CULTURA / ESPECTáCULOS › CINE. SEBASTIAN PAZ, EL ROSARINO QUE TRABAJO CON BENICIO DEL TORO

Un aventurero que "conoció" al Che

Es un trovador itinerante que entró como extra en el film
sobre el Che que dirige Steven Soderbergh. Se acercó al
protagonista cuando le pidió que le enseñara a tomar mates.

 Por Claudio Socolsky

"Cumplí el sueño del pibe", me dice visiblemente emocionado desde el otro lado de la línea, en San Juan de Puerto Rico, Sebastián Paz; un trovador rosarino itinerante y de mundo, en el que se presenta con el seudónimo artístico de Batty, a quien el día en que un productor musical le eche un ojo, descubrirá a un compositor de decenas de éxitos musicales; que si tienen ganas pueden ver y escuchar en You Tube, recomendándoles especialmente el tango "Qué manera de garchar", con solo teclear su nombre y apellido en el buscador.

Mientras Fernando de la Rúa tomaba el helicóptero en la Casa Rosada, Batty llegaba a San Juan de Puerto Rico, luego de un periplo que incluyó Brasil -en Bahía-, con su compañera Maria Joao, nieta de Jorge Amado. Después en una escuela para recuperación de chicos con problemas de adicción, propiedad de Jimmy Page, con quien terminó jugando piedra, papel y tijera en el hotel Sheraton, cuando el guitarrista actuó junto a Robert Plant en Buenos Aires, y le ofreció trabajo dando clases de música. O meses más tarde recorriendo el norte amazónico, jugando a sacar oro de las minas y también por Colombia -donde tuvo que escaparse de un hospital, cuando le querían amputar un brazo producto de una herida jamás explicada- y además por Nueva York -donde trató de armar algo en el restaurante de un hijo de César Isella-; o en México -donde encontró un amor, para el beneplácito de varios de sus amigos que tenemos hijas adolescentes-.

El Batty grababa sus canciones junto a un combo de artistas portorriqueños denominado Taller C, en un estudio de grabación enclavado en un Monasterio, cuando un amigo le informa que estaban haciendo un casting de extras para trabajar durante 45 días en una película del Che Guevara, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Benicio del Toro. Mandó su currículum y lo convocaron.

Al Batty la vida le marcó de pequeño que su futuro iba estar conectado de alguna manera con los escenarios. Desde aquel lejano sketch donde protagonizaba, debajo de un saco gigante, el "me pongo el pongo, me saco el saco", en el circo de José Marrone, porque Alicia, su mamá, era integrante de la truope de artistas del inolvidable Pepe; hasta formar parte de la familia Mariani, que por aquellos días tenía como hermano mayor a Pipo Cipolatti (¡Dios mío!), pasaron muchos días en los cuales tejió lazos verdaderos con el arte, en las salas de Bilinghurst al 500, en el Abasto porteño. Y volvió a intentarlo, unos años más tarde, formando una interesante banda que tenía como integrantes, entre otros, al guitarrista de la Bersuit, Oscar Righi. El Batty fue uno de los primeros en traerlos a Rosario, y el pelado Cordera se lo agradeció públicamente en uno de los últimos shows, con la banda ya consagrada, en el Estadio Cubierto de Ñuls. Y al actor Fabián Vena en saxo; mientras hacía de coequiper de Luis Rubio, cuando el creador de Eber Ludueña hacía sus primeras armas como humorista en las mañanas de Radio Mitre.

Como el Batty todavía parece no caer de la experiencia vivida, entonces su crónica es avasallante, mientras la tonada boricua comienza a desaparecer y me parece estar escuchando al adolescente que trajinaba sandalias, pelos largos y bolsitas verdes cruzadas, junto a Charly Bustos por Saudades y El Cairo, cuando comenzaban los 80. Pero pasaron los años, y de golpe se encuentra "vestido de guerrillero, con un fusil, mirando pasar caminando al Che con Fidel, qué más podía pedir", relata vibrante y orgulloso Batty, quien pareció entender los tiempos de la fibra óptica, que enseguida me llevan a buscar información para entender que Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y video, Traffic, La gran estafa) divide su proyecto sobre Ernesto Guevara en dos películas. "El Argentino", que narra el inicio de la revolución que terminó con el mandato del dictador Fulgencio Batista. Y "Guerrilla", que sigue al "Che" hasta Nueva York, donde habló en las Naciones Unidas, su relación con una periodista y terminaría con la ejecución del mismo en 1967. El reparto de ambas producciones incluiría a Javier Bardem, Julia Ormond, Franka Potente y Benjamin Bratt. El guión es obra de Peter Buchman y el propio Soderbergh.

Al tercer día de filmación, una lluvia imprevista obligó a los integrantes del filme a buscar refugio en las carpas de campaña. Batty se metió en una de ellas junto a su infaltable termo y el mate. Grande fue su sorpresa cuando uno de los "guerrilleros", desde la otra punta de la carpa, se levantó como poseído y le preguntó si realmente lo que estaba cebándose eran unos mates. "Claro", le respondió. "¿Me puedes enseñar, que tengo unas escenas donde debo tomar mate?", le preguntó entusiasmado el actor consagrado que personificará al Che. "Mirá; acá, el único rosarino y canalla que te puede enseñar a tomar mates soy yo", le contestó orgulloso el Batty, quien de inmediato le explicó cada una de las técnicas para beber la infusión.

A los pocos minutos, las asistentes del actor portorriqueño ingresaron a la carpa y observaron al improvisado profesor tomando mates junto a Benicio del Toro. "¿Eso que estás tomando es mate? -preguntaron sorprendidas-. Esperen unos minutos que ya volvemos", dijeron. Y regresaron con una buena cantidad de mates y bombillas termoselladas, típico de producción hollywoodense, a prueba de contagios. Cuando el único rosarino presente en la filmación les explicó que Benicio ya había tomado varios, las asistentes se agarraban la cabeza, pensando en la posibilidad de que el actor que caracterizará al Che contrajera alguna enfermedad insospechada. Pero nada de ello ocurrió. Como no podía ser de otra manera, las enseñanzas fueron aleccionadoras, y nuestro artista pasó de ser uno de los 200 extras contratados, a formar parte de un par de escenas; precisamente tomando unos mates con el Che, y tocando la guitarra en otra escena, ya que le pidieron unas clases de son cubano, y en señal de gratitud, la producción lo incluyó en la toma.

Luego de 45 días, los integrantes de la filmación se fueron de Puerto Rico hacia México, porque no lograban conseguir la cantidad de extras necesarios para las tomas importantes. Pero al Batty esto ya no le importó, y una vez regresado a la civilización, con los dólares suficientes para comprar una importante cantidad de tarjetas telefónicas, comenzó a contar su experiencia; otra más, en su incontenible bagaje de anécdotas. Ojalá pueda darse la esperada confluencia de su regreso con el estreno de la película en la ciudad que vio nacer a Ernesto Guevara, que al menos en la ficción se toma unos mates de manera creíble, y lo más importante, sin hacer demasiado ruido.

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