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Domingo, 15 de mayo de 2016

ARTE > MAGDALENA JITRIK Y LEILA TSCHOPP

LA VANGUARDIA ES ASÍ

En tres salas, la muestra conjunta Vanguardia. Caballo de Troya. América reúne obras de Magdalena Jitrik y Leila Tschopp, con curaduría de Florencia Qualina en el marco del ciclo Ellas. Ficción. Política. Creación, del Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires. Las artistas trabajan influenciadas por las vanguardias pero con distintos conceptos: mientras las obras de Jitrik suelen remitir a hechos históricos, las de Tschopp no tienen anclaje real y la artista pone el foco en el camuflaje, creando un universo donde el tiempo parece detenido.

 Por Marina Oybin

En Caballo de troya, de Leila Tschopp, y América, de Magdalena Jitrik, prima la autonomía; articula las salas que integran la muestra la impronta que las vanguardias tuvieron en la producción de ambas artistas. Las obras no se conectan por aspectos formales o conceptual. Los guiños van por otro lado.

En tres actos o tres salas, como el espectador prefiera, la muestra conjunta Vanguardia. Caballo de Troya. América reúne obras de Magdalena Jitrik y Leila Tschopp, con curaduría de Florencia Qualina en el marco del ciclo Ellas. Ficción. Política. Creación, en el Museo de Arte Contemporáneo de Buenos Aires (Macba).

En el caso de Tschopp, Oskar Schlemmer (1888-1943), director del taller de artes escénicas de la Bauhaus, es una figura clave que dejó huella fuerte en su obra. Schlemmer concibió el teatro como síntesis del hombre en el espacio, la luz en movimiento y la arquitectura. Las danzas de la Bauhaus condensaron estos elementos en diálogo con las ideas espaciales de Walter Gropius y las experiencias sobre color y forma que desarrollaron Kandinsky, Klee e Itten.

La escuela fue creada por Walter Gropius en 1919 y en 1933 fue cerrada por la presión de los nacionalsocialistas. Uno de los objetivos clave que dio origen a la Bauhaus fue el de crear un hombre nuevo para una sociedad diferente. Apenas catorce años le alcanzaron a la Bauhaus para sentar las bases de lo que hoy se conoce como “diseño”. Bajo el lema “La Escuela debe elevarse con el trabajo”, fue también academia de arquitectura y arte contemporáneo. Aplicó un nuevo modo de enseñanza y producción que resultó revolucionario. Schlemmer señaló que Bauhaus construyó en una dirección diferente: hacia el hombre. La historia de la Bauhaus está ligada a la historia de la República de Weimar. En Pedagogía de la Bauhaus, Rainer Wick destaca que Schlemmer fue el único que adoptó como tema al hombre en su arte y en su enseñanza (más precisamente: al hombre en el espacio) con lo cual expresó en forma evidente la reivindicación del hombre enunciada por la Bauhaus (no es casualidad que el emblema oficial de la escuela que muestra una cabeza humana con estilo constructivista haya sido creada por Schlemmer).

Magdalena Jitrik, Siglo XX, 2013. Óleo sobre tela

Las vanguardias políticas y estéticas se cruzan en la obra de Magdalena Jitrik. “Vivía sujeta a una suerte de impericia pictórica hasta que vi una exposición de vanguardia rusa en el Guggenheim, a principios de los noventa. Comprendí que la pintura no tenía que ocultar la mano humana como se pedía aquí en ese momento. Me aparté de la cuestión de la destreza: me sentí autorizada a pintar como podía”, dice Jitrik. Y agrega: “En todas las vanguardias hay un momento liberador del cual no se volvió atrás: mi obra empieza con el descubrimiento de las vanguardias y de pintores olvidados como Juan Del Prete, Yente y Lily Prati, que no tenían intención de demostrar virtuosismo en su forma de pintar”.

En la biblioteca de la Federación Libertaria Argentina (FLA), Jitrik leyó y transcribió párrafos de libros en una antigua máquina de escribir; colaboró con el fichado. Los textos transcriptos integraron la gráfica política de la artista.

América reúne desde tablas de lavar intervenidas con las palabras “libres” o “liberados” pasando por una pieza textil y muebles hechos con maderas encontradas y vueltos a ensamblar hasta pinturas del Black Panther Party, del líder del movimiento Túpac Amaru Victor Polay, y del ex presidente socialista chileno Salvador Allende.

A diferencia de la obra de Jitrik, Tschopp señala que su trabajo, hasta centrarse en las vanguardias, siempre tuvo referencias y guiños a otras pinturas, y a momentos clave de la Historia del Arte desde el Renacimiento hasta la pintura metafísica. “Me interesaron fundamentalmente la vanguardia rusa y la escuela de la Bauhaus: la interdisciplinariedad que plantearon tempranamente fue excepcional”.

Tschopp desató instalaciones pictóricas con imágenes bien diferentes. “Es imposible pensar una imagen sola: siempre está en relación con otras imágenes e ideas. Esa investigación me llevó a meterme cada vez con la idea de la pintura como instalación, como experiencia que se recorre, y que se sintetiza en el cuerpo”, dice la artista de esta instalación que considera una pintura y que compone como si fueran diferentes lienzos superpuestos.

Magdalena Jitrik, APPO (Asamblea de los pueblos de Oaxaca), 2007. Óleo sobre tela

Tschopp, que en este momento presenta también El camino del héroe en la Sala C del Centro Cultural Recoleta y participa en la muestra colectiva Has llorado en silencio con la que se inauguró el nuevo espacio de galería Hache en Villa Crespo, pone el foco en el poder de la ficción. Con unos pocos elementos crea un espacio poético, mix de polo industrial ya despojado y espacio desconocido, extraño y perturbador. “Hago un gran esfuerzo por desmarcarme todo el tiempo de una explicación o de una descripción cerrada”. No plantea una narración lineal, busca entender tangencialmente, sin una narración o un concepto articulador: el poder evocativo de las imágenes ocupa el centro de la escena.

Las artistas, trabajan con distintos conceptos. Mientras las obras de Jitrik en muchos casos remiten a hechos históricos; las obras de Tschopp no tienen anclaje real: la artista pone el foco en el camuflaje, crea un universo donde el tiempo se ha detenido.

“Me interesa la idea de disfraz, algo que trae consigo muchas otras cosas que no conocíamos: una imagen que entra con muchas otras imágenes; entra una idea y junto con ella cientos de otras de contrabando”, dice Tschopp de su reciente obra en general y de su caballo de Troya.

Ambas se interesaron intensamente en las vanguardias y, además, pintan sin cánones estéticos. “La pintura como sistema de pensamiento es muy importante para nosotras. Pintamos lo que hace falta y por ahí después podemos explicar el por qué, pero antes de hacer nuestros trabajos, no”, explica Jitrik.

Vanguardia. Caballo de Troya. América se puede ver hasta el 5 de junio en el Macba, San Juan 328, de lunes a viernes, de 11 a 19 y sábados y domingos, de 11 a 19.30. Recorridos dialogados (actividad incluida con la entrada al museo): de miércoles a lunes a las 16.

Leila Tschopp, instalación Caballo de Troya, detalle

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Magdalena Jitrik, Libertos. Libres. Liberados, 2016. Óleo sobre madera
 
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