SANTA FE › APLICACIóN DE LA LEY PROVINCIAL DE PROTECCIóN DE NIñAS, NIñOS Y ADOLESCENTES.

Cuidar a los pibes reconociendo derechos

Si bien la normativa fue reglamentada hace pocos meses, para medir sus alcances deben cambiar lógicas de gestión y trabajo ligados a la cultura del patronato y de la tutela. Las dudas sobre quién determina la separación de un niño de su familia.

 Por Alicia Simeoni

La aplicación de la ley provincial de Promoción y Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, reglamentada hace pocos meses, debe enfrentarse con lógicas de gestión y trabajo ligados a la cultura del patronato y de la tutela. La dificultad es muy grande cuando se trata de hogares de alojamiento que constituyen asociaciones civiles privadas y que, además, funcionan con un margen importante de fondos públicos, tal el caso del Hogar del Huérfanos de Rosario. La institución emblemática de la beneficencia en la ciudad encarnó durante muchísimos años el lugar de "depósito" de chicos, sin que se planificara la relación de ellos con el afuera ni con los propios grupos familiares. El abogado especialista en Niñez Gustavo Lorenzo opina que esa aplicación de la ley Nº 12.967 se ve entorpecida, además, porque "no quedan claros" muchos aspectos del trabajo que deben efectuar los distintos grupos que intervienen en la relación con los niños, entre ellos cómo y quién toma la decisión de llegar a las medidas excepcionales como son las separaciones de los grupos familiares. Necesidad de monitoreos permanentes en la adecuación de las ONGs. que deben respetar la ley y las políticas elaboradas desde la Dirección de Niñez, autoridad de aplicación de la norma provincial. Las resistencias a los cambios.

La ley provincial Nº 12.967 de Promoción y Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes prevé en su segunda parte las distintas formas de intervención para los casos en que, los sujetos de la norma, tengan sus derechos vulnerados. Cuando ya se agotaron todas las formas de intervención puede necesitarse tomar una medida excepcional: es el caso en que se separa al niño o a la niña del que es su centro de vida. "A partir de allí puede decidirse su alojamiento en un hogar o en una de las llamadas instituciones totales y en ese sentido, en la Segunda Circunscripción de la provincia de Santa Fe, se cuenta con cinco referencias estatales, el Hogar Ciampi, la Casa de la Niña, el Hogar de Granadero Baigorria destinado a varones, la Colonia Astengo, de Alvear, y el Hogar de Menores Madres", dijo Lorenzo a Rosario/12. En el ámbito privado integran la estructura el Hogar de Huérfanos, el Hogar Encuentro y los que dependen del sacerdote Tomás Santidrián.

Gustavo Lorenzo habla de la ley nacional, pero en especial de la provincial y sostiene que tiene poca claridad "en cuanto a prever un sistema de articulaciones de los equipos de trabajo que deban evaluar el reclamo de un niño, de un grupo familiar, de un efector de salud o de alguna otra instancia respecto de tomar una medida excepcional como lo es el sacar a un chico de su grupo familiar". A juicio de este especialista en Niñez "tampoco está claro cuando se toma la medida, qué debe hacerse luego para que el chico salga de esa situación excepcional y que no se prolongue durante 10 o 15 años, tal como ocurre en tantos casos y por eso se habla de que los hogares se transforman sólo en depósitos".

¿Cómo es hoy la lógica de trabajo en las instituciones?

En principio la lógica en las instituciones no varió y se sigue manejando como si el vínculo con el afuera del niño y del hogar no fuera problema de esa institución. Esto es un contrasentido, porque si se tiene un chico alojado, que en los primeros tres meses que prevé la ley se va a evaluar y a contener, no puede ser que no se aborde su relación con el afuera. Lo que ocurre, entonces, es que esa ONG. no está preparada para poder producir el cambio que ese chico necesita y continúa en la lógica del depósito de niños. Con esa concepción lo único que interesa es que no pase nada grave, pero no hay ningún trabajo específico, tampoco con el grupo familiar respectivo.

¿Ese fue el esquema comprobable en el Hogar del Huérfano? Pero también pasaron cosas graves.

