SOCIEDAD › EL MAYLING, UN COUNTRY ACUSADO POR DISCRIMINACION

La exclusividad de pertenecer

 Por Carlos Rodríguez

El matrimonio integrado por Inés Nélida Habensus y Raúl Roncayolo mantuvo una larga controversia con los miembros del directorio del Mayling Club de Campo. Entre septiembre de 1993 y abril de 2005, los Roncayolo promovieron una larga batalla judicial –que perdieron– para intentar ser admitidos como “socios activos” del club interno, con acceso a las piletas, al campo de deportes y a los juegos para niños. La Sala C de la Cámara Civil porteña terminó fallando en contra de la pareja y hasta rechazó el pedido del pago de una indemnización por daños y perjuicios por un monto de 77 mil pesos. Los Roncayolo nunca tuvieron una explicación acerca del porqué del rechazo a su pedido. Mayling se limitó a mencionar la existencia de un reglamento reservado que permite que la Subcomisión Asesora y la Comisión Interna puedan vetar cualquier solicitud “por voto secreto”, sin obligación de dar argumento alguno y sin que eso pueda ser considerado un acto de discriminación.

El Mayling de Pilar es un country que aplica estrictos criterios de selección de sus propietarios. Una de las víctimas de esas limitaciones fue el actual arquero de Gimnasia y Esgrima La Plata Carlos Fernando Navarro Montoya, a quien de nada le valió la posición que consiguió después de jugar más de veinte años en distintos clubes de Primera División, entre ellos Vélez, Boca e Independiente. Uno de los chismes favoritos dice que sólo “por un error, por una distracción”, fue admitido el hoy magnate de los medios Daniel Hadad. Entre los vecinos del Mayling figuran ejecutivos del Citibank y de empresas de primera línea.

El club de campo le debe su nombre, modificado en forma leve, a la estancia Mai Ling, de la familia Dodero, instalada en esa zona de Pilar a comienzos de la década del cuarenta. La denominación original fue inspirada por Mai Ling, la esposa de un general chino que hizo su carrera militar antes de que su país se convirtiera en la República Popular China, liderada por Mao. En idioma chino, mai ling tiene más de 300 significados. Entre otras cosas quiere decir “jardín” y “flor de los cerezos”.

El country, como tal, comenzó a construirse a fines de la década del setenta, sobre una superficie de 170 hectáreas. Hoy cuenta con 650 lotes que tienen, cada uno, extensiones que oscilan entre los 700 y los 1300 metros cuadrados. Su diseño urbanístico está dividido en dos sectores bien diferenciados: una zona con casas de ladrillo a la vista y otra con construcciones pintadas de blanco. Dicen que están inspiradas en pueblos ubicados al sur de España y en Grecia. El club house, al que no pudieron ingresar los Roncayolo, cuenta con una cancha de golf de 18 hoyos en la que suelen jugar Vicente Fernández o el cordobés Angel Cabrera.

Claro que uno de los principales argumentos publicitarios, para la explosión que llegó en los noventa, fue el tema de la seguridad. “El club cuenta con seguridad las 24 horas del día y control de acceso” con cámaras de televisión que, se supone, captan cualquier movimiento extraño o no. A pesar de eso, el del martes fue el segundo hecho grave ocurrido en el Mayling, sólo en el año en curso. En febrero, al menos dos personas ingresaron a la casa del empresario Darío Villafañe, dueño de Nicky Beach El Coyote, un complejo muy conocido en San Miguel.

Los ladrones se llevaron una caja fuerte del tamaño de una heladera pequeña que pesaba al menos treinta kilos y que, según se denunció en la causa a cargo del fiscal Eduardo Vaiani, contenía la suma de cien mil dólares. Para cometer el robo, sus autores tuvieron que destrozar una ventana, por la que sacaron la caja fuerte, sin que los miembros de la seguridad se enteraran. Se especuló con la posible complicidad de alguno de los guardias o con la participación de allegados a la familia que vivían en el country. Por ese motivo, durante un tiempo, los vecinos eran revisados cada vez que salían del predio porque se pensaba que la caja fuerte todavía seguía en el interior del country. El matrimonio Roncayolo llegó al Mayling en septiembre de 1993. En ese momento fueron presentados por el propietario de una casa a la que ellos iban a “cuidar y mantener”, según consta en la causa judicial por presunta discriminación. En febrero de 1995, la misma persona pidió que los Roncayolo fueran reconocidos como “socios activos” del club, argumentando que necesitaban acceder a todas sus instalaciones, dado que tenían una hija “con problemas de motricidad”. Nunca lo lograron y eso tornó áspera la relación con algunos vecinos. Se presume que algunos de ellos fueron los que les bajaron el pulgar cuando pidieron ser socios plenos.

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