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Scioli ya tiene el bunker para armar su campaña

El vicepresidente ya no oculta su decisión de lanzarse a la Jefatura de Gobierno porteña.

 Por Santiago Rodríguez

Daniel Scioli tiene en el frente de su casa del Abasto un local que usa como base de operaciones en cada uno de sus emprendimientos electorales y su idea es trasladar allí al grupo de colaboradores que ya puso a trabajar en el diseño de proyectos para la ciudad de Buenos Aires, en una muestra más de su decisión de postularse como candidato a jefe de Gobierno en 2007. Cuenta para eso con un guiño del jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y dicen en su entorno que incluso habló de sus planes con el propio Néstor Kirchner. Aún así, el vicepresidente no apresurará su lanzamiento, sino que buscará posicionarse a partir de sus “actividades institucionales” y –si sigue los pasos que estableció en su hoja de ruta– recién se anotará formalmente en la carrera en la segunda mitad de año.

La destitución de Aníbal Ibarra aceleró los tiempos electorales en la Capital Federal. Jorge Telerman asumió en su reemplazo y rápidamente dio señales de su intención de ir en busca de su reelección en 2007. Varios le siguieron entonces los pasos y los actores políticos con intereses en el distrito también se pusieron en movimiento. Scioli no se quedó quieto.

En las últimas semanas el vicepresidente elevó su perfil. A las actividades públicas propias de su cargo, sumó participaciones en varios actos de gobierno. Mañana, de hecho, estará junto a Néstor Kirchner en Gualeguaychú, para lo cual suspendió un viaje a los Estados Unidos. La semana pasada acompañó también a Cristina Fernández en la conmemoración del Día del Holocausto, en una muestra de la recomposición de la relación entre ambos. A fines del año pasado la senadora lo había acusado en el mismo recinto del Senado de armar “operaciones de prensa” en su contra.

Los planes de Scioli cuentan al menos en esta etapa con el aval de Fernández, quien no se lleva bien con Jorge Telerman y hasta aquí no se lo ve dispuesto a fogonearlo como candidato del oficialismo. El nexo entre ambos es el legislador porteño Alberto Pérez, un hombre de confianza del vicepresidente que hasta diciembre pasado fue subsecretario de Relaciones Institucionales de la Jefatura de Gabinete.

La evidencia de que Scioli tiene un guiño de Fernández fue su aparición en el almuerzo de “desagravio” que el peronismo porteño le hizo al histórico dirigente y ex vice de Boca Roberto Digón ante la intención de Mauricio Macri de impedirle el ingreso a la Bombonera. Con los principales dirigentes del PJ local en la mesa, incluidos varios ministros del gabinete nacional, ese encuentro fue toda una puesta en escena dirigida al empresario y posible candidato de la derecha en el distrito el año próximo. Scioli ocupó un lugar destacado: compartió con Fernández el privilegio de sentarse al lado de Digón.

Los colaboradores del vicepresidente aclaran que no abrirá su local del Abasto sin antes consultar a Fernández y a Kirchner, a quien aseguran que ya le comentó sus planes. Salvo esa charla, lo demás está listo: el lugar ya está dividido en boxes e incluso hay un cartel que dice “Scioli. La ciudad en acción”. No es un slogan definitivo, sino improvisado por los dirigentes que lo acompañan en su proyecto.

Scioli no concibe otra opción que ser candidato del oficialismo, pero confía en ponerse finalmente ese traje. Está seguro de poder alzarse con el voto peronista que hoy se lleva el macrismo y no le preocupa tanto una fuga del progresismo. “Retiene al 80 por ciento de los votantes de Ibarra en la segunda vuelta de 2003”, explican sus asesores.

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El ex motonauta Daniel Scioli juega en el Abasto.
Imagen: Sandra Cartasso
 
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