SOCIEDAD › POLEMICA JUDICIAL POR EL CASO DE UN JOVEN MUERTO

Calificando el gatillo fácil

Un prefecto mató a un adolescente al disparar a mansalva para responder un intento de robo en un colectivo. Hasta ahora, no estaba inculpado. El nuevo fiscal lo imputó por homicidio simple.

 Por Carlos Rodríguez

Aunque en forma lenta, a un año del crimen, es posible cambiar la situación procesal del principal de la Prefectura Bernardino Luque, de 47 años, quien al producirse un intento de robo en Dock Sud, dentro de un colectivo, disparó sin ton ni son su arma y mató a Damián Rosende, de 18 años, quien iba hacia la facultad y dormía, ignorando lo que sucedía, en el segundo asiento detrás del conductor. El cambio coincidió con la retirada de la causa de la fiscal Graciela Rivero, reemplazada por Guillermo Morlachi. El nuevo fiscal pidió que el hecho sea calificado como “homicidio simple”, delito que tiene una pena de 8 a 25 años de prisión, modificando la figura de “homicidio en ocasión de robo”, que sancionaría en todo caso a los ladrones que escaparon. La novedad fue confirmada a Página/12 por la mamá de la víctima, Liliana Norma Cerviño, y por el abogado de la familia, Héctor Tatarsky, quien adelantó que la semana próxima pedirá la elevación a juicio del caso, con la carátula más dura. Tatarsky consideró que “la controversia, sobre la carátula, se va a dirimir en la audiencia pública, entre homicidio simple o culposo”, que tiene una pena mucho menor y que es la posición que asumirá la defensa.
El caso había sido calificado como “homicidio en ocasión de robo”, lo que pondría bajo interrogante cómo debe calificarse la actuación del prefecto Luque, que nunca había sido indagado por la ex fiscal Rivero. “La calificación que se le había dado es un agravante para el robo (es decir para los ladrones), mientras que ahora se acusó a Luque y se lo indagó, aunque estoy convencido de que la defensa va a pelear para que se baje la calificación a homicidio culposo”, que tiene una condena máxima de tres años. Luque sigue libre a pesar de que una pericia de la Policía Federal determinó que la bala que mató al chico partió de la pistola del prefecto. En el caso también hizo varios disparos el agente de la Policía Federal Maximiliano Salto, de 20 años, pero al parecer esas balas no hirieron a nadie, aunque los dos miembros de las fuerzas de seguridad declararon que uno de los ladrones habría sido herido. El asesinato de Rosende ocurrió el 11 de abril de 2003 y la fiscal Rivero, que en octubre pasado había adelantado a este diario que dispondría “una serie de medidas” que podrían poner en jaque a Luque, nunca tomó ni la decisión de llamarlo a indagatoria. No se sabe si hubo un tiroteo –Luque y Salto dicen que los ladrones dispararon– y lo único probado es que tiraron el prefecto y el policía.
Ahora Luque fue indagado por “homicidio simple”, un delito “en principio no excarcelable”, como recordó el abogado del imputado, Diego Sánchez. La defensa pretendía que se mantuviera la carátula de “homicidio en ocasión de robo” y que se le imputara la muerte a Gastón Rolón, uno de los supuestos ladrones, dato que nunca fue verificado. Rosende murió cuando iba, dormido, en un colectivo de la línea 159 y se dirigía a la Facultad de Buenos Aires, donde estaba haciendo el CBC en Ciencias Políticas. El intento de robo ocurrió en Dock Sud y el chico fue llevado al Hospital Argerich, en el cercano barrio porteño de La Boca, donde falleció.
Por esa razón intervino la comisaría 24ª, cuyos peritos determinaron que las vainas que se encontraron cerca de Rosende eran “dos proyectiles blindados” y que el balazo mortal era un fragmento descamisado de proyectil que partió de “la pistola automática (...) perteneciente al personal de la Prefectura”, la Browning 05-70653 que llevaba Luque. En el cargador tenía cartuchos con la inscripción PMC 9MM Luger. En la indagatoria, Luque admitió que hizo “dos disparos intimidatorios” luego de decir “alto Prefectura”. Después hubo un tercero y según el imputado, los realizó “en la misma dirección”, hacia donde estaban los dos fallidos ladrones. Sin embargo, un impacto pegó en el joven Rosende, que estaba en el lado opuesto. “La pericia de la Federal es irreprochable, pero la defensa la va a impugnar porque en el caso está involucrado un agente de esa fuerza. Si se hace otra pericia va a decir lo mismo, pero el defensor quiere estirar los plazos para llegar al juicio oral”. Lo que se va a dirimir allí es si fue “homicidio culposo, por negligencia o imprudencia, o si fue homicidio doloso”.

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Liliana Norma Cerviño, la mamá de Damián Rosende, el muchacho que dormía cuando lo mataron.
 
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