EL PAíS › ALTO RIESGO DE CANCER DE PULMON EN FUMADORES PASIVOS

Los daños del humo ambiental

 Por Pedro Lipcovich

Los efectos nocivos del humo de tabaco ambiental ya están probados, pero cada vez se cuantifican con más claridad. El riesgo de contraer cáncer de pulmón aumenta un 27 por ciento para los fumadores pasivos en su lugar de trabajo, y el 23 por ciento para esposos o esposas de personas que fuman en sus casas, respecto de los que no están expuestos. También se constató el deterioro de los vasos sanguíneos y el aumento en los niveles de colesterol, en fumadores pasivos. Otros estudios advierten que el humo de tabaco ambiental causa efectos mayores a los previstos y que se producen “en cuestión de minutos”.
Una de las publicaciones reseña una investigación sobre 1263 personas que, sin haber fumado jamás, contrajeron cáncer de pulmón, en Estados Unidos, Alemania, Italia, Suecia, Gran Bretaña, Francia, España y Portugal. Estableció que el riesgo de contraer cáncer de pulmón aumenta el 27 por ciento para los fumadores pasivos con largo tiempo de exposición al humo de tabaco en lugares de trabajo, en relación con los no fumadores. Para parejas de personas que fuman en sus casas, el aumento del riesgo es del 23 por ciento. El estudio, publicado en 2003, fue dirigido por Paul Brennan, bajo responsabilidad de la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer (IARC).
En 2004, una investigación efectuada en la India mostró que la inhalación de tabaco ambiental afecta el interior de los vasos sanguíneos, aumentando el riesgo de obstrucción. “El nivel de colesterol en sangre resultó significativamente mayor en fumadores pasivos, comparados con no fumadores”, señala el trabajo efectuado en la Facultad de Medicina Indira Gandhi y publicado en la Revista de la Asociación Médica de la India. Otro estudio epidemiológico, efectuado por el Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad de Londres, confirmó que personas no fumadoras, parejas de personas que fumaban en sus casas, tenían aumentado en un 30 por ciento el riesgo de enfermedad coronaria.
Otro estudio sobre 638 fumadores pasivos, expuestos al humo más de tres días por semana –publicado en el American Journal of Medicine–, encontró aumentados indicadores de inflamación, entre ellos los glóbulos blancos y el colesterol, lo cual “sugiere mecanismos por los cuales la exposición al humo de tabaco se asocia con el desarrollo de aterosclerosis”, dicen los investigadores, pertenecientes a la Universidad de Atenas, Grecia.
Un estudio publicado este año en la revista de la American Heart Association señala que “el humo ambiental tiene efectos mucho más importantes que los que se supondría por la dosis absorbida” y que “los efectos en los vasos sanguíneos y el ritmo cardíaco suelen ocurrir en pocos minutos, destacó uno de los autores, Joaquín Barnoya, de la Universidad de California.
En contrapartida, un estudio del Centro de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, publicado el 22 de julio pasado, encontró, en una muestra de niños norteamericanos, “una impresionante reducción” en los niveles en sangre de “cotinina” (subproducto de la nicotina, que indica la exposición al tabaco ambiental), lo cual “sugiere que las leyes que limitan el fumar en edificios tuvieron efecto positivo”.

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