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Domingo, 15 de enero de 2012

MúSICA > CONCIERTO EN EL DELTA, EL NUEVO DISCO DE FANFARRóN

Una mancha más

Fabio “Rey” Pastrello viene de tocar con Los Brujos, San Martín Vampire y Adicta, es decir, estuvo en el centro del nuevo rock y el tecno-pop argentinos durante dos décadas. Pero desde 2004, con su nueva banda, Fanfarrón, empezó a recorrer otro camino musical que hoy lo encuentra, con Concierto en el Delta –un disco grabado en una casa a orillas del río–, entregado al folklore y al dub, mientras planea mudarse a una cabaña del Tigre para dejar que su música se siga balanceando en el suave oleaje marrón.

 Por Juan Andrade

Un clima de gira mágica y misteriosa. Un delicado tapiz sonoro, atravesado por el canto de los grillos, el ladrido de un perro o el ronquido del motor de una lancha que se aleja río abajo. Una música hipnótica, perezosa y contemplativa, que parece evocar el suave vaivén que producen las olas sobre una superficie líquida en aparente estado de reposo. Folklore y dub de agua dulce. Todo eso se percibe y mucho más se adivina en Concierto en el Delta, el último trabajo de Fanfarrón. Para comprobarlo basta con ingresar en su página web y descargar sus canciones gratis.

Independientemente de lo que podría sugerir el nombre del grupo, el disco se ubicó con humildad y bajo perfil entre lo mejor del rock argento del año que pasó. Fue el resultado de una mezcla de casualidad y causalidad que Fabio “Rey” Pastrello –ex Los Brujos, San Martín Vampire y Adicta– resume con voz pausada. “Un amigo estaba viviendo en el Delta, enfrente del continente, sobre el río Luján. A través de él fui a parar ahí y terminé alquilando un verano”, cuenta. “Caí, me gustó, estaba bueno. Y al otro verano volví y compuse unas canciones: lo tomé como un lugar de inspiración. Entré en una especie de flash: llegás, te tirás y de repente te invade un relax que es totalmente distinto. Para mí, ahí se dio la magia”, asegura el guitarrista y cantante.

A comienzos de 2011, Pastrello y los hermanos Ignacio y Agustín Bianchi (bajo y voz; percusión y coros, respectivamente) estaban listos para zarpar rumbo al Tigre. El objetivo: terminar de darle forma al material de su tercer álbum. Fue entonces cuando el tercero de los hermanos Bianchi, Juan, sonidista de profesión, se ofreció para acompañarlos y montar un estudio móvil en plena isla. “Justo antes de irnos apareció Juan y así, sin ningún plan, se vino con su equipo de exteriores profesional, uno de los que se usan en cine. Tenía la fantasía de grabar ahí, en vivo, concentrados y un poco aislados. Pero no fue que dijimos ‘vamos a hacer el disco al Delta’. En realidad me preparé para que, en el mejor de los casos, algo se pudiera usar. Pero cuando escuché lo que grabamos, no tuve dudas: éste es el disco.”

La casa en la que se instalaron los fanfarrones en febrero pasado aportó una escenografía única y especial para el registro de este documental sin imágenes. Una construcción de madera, ubicada en el Paraná Miní, sobre el arroyo Felicaria y Estudiantes. “Era una cabaña frente al río, alrededor no había nada, sólo selva: caminabas diez metros y no podías seguir. Tocábamos muy bajito y todo se escuchaba de una manera increíble. La casa más cercana estaba a cien metros, pero era tanto el silencio que los vecinos de enfrente igual nos oían”, describe.

Para llegar a la orilla del folklore, Fabio Rey tuvo que remar y remar. Y muchas veces lo tuvo que hacer contra la corriente que él mismo venía navegando: la del “nuevo rock” con Los Brujos y, más tarde, la del tecno–pop con San Martín Vampire y Adicta. Su primera imagen del género viene de la infancia: Los Jaivas tocando con guitarra eléctrica y batería en un televisor en blanco y negro. Pero fue más tarde, en plenos años ‘90, cuando se enganchó con un disco de Uña Ramos que llegó a sus manos gracias a... ¡Horacio Cabak! “Era compañero de colegio del otro violero de Los Brujos. Me acuerdo patente cuando apareció el vinilo de La magia de la quena, que Horacio había conseguido después de flashear en un desfile, cuando empezaba como modelo. Y ese disco me pegó mucho. Porque en mi familia no se escuchaba folklore”, repasa.

Este capítulo de su biografía podría titularse “De cómo el guitarrista de una de las bandas más zarpadas y delirantes de la movida sónica se copó malll con los ritmos autóctonos”. O, en sus propios términos: “A partir de ahí fui consiguiendo otros discos de música del Altiplano, carnavalitos y huaynos. Y después de Los Brujos, estudiando canto, un día la profesora me dijo que cambie de estilo y elegí un tema folklórico. Eso algo me movilizó, también. Y después de la crisis de 2001 me pegó más fuerte todavía lo de ir hacia otro lugar musical. Me fui corriendo del rock, ya no lo encontraba como fuente de inspiración: eso lo encontré en el folklore, en sus letras. Igual no tengo los yeites de un folklorista cuando canto. Lo hago como lo que soy: alguien que viene del rock”.

Hay una cadencia en la música de Fanfarrón, la del dub, que está presente desde su álbum debut. “A todos nos gusta el dub”, confirma. “El dub es un estilo súper interesante, por su libertad de estructura. Por eso Fanfarrón es canción con aire de folklore. Cuando se habla de zamba o de chacarera, cada una tiene una estructura. Cuando vos usás el ritmo, pero no la estructura, se le dice ‘aire de chacarera’, por ejemplo. Y la idea de tomar ritmos folklóricos y fusionarlos con cierta esencia dub marca nuestra búsqueda. Todo se mezcla. El último tema del disco, ‘Abrazame’, es dub de una forma más literal. Pero en las otras canciones eso no aparece tan directamente”, explica. Lo que sí comparte el repertorio de Concierto en el Delta, de una punta a la otra, es su marca de origen.

¿Cómo fue que el río se terminó metiendo en la música?

–No sé, los temas no eran así en un principio. Pero lo que pasó rítmicamente es que empezaron a tener como un oleaje. Fue el río el que nos fue llevando a ese estado de pachorra, porque al final todos los temas iban para el mismo lado. Es re-loco, pero fue el relax y el entrar en contacto con la naturaleza. Yo estoy en esa búsqueda: cambié ciertos hábitos. Y cuando llego ahí, entro en otra vibración. Estuve averiguando cómo hacer para irme a vivir allá. Tal vez en un tiempo lo pueda conseguir. No es tan fácil. Pero llego y, automáticamente, me siento como del lugar. Me encanta andar en bote o tirarme al agua. Y después ya no quiero volver a la ciudad.


Concierto en el Delta se puede escuchar online o descargar gratis en: http://fanfarron.bandcamp.com/

Fanfarrón toca el sábado 21 a las 20.30 en el Club del Logro, el ciclo de conciertos breves que se lleva a cabo en Ultra Bar (San Martín 678), junto a ÖDE.

En tanto, el lunes 27 de febrero a la medianoche se presentan en el after–show de La Bomba de Tiempo en Uniclub (Guardia Vieja 3360).

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Imagen: Nora Lezano Maquillaje: Lourdes Torres
 
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