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Lunes, 11 de agosto de 2003

PESE A LA DERROTA, ENTRO EN LA HISTORIA GRANDE ANTE “POPO” FREITAS

La Hiena fue una cosa seria

El espectacular combate Freitas-Barrios por los títulos del superpluma brasileño fue –entre otras cosas– conmovedor. En ese dramático undécimo round en que la balanza de la resolución se inclinó hacia uno y otro lado, se condensó la esencia del boxeo: lo dramático, la incertidumbre, la agonía y el éxtasis. La Hiena perdió, pero sacó patente definitiva de grande.

POR DANIEL GUIÑAZU

De Alí-Bonavena tuvo el drama. La lucha conmovedora contra la adversidad de aquel que, siendo menos que el otro, logra ser más y que en las vísperas, cuando todo está por ser conseguido, se queda sin nada, no puede, se frustra, eso sí, con los dientes apretados y con la rabia explotándole en cada poro de su cuerpo exhausto.
De Galíndez-Kates tuvo la sangre. Las heridas que pintaron de rojo la vida de la pelea y que, como aquella vez, tiñeron de escarlata hasta la camisa del árbitro. A más sangre, más coraje. A más coraje, más sangre.
El peleón Barrios-Freitas de la medianoche del domingo se pareció bastante a estas grandes peleas que forman parte de la mejor historia del boxeo argentino. A la epopeya de “La Hiena” le faltó un final feliz porque a los noqueadores fulminantes como el brasileño siempre les queda un segundo para poner la mano y dar vuelta todo. Pero, aun en la derrota, nadie podrá reprocharle nada a Barrios. En la noche más importante de su vida como peleador, puso la piel, el alma, la sangre y algunas otras cosas más sobre el ring del Miami Arena y no le alcanzó; nada más ni nada menos que eso.
En los tres minutos del 11º round se condensó la esencia del boxeo. Lo dramático, lo incierto, la polémica, la agonía y el éxtasis de un deporte que se nutre de emociones potentes como las que regalaron “Popó” y “La Hiena”. En ese asalto, un 1-2 (partida de zurda y derecha en directo) de Barrios llegó justo sobre la mandíbula nunca demasiado resistente del brasileño y lo mandó a la lona, como ya había sucedido en el 8º asalto. El bahiano se levantó rápido. Y, vacilante pero no conmovido, tuvo un gesto de picardía que quizás, le terminó valiendo la victoria. Escupió su protector bucal, el árbitro Jorge Alonso lo recogió de la lona, lo hizo enjuagar en su rincón, lo volvió a poner en su boca y reabrió la pelea, exactamente 28 segundos después de haber iniciado la cuenta de protección. Nada que criticarle al árbitro: hizo lo que tenía que hacer.
Ese medio minuto selló el destino final del combate. Freitas (59,867 kg) encontró la tregua que necesitaba para sobrevivir en pie. Y a Barrios (58,514 kg) lo terminó de desbordar la ansiedad. Se abalanzó sobre el brasileño buscando la definición que suponía inminente. Y en el segundo 180 de un round inolvidable, sobre el tañido de la campana (y no después como insinuó Mario Arano, el manager de “La Hiena”), Freitas descubrió un claro sobre la quijada de Barrios y disparó un derechazo de arriba a abajo que fulminó al argentino. Barrios se fue al piso dando toda la impresión de que resultaba imposible que pudiera levantarse. Cuando lo hizo, no sabía dónde y por qué estaba parado y sus piernas tenían la misma solidez que dos columnas de papel mojado.
Los 50 segundos que duró el 12º y último round estuvieron de más. Freitas volvió a derribarlo a Barrios con un cross de derecha a la sien. “La Hiena” volvió a pararse e intentó cambiar golpe a golpe pensando que era posible ganar de milagro en un intercambio, pero pronto se dio cuenta de que no podía. Quiso amarrarlo al bahiano, pero se fue al piso. Cuando se incorporó, estaba tan mareado que el referí no tuvo dudas: decretó el triunfo de Freitas por KOT (el 31º por fuera de combate en 34 combates) y la derrota de Barrios, la segunda en 38 peleas y la primera antes del límite. Hasta ese momento, las tarjetas de los jurados reflejaban el tenso equilibrio que gobernaba en la pelea: Freitas ganaba 106-103 en la de Denny Nelson; en la de Guy Jutras, Barrios iba adelante 106-105 y en la de Peter Trematera, los cómputos daban un empate en 105. Líbero lo tenía a Barrios con ventaja: 106-103.
¿Qué conclusiones debe extraer “La Hiena” de esta ilusión que dejó de ser? En principio, ratificó que tiene un corazón que se le escapa del pecho. Del round 1º en adelante, cuando Freitas hizo diferencias a partir de la solidez de su zurda en jab, peleó a punta de coraje. Y se sobrepuso a un corte bravo debajo de la ceja izquierda que le apareció en el round 3º, que le ensangrentó el rostro y que su rincón nunca pudo controlar. Esavirtud terminó convirtiéndose en su principal defecto: apostó todo a llevárselo por delante a Freitas con su estilo desmañado. Forzó la pelea con su torso echado hacia adelante y sus piernas en avance permanente, pero sin golpes efectivos, a excepción de los dos que derribaron a Freitas. Y en esa búsqueda insaciable, sacrificó línea y eficiencia. Barrios expuso un temperamento conmovedor, emocionante, imposible de dejar de admirar. Le faltaron lo que tuvo Freitas siempre, aun en los peores momentos: orden y un plan de pelea.
Pero ni siquiera esa carencia debe impedir reconocer que “La Hiena” se consagró, pese a la derrota, como un boxeador de escala internacional. Justificó sus posiciones en los rankings mundiales (3º en la Asociación y 2º en la Organización). Y quizás, ahora más que nunca, las puertas del boxeo grande de los Estados Unidos se hayan abierto de par en par para él. Arthur Pelullo, el manejador de Freitas, fue cauto a la hora de asegurar la revancha e insinuó que, luego de desembarazarse de Barrios, “Popó” apunta al desquite con el cubano Joel Casamayor, a quien le ganara las coronas superpluma de la AMB y OMB en enero del 2002, y luego a desafiar a Floyd Mayweather por el título de los livianos del Consejo. Si Freitas-Barrios llegaran a pelear otra vez, será en el 2004 (¿en enero quizás?). Antes, “La Hiena” deberá tomarse un largo descanso para recuperarse de la media hora más intensa de su existencia, resistir las tentaciones de retornar a una vida mediática que lo aparta de sus objetivos y seguir haciendo buena letra sin desviaciones, mientras espera que su teléfono suene desde los Estados Unidos. Llamadas va a haber, eso es seguro. Siempre harán historia los guapos de verdad como él.

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