SOCIEDAD › LLAMO AL DIALOGO CON LA OPOSICION Y LES HIZO UN GUIÑO A LOS MERCADOS

Dilma pidió regulación para los medios

Además de dirigir una propuesta de diálogo a Aécio Neves –autoproclamado jefe del “ejército” opositor–, Dilma anticipó una eventual ley restrictiva de los “oligopolios” periodísticos y anunció medidas simpáticas para el mercado.

 Por Darío Pignotti

Desde Brasilia

Comenzó el segundo gobierno con dos meses de antelación. Dilma Rousseff inició de hecho su nuevo mandato, teniendo a Lula como ladero, con una propuesta de diálogo dirigida a Aécio Neves –autoproclamado jefe del “ejército” opositor–, además de anticipar una eventual ley restrictiva de los “oligopolios” periodísticos y anunciar medidas simpáticas para el mercado.

Sin citarlo por su nombre, Dilma recomendó a Neves moderar su prosa y allanarse a las reglas de la “democracia... ya que yo fui reelegida ante (una oposición que obtuvo) menos votos, así es la vida... hay que saber perder... esto no significa que vamos a construir un muro” frente a los adversarios.

Fue en respuesta a dos discursos de Neves, el último pronunciado el miércoles, en los que consideró remota la posibilidad de sentarse a la mesa con un gobierno al que prometió combatir de forma “vigorosa” por estar implicado en denuncias de “corrupción” y encarnar el “proyecto hegemónico del Partido de los Trabajadores” .

“Somos un gran ejército a favor de Brasil y estamos listos a ser la oposición que nos fue pedida por la opinión pública... y 51 millones de electores”, dijo Neves, rodeado de señoras que fueron hasta el Congreso a saludarlo con consignas como “Aécio Presidente” e “Impeachment ya” contra Dilma.

Otras señoras, junto a sus esposos e hijos, habían marchado el sábado en San Pablo en respaldo a Neves y pidiendo un SOS a las fuerzas armadas para derrocar a la “dictadura del PT”.

En esta atmósfera política enrarecida, con las principales cadenas informativas y dirigentes opositores convocando a una marcha contra el gobierno para el 15 de noviembre, Dilma se reunía ayer por la noche en Brasilia con miembros del PT mientras Lula había mantenido otro encuentro con miembros de esa agrupación, horas antes, en San Pablo.

El ex mandatario se ha sumado a esta transición hacia el 1º de enero, cuando formalmente comienza el segundo mandato dilmista, en lo que representa su regreso al primer plano de la política nacional, luego de cuatro años en los que evitó interferir en los asuntos de Estado, y cada vez que fue consultado por su heredera procuró moverse con discreción.

Ahora Lula y Dilma se muestran públicamente con más frecuencia, lo que, por otra parte, indica la vocación del líder petista de postularse para un nuevo mandato presidencial, que sería el quinto del PT, en 2018.

El caso es que ahora Dilma y Lula conforman una masa crítica de poder apreciable, con autoridad y liderazgo, requisitos necesarios para enfrentar los zarpazos mediáticos, financieros y partidarios y, al mismo tiempo, montar el próximo gabinete.

Maniobras desinformativas del grupo Globo, primer multimedios sudamericano, y especialmente de la revista Veja durante la campaña electoral, fueron definidas como “criminales” por altos funcionarios del gobierno y el PT, impulsor de una normativa para ese sector.

En su primer período de gobierno, la mandataria eludió tratar el tema sobre el que ayer se pronunció con bastante profundidad cuando se refirió a los “oligopolios y monopolios” desde los que se tutelan la producción y distribución de bienes informativos.

Durante una entrevista a diarios locales que será publicada por completo hoy, la jefa de Estado preguntó “por qué cualquier sector tiene regulación y los medios no pueden tenerla” y luego citó la “dura” legislación de medios británica y los delitos cometidos por el diario News of The World, del magnate Rupert Murdoch. Expresó su compromiso con la “libertad de expresión” y estimó que en 2015 se abrirá un debate acerca de la necesidad de avanzar sobre la democratización comunicacional.

Además reiteró que continuará luchando contra la inflación, para lo cual realizará “los deberes”, como el “corte de gastos” públicos, y determinó el aumento del combustible, palabras seguramente gratas a los oídos del mercado, que presiona por un ajuste y el nombramiento de un ministro de Hacienda vinculado con la banca.

Dilma también se hizo un hueco en la agenda para hablar con el vicepresidente norteamericano Joe Biden, quien le habría propuesto realizar la visita a Washington suspendida en 2013 por el escándalo de espionaje de la agencia NSA.

Finalmente, la oficina de Prensa del Palacio, del Planalto anunció que hoy recibe a su colega uruguayo José Mujica, del Frente Amplio, un encuentro cuyo significado político parece obvio: transmitir un implícito apoyo del gobierno petista a la candidatura del frenteamplista Tabaré Vázquez, en el ballottage del 30 de noviembre ante Luiz Alberto Lacalle Pou, algo así como el Neves oriental.

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Dilma en el Palacio del Planalto, Brasilia, en su reaparición pública tras su reelección.
Imagen: AFP
 
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