el de emergencia o el retiro de la llave del tablero de control, que hubiera detenido el tren. Por el contrario, López venía aumentando la velocidad, lo que indica que –probablemente– se haya quedado dormido o estuviera dormitando. El procesamiento de López es sin prisión preventiva.

El delito de estrago esta relacionado con producir un daño grave, una catástrofe, aunque en este caso por negligencia, culpa. El agravamiento por las tres muertes ubica la pena entre uno y cinco años de prisión.

El juez Rodríguez le dio al caso el mismo encuadre que el fiscal federal de Morón, Sebastián Basso, que justamente había pedido el procesamiento del maquinista por el delito que le imputó el juez. En la resolución se sobresee parcialmente al motorman de la formación chocada, Eduardo Ahumada, y a los dos técnicos relacionados con el tren: Raúl Mendes, coordinador de los talleres de Castelar del Sarmiento, y Ernesto Bizantino, ingeniero de la empresa Emfer, que reparó el Chapa 1.

La enumeración de las pruebas contra López presenta un cuadro que, a primera vista, parece irrefutable. Es más, los peritos de la defensa, aportados por el gremio del maquinista, La Fraternidad, argumentan poco y nada: en la mayoría de los 43 puntos de pericia sólo señalan que se necesitan más estudios o que se requiere más documentación.

El juez detalla que:

- López salió de la estación Morón y después de pasar por una luz verde se encontró con una luz amarilla que estaba apagada. Ya con esa señal debió detener el tren. Luego pasó por otras dos señales, ambas en rojo.

- En lugar de detener el tren, aumentó la velocidad. Salió de Morón a 40 kilómetros por hora y terminó incrustándose a 61.

- El maquinista argumentó que los frenos no funcionaron, pero el magistrado tiene una larga serie de evidencias de que no accionó los frenos. Esto se demuestra, por ejemplo, con las cámaras y testigos que no registran ningún sonido ni movimiento de frenado. El GPS y otros registros ubicados en una virtual “caja negra” muestran lo mismo.

- Tres maquinistas coinciden en que tampoco se comunicó por radio para decir que tenía problemas. Los maquinistas de los otros trenes tienen la misma frecuencia de comunicación, de manera que hubieran escuchado cualquier alerta de López. Los tres declararon que no alertó sobre ningún problema a través de la radio.

- El maquinista tenía cuatro sistemas de frenos independientes. Por la posición del joystick, el juez dice que no lo ubicó para frenar. Respondió a las señales del llamado hombre vivo, un botón que hay que apretar cada 20 segundos, de lo contrario la formación se para. López apretó el botón –aparentemente, en forma mecánica– unas trece veces, por lo que el tren continuó su recorrido. El conductor podía haber aplicado el freno de emergencia y no lo hizo. Por último, el tren también hubiera frenado si sacaba la llave de contacto.

- Los peritos certificaron que los frenos Knorr Bremse fueron puestos en la formación en octubre de 2012 y revisados por los ingenieros brasileños de la empresa alemana una semana antes del choque, el 6 de junio.

Con todos estos elementos, el juez dictó el procesamiento y concluyó que la tragedia y las tres muertes fueron causadas por la conducción negligente de López.

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La formación que conducía López chocó a 61 kilómetros por hora a otra que estaba detenida.
Imagen: Bernardino Avila
 
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