SOCIEDAD › UNA CHICA DE 17 Y SU NOVIO, PRESOS POR LA MUERTE DE SU MADRE

El cadáver, enterrado en el jardín

El acusado de matar a la mujer es el muchacho, también de 17 años. En una carta, habría confesado que la golpeó en medio de una discusión y luego la mató “porque no llegaba al hospital”.

 Por Carlos Rodríguez

“Le tuve que dar fin porque no iba a llegar al hospital.” La carta, escrita con trazo nervioso, puso fin al misterio que rodeaba la desaparición de su casa de Munro, desde el lunes pasado, de Victoria Gertrudis Nolli, de 50 años, quien vivía en el lugar con su hija de 17 años y el novio de la chica, de igual edad. La carta, en la que se hacía el relato de una pelea con golpes y algo más, habría sido redactada por el yerno de la dueña de casa, que ahora se comprobó que fue asesinada y enterrada en los fondos de la vivienda. Lo más sorprendente vino después: además del supuesto autor material del crimen, que estaba prófugo y fue apresado anoche, fue imputada por el hecho la hija de la víctima, que ayer quedó a disposición de la Justicia de Menores. La primera denuncia fue hecha el jueves por la noche por el marido de la mujer. El hombre llevó el breve texto donde Mauro, el yerno en cuestión, cuenta en primera persona que discutió con Victoria, quien le habría hecho reproches por su adicción a las drogas. El muchacho golpeó a su suegra “quebrándole el tabique”. La mujer cayó al suelo y el joven, según sus palabras, la mató porque de todos modos “no iba a llegar (viva) al hospital” más cercano. El cuerpo tenía ocho puñaladas, algunas en el pecho, otras en la espalda.

El caso ocurrió una semana después de que otra chica de 17 años fuera detenida, acusada de ser la instigadora del crimen de sus padres, Juan Antonio Gentile y Roxana Hatt, asesinados en la casa familiar de Moreno, en un supuesto asalto (ver aparte). Anoche, los investigadores estaban tratando de reconstruir lo ocurrido desde el lunes, día en el que habría sido cometido el crimen de la señora Nolli, y el jueves por la noche. Ese día la policía encontró el cadáver de la mujer, en avanzado estado de descomposición, en un pozo que había sido abierto en el jardín del fondo de la casa de Ramón Castro y Armenia, en Munro, zona norte del Gran Buenos Aires. El dato que posibilitó el hallazgo lo aportó el marido de la víctima, Oscar Antonio Olivera, de 61 años.

Olivera entregó la carta que dice haber hallado en la casa y que habría sido mantenida oculta, varios días, por la hija de la mujer asesinada. El texto fue escrito por Mauro, el yerno, quien vivía en el lugar desde hacía un año y medio. En el escrito, el joven que estaba prófugo desde el mismo lunes se adjudicaría la autoría material del hecho, aunque se presume que la hija de la mujer habría sido, cuando menos, partícipe necesaria, según estimaron las fuentes policiales. Los vecinos, entrevistados por la prensa, dijeron que la casa de los Olivera se hacía notar por dos cosas: las fuertes discusiones entre la suegra y su yerno, más el ruido y el “olor a animal” que aportaban quince mascotas, diez perros y cinco gatos.

“Hace varios días que la madre no aparecía por el barrio. Siempre salía para comprarles comida a sus animales. A mí me pareció raro no verla”, dijo un vecino llamado Roberto, frente al hecho consumado. A las 21 del jueves, el esposo de la víctima llegó a la comisaría segunda de Munro y dos horas después, en el jardín, encontraron el cuerpo de Nolli. El marido de la mujer había dicho que en el fondo de la casa había “tierra removida”. La autopsia demostró que la víctima, además de estar golpeada en la cara y en distintas partes del cuerpo, había recibido ocho puñaladas, algunas por la espalda y otras en la región derecha del tórax.

El texto de la carta parecía conducir a un único sospechoso, Mauro, el yerno, pero anoche, en forma sorpresiva, luego de declarar ante la Justicia de Menores de San Isidro, la hija de 17 años quedó detenida bajo sospecha de homicidio calificado por el vínculo. La chica estuvo demorada todo el día en la comisaría segunda, hasta que por la tarde la Justicia dispuso el traslado a un instituto de menores. Cuando menos habría sido testigo presencial del crimen y por lo tanto encubridora, hasta que en la noche del jueves le entregó la carta a su padre.

La casa que fue escenario del crimen está ubicada a nueve cuadras de la estación ferroviaria de Carapachay. El marido de Nolli se habría enterado de lo sucedido en la tarde del jueves, cuando retornó a su domicilio, de su trabajo en una empresa fúnebre de la zona. “La carta decía que la mujer había ‘desaparecido’ luego de la pelea, pero también se indicaba que podía estar cerca del lugar. El chico que está acusado por el crimen no tiene ningún antecedente penal”, explicaron las fuentes policiales. En su carta, el supuesto autor del homicidio dice que el golpe dado en el rostro a la mujer “le había fracturado el tabique nasal”. El matrimonio Olivera-Nolli pasaba por una situación especial: vivían en la misma casa, pero estaban separados de hecho desde hacía un tiempo.

Sobre el yerno, en el barrio se dijo que “era un chico agresivo, violento, que al parecer se drogaba mucho y que había sido protagonista de varios hechos de violencia. Lo habían visto pelearse con algunas patotas que hay en el barrio y también hubo denuncias de que solía golpear a las mujeres”, contó una vecina de nombre Rosa. De acuerdo con los datos en poder de la policía, el chico buscado había vivido siempre en el mismo barrio, pero al principio no pudo ser hallado en las casas familiares. “El chico se hizo humo”, dijo una fuente policial. “Nadie sabe nada. La madre del pibe vino a la comisaría para asegurar que ella no tiene conocimiento sobre su actual paradero; nadie sabe dónde puede estar escondido.” Horas después lo encontraron y fue detenido.

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La mujer fue enterrada en el jardín de la casa, en Munro.
 
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