SOCIEDAD

Una de Rififí, en el centro de Rosario, para llevarse un millón de pesos

Una banda abrió, el domingo, dos boquetes en la joyería Tiffany, en pleno centro rosarino. Ya dentro, anuló las alarmas y entró equipos de acetileno por la puerta principal. Robó un millón de pesos entre dinero y joyas.

 Por Carlos Rodríguez

El robo, en pleno centro de la ciudad de Rosario, parece inspirado en una película de 1956, Rififi. Los ladrones, igual que en el mítico film de Jules Dassin, en la tarde-noche del domingo hicieron un prolijo boquete en el techo de la joyería Tiffany, abrieron a calor de soplete tres cajas fuertes y se llevaron diamantes, relojes y dinero en efectivo por una suma que rondaría, cuando menos, el millón de pesos. Los miembros de la banda –serían tres o cuatro– tuvieron que trabajar unas tres horas, mientras que el robo de joyas en Rififi se cometía en 30 minutos reales, en una secuencia magistral y silenciosa. Los delincuentes rosarinos llegaron al corazón de la joyería luego de acceder a una casa lindera que carece de sistema de alarma. Allí tuvieron que hacer un primer boquete, para llegar al techo del comercio. Se supone que trabajaron con absoluta tranquilidad, aprovechando que la policía estaba dedica a full a custodiar el desarrollo de las elecciones internas para designar candidatos a concejales con vistas a los comicios de octubre próximo.
Los ladrones, que para garantizar la paz que necesitaban habrían inutilizado la alarma que sí estaba instalada y funcionando en el negocio, se perdieron en la noche rosarina y hasta ayer nada se sabía sobre su paradero. La joyería Tiffany está ubicada en Mendoza 1082, casi esquina Sarmiento, en una zona céntrica que ayer estaba despoblada y con la atención puesta en las elecciones. Cuando se enteró de lo ocurrido, el dueño de la joyería, Enrique Eduardo Ariosti, de 63 años, sufrió una descompensación y tuvo que ser asistido en una clínica. Recién ayer pudo presentarse en la sede de la comisaría 2ª, donde hizo la denuncia y realizó una primera evaluación sobre el monto de lo robado.
El jefe de la comisaría 2ª, Jorge Wollschlejel, hizo saber que los ladrones pudieron ingresar al local luego de violentar una puerta ubicada al lado de la joyería, en el 1086 de la calle Mendoza. Esa puerta conduce a una escalera y en la mitad de la misma, los delincuentes hicieron el primer boquete, que los llevó a la planta alta del comercio. “Se violentó esa primera puerta, que no tiene sistema de alarma, y se hizo un primer boquete a la altura del techo de la planta baja” del negocio, dijo el jefe policial. Luego se hizo otro agujero similar en el techo de la joyería. Así llegaron al salón principal de Tiffany. “Una vez ingresados en el interior de la joyería, violentaron en forma muy prolija una de las puertas que da a la calle y por allí entraron los equipos de acetileno que usaron para cortar las cajas fuertes”, precisó Wollschlejel.
La policía cree que los ladrones estuvieron “varias horas” hasta llegar a las tres cajas de seguridad violentadas. En la joyería se hacen operaciones de compra y venta de alhajas antiguas, de colección, y se venden modelos exclusivos. También había lingotes de oro, brillantes y relojes importados de marcas famosas, como Rolex, Patek Philippe o Cartier, entre otros. El titular de la comisaría 2ª informó que, de acuerdo con lo que declaró el propietario del local, los delincuentes se llevaron “50 mil dólares y 100 mil pesos en efectivo, más una colección de joyas y brillantes valuada en 250 mil dólares”.
Entre los objetos robados figura una caja de diamantes, varios kilos de oro macizo y alhajas que habían sido empeñadas por los clientes. También faltaban tres armas que estaban en el local: una escopeta calibre 12.70, una pistola 9 milímetros y un revólver calibre 38. Los voceros de la Jefatura de Policía de Rosario confirmaron que por el momento “no hay demorados ni detenidos” en el marco de la investigación. En enero de 2001, Ariosti, el dueño de la joyería Tiffany, había evitado un intento de robo echando a tiros a dos ladrones. Dos transeúntes, que nada tenían que ver con el hecho, resultaron heridos por el accionar del joyero.

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El frente de la joyería Tiffany. A la derecha, la puerta sin alarma por la que ingresó la banda.
 
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