La beneficencia tenía esa lógica en cuanto a que los chicos no podían estar mejor que en ese lugar. La idea era "nosotros los salvamos, nosotros los cuidamos y lo único que importa es cuando están dentro de la institución". Después, lo que pase dentro de la cabeza de los chicos no es problema que se deba abordar. Eso lo tiene que resolver Niñez y es un contrasentido porque si se aloja a un niño es porque se necesita un abordaje especial y esa necesidad es la de programas específicos de trabajo al interior del hogar. El alojamiento en una institución produce un daño, ya que es una alienación del chico. El tema es que a veces esa alineación es necesaria por determinadas situaciones familiares. Hay que tomar los recaudos para que ese daño sea el menor posible, con monitoreos constantes y evaluaciones cada 90 días como dice la ley. Por eso tienen que existir evaluaciones y controles estatales muy fuertes para que el alojamiento en estos lugares no produzca daños mayores.

¿Existen instrucciones precisas para dar vuelta esta lógica con la que se viene trabajando?

La ley dice cómo se deben manejar las instituciones, también las privadas. No se puede alegar que no se conoce la ley que es obligatoria para todos y todo el mundo la debe cumplir. Algunos hogares se adecuaron un poco, otros no y la Dirección de Niñez está produciendo algunas intervenciones, tal el caso del HH, con la finalidad de que se aliñe con lo que dice el texto legal. Como todas las organizaciones que trabajan en Niñez se tiene que adecuar, pero no hay protocolos específicos. Está lo que dice la 12.967, que en algunas cuestiones es muy claras, y el decreto reglamentario. Lo que queda confuso es toda la cuestión relacionada con la vinculación, el trabajo específico con el niño y el despliegue de intervenciones que deben hacerse. Esa adaptación de la organización es la que deben producir todas las estructuras de las ONGs. porque de lo contrario se siguen vulnerando derechos, vale como ejemplo cuando no se garantiza la vinculación familiar, así como la salud y la educación.

Existe una experiencia con una Comisión de Seguimiento integrada por profesionales con riquísima experiencia y preparación en el tema de la situación de niñas, niños y adolescentes con sus derechos vulnerados.

El Hogar del Huérfano es un lugar paradigmático con respecto al sistema de la beneficencia en Rosario y es un espacio en el que se suponía que la adecuación iba a costar mucho más que en otros sitios más pequeños. Es muy grande, hay mucho personal, muchos niños alojados. Se trata de una estructura compleja para reformar y adecuar a la ley de un día para otro. Esta mixtura de un lugar privado que se maneja con muchos fondos públicos y, por otra parte, en donde todos los empleados dependen de una asociación civil privada conforma esa complejidad. Allí está la amenaza del despido si alguien denuncia algo, o no sigue las reglas establecidas desde siempre.

De hecho se despidió a profesionales que denunciaron maltratos físicos y psicológicos y también hay una investigación de la Justicia por la presunta comisión de gravísimos hechos.

Es muy complejo intervenir en una institución privada con estas características y es mucho más complejo producir modificaciones. Lo que existió como resistencia fue y es la que se produce ante cualquier cambio, y que involucra desde las autoridades hasta quienes integran el personal quienes se sintieron afectados. Pero lo que corresponde es que la Dirección de Niñez fije las políticas para hacer cumplir la ley. Por eso esa Comisión de Seguimiento trata de apoyar todo lo que es la transformación institucional y puede ser una herramienta para que el HH pueda utilizarla como un recurso que lo ayude en ese cambio.

¿La situación es distinta en las estructuras públicas?

Por lo menos se puede tener mayor claridad en cómo son las vinculaciones. Además se trata de empleados estatales que no tienen la amenaza del despido. Es todo mucho más abierto. A menudo se producen conflictos en la vinculación entre los equipos y en la determinación de qué hace cada uno, pero existe mucha mejor predisposición para que los chicos no estén mucho en los hogares. Por ser lugares públicos no dependen de que los niños se queden para cobrar el sueldo o la cápita. En los privados, en cambio, todo es más complejo, como oculto y las vinculaciones, por lo general no son con organismos del Estado, sino con lo que se llama voluntariado. Ese voluntariado está compuesto por gente que no tiene una actividad planificada y trata de ocupar el horario de los chicos sin otro objetivo, como los que hay que plantearse por ser ellos sujetos de derecho.

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El Hogar del Huérfano de Rosario, una institución en la que será difícil hacer cambios.
 
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