SOCIEDAD › ESPAÑA APRUEBA MODIFICAR EL DNI A LOS TRANSEXUALES

Cambio de nombre sin cirugía

El Parlamento español aprobó ayer una ley que permitirá a los transexuales cambiar el nombre y el sexo en el documento. Un médico deberá certificar el diagnóstico de “disforia de género”.

 Por Vanessa Pi *

Desde Madrid

Aguantar risas y miradas al mostrar el documento de identidad (DNI) para pagar con una tarjeta de crédito. Convencer al funcionario de Correos de que el destinatario del paquete es quien acude a recogerlo. Se acabó todo eso. Los transexuales españoles por fin serán quienes dicen ser gracias a la Ley de Identidad de Género, que el Congreso de los Diputados aprobó ayer. En su DNI figurará el sexo y el nombre con los que se identifican. Bastará con que un médico diagnostique una disforia de género (término médico de la transexualidad), que la persona haya recibido tratamiento durante dos años y que en ese tiempo haya vivido de acuerdo con su nuevo género.

En España hay entre 3000 y 8000 personas transexuales, según calculan las asociaciones que los representan. Pero sólo un tercio se somete a una reasignación de sexo, según datos del hospital Carlos Haya de Málaga, el único en España que realiza estas intervenciones de forma gratuita. Hasta ahora, sólo aquellos transexuales con genitales acordes con el género con el que se identifican podían optar, previa sentencia judicial, a un cambio de nombre y sexo en el DNI.

A la sede de la asociación El Hombre Transexual de Madrid acuden padres que acompañan a sus hijos (nacidos chicas) explica Alex, su presidente. “Es importante informarlos, que puedan contar lo que sienten y sepan que no están solos”, defiende. Tiene 25 años, barba de tres días y un timbre de voz masculino, por eso en la constructora en que trabaja pocos se han percatado de que su padre es el encargado de la obra. “Buscan a una chica en la oficina”, ríe.

Ismael y Alek pertenecen a la asociación. Como Alex, se las rebuscan para que al ir al médico, éste no los llame por su nombre oficial. El humor es su mejor arma para combatir el desasosiego. Ismael empezó a tomar hormonas en agosto y ahora se queja de dolores en el pecho por una mastectomía reciente. Es funcionario de la Comunidad de Madrid.

Alek está desocupado, como el 90 por ciento de los transexuales en España. Espera que la ley entre en vigor para renovar su DNI, que caducó hace cuatro años. Asegura que el “ya te llamaremos” es el pan nuestro de cada día cuando va a buscar trabajo. Y eso que las mujeres transexuales son las que más sufren una situación de desempleo, denuncia Carla Antonelli, coordinadora del Area Transexual del PSOE. Asegura que un 85 por ciento de las transexuales ejerce la prostitución porque no tiene otra salida. “La ley nos devolverá la dignidad”, reclama. En su tarjeta de crédito dejarán de figurar sólo unas iniciales, la artimaña con que evita situaciones embarazosas.

Juan y Víctor, de 48 años, esperaron a tener estabilidad laboral para vivir plenamente como hombres. Juan es especialista en medicina del deporte. Compagina su trabajo en la sanidad pública con una consulta que hace unos meses cerró “para hacer el cambio”. Insiste en que la transexualidad no es una enfermedad, sino “un trastorno de identidad sexual”. Explica que no existe ningún estudio concluyente sobre su origen, en lo que coincide el doctor Vincent Bataller. Por su consulta han pasado en los últimos 10 años 85 personas transexuales. Doctor en medicina y sexólogo, dice vivir “un momento histórico”.

España se sitúa, con la Ley de Identidad de Género, a la cabeza de los países con una legislación progresista sobre la transexualidad, todos ellos europeos. Holanda, Alemania, Francia, Italia, Suecia y Reino Unido regulan el cambio de género. Este último país tenía hasta ahora el modelo más avanzado. Como el español, no reclama la cirugía, pero el diagnóstico en Reino Unido sólo lo puede realizar un panel de expertos nombrados por el gobierno, y no basta con un informe médico o de un psicólogo clínico.

La ley, que figuraba en el programa electoral del PSOE, pasó ayer el último escollo para ser publicada en el Boletín Oficial y entrar en vigor.

Pero después de la ley aún queda camino por recorrer. Al menos, así lo expresa Esperanza. Tiene 41 años y desde hace tres trabaja como teleoperadora. Empezó su tratamiento hormonal con 20 años y a los 31 se sometió a una operación de reasignación genital. En su DNI figura el nombre y el sexo que sintió desde pequeña, pero opina que “el pasado pesa para toda la vida”. Por eso confía en que la ley, que califica de “un gran paso”, consiga que la gente vea a los transexuales como “personas normales”.

* De El País, de Madrid. Especial para Página/12.

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