SOCIEDAD › LOS HIJOS DE DIVORCIADOS SE SEPARAN MAS

Herederos de mayor libertad

 Por Mariana Carbajal

Los hijos de divorciados tienen mayor propensión a divorciarse que aquellos cuyos padres no se han separado. A esa conclusión llegaron investigadoras de la Cátedra de Demografía Social de la UBA luego de reconstruir las trayectorias de las uniones de casi un millar de mujeres del área metropolitana y de evaluar las circunstancias que favorecieron la disolución de parejas. Pero no es el único factor que incrementaría el “riesgo” de divorcio: resultaron más frágiles las uniones consensuales, frente a los matrimonios; las que fueron iniciadas antes de los 20 años y las de mujeres sin práctica religiosa.

El concepto de transmisión intergeneracional de la inestabilidad conyugal surgió entre investigadores norteamericanos. ¿Cuál es la hipótesis que está detrás? Que los hijos de padres separados muestran una frecuencia más alta de disolución de su propia unión. Esa tendencia también se repite en el área metropolitana, según surge del análisis de los datos de la Encuesta de Situación Familiar (ESF), elaborada por la Cátedra de Demografía Social de la UBA (ver nota central). ¿Cuáles son las explicaciones? El modelo de relación conyugal en el que se ha crecido deja una impronta en los hijos, un modelo de pareja no sacralizado y en ese marco, las interrupciones aparecen como una alternativa más permitida. Lo que también observan los demógrafos es que en los países con tasas más altas de divorcio, es decir, en aquellos en los que está más generalizado, como Estados Unidos, es más bajo el efecto de la transmisión generacional de la disolución matrimonial.

En 2005, en la ciudad de Buenos Aires hubo 7054 divorcios. No hay registro de las separaciones de hecho. Pero las investigadoras María Marta Santillán y Street, de la Cátedra de Demografía Social, concluyeron en base a la ESF que “las uniones consensuales muestran ser más frágiles que los matrimonios”.

Santillán y Street establecieron los “riesgos” de ruptura al estudiar cuál fue el destino conyugal de las mujeres unidas en primeras nupcias captadas en la ESF.

Otras conclusiones fueron las siguientes:

- Se observó un mayor “riesgo de ruptura” en las uniones formadas entre 1980 y 1999 respecto de las iniciadas entre 1960 y 1979.

- La propensión a disolver la unión disminuye entre las mujeres que las formaron después de los 20 años frente a las que lo hicieron antes. “El mayor riesgo de ruptura de las mujeres unidas precozmente puede atribuirse no sólo a la probabilidades de que exista una mayor incidencia de uniones precipitadas por un embarazo, sino también, de que haya existido un tiempo más corto de noviazgo, lo que puede favorecer la aparición de conflictos y de incompatiblidades entre los cónyuges, junto con menores recursos y capacidades personales para enfrentar los avatares cotidianos de la vida en pareja”, aclararon Santillán y Street en el estudio publicado en Trayectorias nupciales, familias ocultas del Centro Interdisciplinario para el Estudio de Políticas Públicas (CIEPP).

- El “riesgo de ruptura” de las mujeres hijas de padres separados es casi el doble del que presentan las hijas de “parejas intactas”.

- El compromiso con una creencia religiosa disminuye el riesgo de ruptura conyugal a menos de la mitad del que presentan las mujeres que “nunca practican”.

- El número de hijos tenidos pierde influencia sobre el “riesgo de ruptura” en las mujeres unidas más recientemente. “Si bien las mujeres que no han constituido descendencia se muestran más proclives a experimentar una separación, cada vez menos los hijos representan un impedimento para poner fin a la convivencia”, concluyó la demógrafa Mónica Raimondi.

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