CULTURA / ESPECTACULOS › DEL LENGUAJE A LA LECTURA, DE LA LECTURA A LA ESCRITURA Y AL MUNDO DE LAS IDEAS.

"El niño se apropia del mundo leyendo"

Daniel Tillería Pérez es actor, profesor y licenciado en gestión educativa y acaba de publicar un libro de investigación con el que se propone derribar algunos prejuicios instalados en la sociedad argentina en torno a la educación.

 Por Edgardo Pérez Castillo

Actor, profesor de música y teatro de títeres, licenciado en gestión educativa, y autor de libros como Los lenguajes del arte en la EGB, El taller de educación artística en la escuela especial (Homo Sapiens 1998, 2001 y 2003) y Títeres y máscaras en la educación (Homo Sapiens 2003 y 2005), Daniel Tillería Pérez le dio forma a una nueva investigación. Publicado por Germinal, Del lenguaje a la lectura, de la lectura a la escritura y al mundo de las ideas es el flamante trabajo de un autor que se focalizó en niños con discapacidad y en situación educativa irregular, y pudo así derrumbar algunas hipótesis instaladas en la sociedad. En particular, aquella que indica que en Argentina el nivel de lectura es crítico.

"Hay toda una cosa de echarle la culpa al país, pero me dí cuenta que en relación a la lectura estábamos mejor que otros países de la región, que no andábamos tan mal. Que nuestros chicos, de una u otra manera, leen", apunta Tillería Pérez, que durante el proceso de escritura de su nuevo libro se relacionó con docentes de Perú, Chile y Bolivia, para comprobar que en otros puntos del sur americano la situación era aún más caótica. "En Argentina el libro no paga IVA, entonces es más barato, hay más acceso a la lectura --explica--. En el país existen las bibliotecas populares. Son muchísimas y están en las ciudades, comunas, en todos los barrios, lo que representa otro punto a favor. Los chicos leen porque tienen acceso a los libros. Ese fue uno de los disparadores para ver dónde estaba la falla. Trabajé fundamentalmente entrevistando docentes de Chile y Perú, dos países que han aplicado el neoliberalismo a rajatabla. En los dos tienen graves problemas con la educación y con la lectura. Los 90 nos marcaron por el neoliberalismo. Estamos tratando de salir, entonces es un buen momento. Hay una nueva mirada sobre la educación, hay más recursos hacia la educación y hay una propuesta nacional circulando para que el chico se acerque a canalizar inquietudes. Y una de ellas es ésta, la lectura".

El libro, ante ese panorama, aparece como una herramienta democratizadora. "Fue bueno contactarnos con docentes para ver cómo cambiamos esta mirada del `deber ser` por el `yo quiero hacer`. Buscamos lograr este pensamiento de lo interpluritransdisciplinario. Es decir, no hay solamente un área que tiene que ver con la lectura, porque todos los docentes trabajamos con la palabra escrita. Es bueno pensar en grandes temas de conocimiento y que todos confluyamos. Todos podemos aportar hoy a la lectura", apunta Tillería Pérez.

En su obra, la mirada está puesta también en el trabajo puntual de los docentes y sus alumnos, en una tarea donde influyó su propia experiencia como educador: "La falla está principalmente en las metodologías que se usan en las escuelas. Este libro fue pensado entonces para los padres y para los docentes, para acercar a los chicos a la lectura desde otros lugares. Y a la lectura placentera, no a la lectura obligatoria. Al chico se le entrega un libro y se le obliga a leerlo. La cosa no es así, la cosa es conquistarlo, que el chico lea por placer. Allí fuimos haciendo un trabajo con docentes y alumnos míos en situaciones prácticas. La última práctica fue muy buena, porque se trabajó con chicos discapacitados y llegaron a trabajar con Viaje al centro de la Tierra, un texto que no es fácil de trabajar. Pero lo hicieron con teatro de títeres. Para poder armarlo tuvieron que recurrir a una ayuda que mediara entre la lectura y el niño. De éso se trata, de buscar nuevos recursos para acercar al niño a la lectura".

Para el docente, apelar a herramientas poco utilizadas resultó "una gran ventaja". "Había dos caminos, uno era leer un cuento y teatralizarlo y otro era crear personajes y armar un cuento propio. Ambas cosas llevaron como resultado a la palabra escrita, y volvíamos al libro. Después trabajamos con el kamishibai, una técnica japonesa en la que los chicos construyen sus propias escenas con papel transparente y van contando. Hay que buscar técnicas entretenidas, novedosas. Todo esto fue rescatando la palabra, y el chico también podía producir textos propios. O al revés, ir al texto y modificarlo, entonces un texto servía de pretexto", describe el autor.

En ese marco, el acercamiento de los niños a la lectura permite descubrir problemáticas que pueden ser tratadas por equipos especializados: "Vimos que la lectura podía servirnos para ver qué problemas traía un niño. Porque muchas veces no se trata de no querer leer, sino que muchas veces el niño no lee porque tiene problemas, y entonces se puede derivar a un gabinete. La lectura es liberadora, transformadora, y por éso nace este libro, es la razón por la cual se fue gestando".

En Del lenguaje a la lectura... hay también lugar para el análisis de aquello que ocurre por fuera del aula. "Vimos otros lugares que ocupa la lectura en la vida cotidiana --distingue Tillería Pérez--. Si los niños están influenciados por los medios masivos, tan contaminados, porque no se le dan programas ricos, se va desvirtuando el pensamiento del niño, que no se acerca al libro porque es más fácil mirar estos programas en circulación. Por éso en un momento pensamos en un trabajo conjunto entre padres y escuela. Volver a esa unión indisoluble que en un momento fue tan importante. Pero los padres en la década del 90 fueron expulsados de la escuela. El tema educativo también cayó en la década del 90. Es el momento de retomar muchas cosas".

- Incluso en ciertos sectores se da una confrontación entre padres y docentes, con culpas cruzadas sobre quién debe hacerse cargo del chico.

- Exactamente, fue ése momento. Hubo un quiebre en el que se desvalorizó la profesión docente. La escuela comenzó a ser mal mirada. Entonces vemos hoy que, mientras otras instituciones se van desmembrando, la escuela sigue aportando, sigue estando, dando respuestas al niño y a la educación. Entonces creo que es el momento preciso para retomar esto, lo más importante, la lectura. Porque el niño se apropia del mundo a través de la lectura. El bebé mismo comienza a recibir el lenguaje de los adultos, pero luego quiere conocer más palabras, cuando aparece el libro de cuentos, la palabra escrita. Si sabemos rescatar esto tan rico, que está en ebullición, vamos a retomar un muy buen camino.

De allí que la obra no esté destinada exclusivamente al ámbito escolar, según concluye el autor: "Es un trabajo para todos los adultos que trabajen con chicos, para centros culturales, centros barriales. Incluso un capítulo está dedicado a cómo armar proyectos de lectura en barrios, en comunas", concluye.

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Daniel Tillería Pérez, autor de un nuevo trabajo vinculado con la educación.
Imagen: Alberto Gentilcore
 
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