DEPORTES › LA DILATADA CAMPAÑA DEL FLACO

Exitoso y polémico

 Por P. V.

La fama de Juan María Traverso la cimentaron las polémicas, las declaraciones desmedidas y las maniobras discutibles, su amistad con Carlos Menem y Alfredo Yabrán; su prestigio lo acicalaron las hazañas conductivas, como cuando ganó una carrera con el auto en llamas (TC 2000, General Roca, 1988), cuando le ganó un puesto en la raya a un rival con el auto en tres ruedas (TC 2000, Pigüé, 1986), cuando ganó los dos títulos más importantes del automovilismo en el mismo año (campeón de TC y TC 2000 en 1995), cuando ganó un rally después de que Menem le avisara, diez horas de la largada, que le cedía su auto para correrlo (Argentina, 1988), cuando le sacó la victoria a un rival en la última vuelta “acostándole” el auto en la entrada a una curva (TC 2000, San Juan, 2001).
Con seis títulos en Turismo Carretera (1977, 1978 y 1999 con Ford; 1995, 1996 y 1997 con Chevrolet), sólo fue superado por Juan Gálvez (9) y dejó atrás a Oscar Gálvez (5); es el tercer piloto más ganador de la historia del TC, logrando 46 victorias.
Con siete títulos en TC 2000 (1986, 1988, 1990, 1991, 1992 y 1993 con Renault, 1995 con Peugeot), es el hombre-record de la segunda categoría de la Argentina: nadie ganó tantos títulos ni carreras (fueron 68), nadie marcó tantas pole-position o records de vuelta, nadie sumó tantos puntos o corrió tantas pruebas como el Flaco.
Con tres títulos en Top-Race (1998 con Mercedes-Benz, 1999 con Peugeot, 2003 con BMW), completó su vitrina de coronas, aunque éstas no fueran del lustre de las primeras. Corrió Fórmula 2 en Europa en 1979 sin mayor éxito, pero esa experiencia le sirvió para transformarse en un piloto casi imbatible bajo la lluvia. Incursionó en el rally y hasta le peleó, en ese terreno, un campeonato regional a Carlos Menem (h) en 1991.
Consumó más de una maniobra entre el borde de lo legítimo y lo legal, y salió airoso simplemente por llamarse Traverso. Exprimió a los que trabajaron con él hasta quitarles la última gota de rendimiento; su historial muestra picos de rendimiento seguidos por caídas abruptas: eso sucedía cuando los equipos se hartaban de su manera de ser. Ahora se hartó él y, aunque diga otra cosa y por la razón que fuera, el automovilismo va a extrañarlo.

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Con el Torino, en su última victoria en TC.
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