CORREO

Baile

Debo reconocer que no tenía ganas de ir, pero... dos amigos entrañables me convencieron... "Vamos Alemán, así vemos el baile que les espera a los porteños", sentenciaron con firmeza Cacho Rivero y Juan Vaschetto.

21 años contábamos en ese entonces, días de sol y alegrías, bailes, fútbol, minas y la vieja...

Corre abril del 74, y Argentina convulsinada con una democracia con olor a pólvora que parece interminable.

Esa agradable noche, nos instalamos en la Popu. Cancha a full, y pitazo inicial. Comienzo de la exhibición, creo que la oveja Telch ni en el peor de sus sueños imaginó que Tomás Felipe Carlovich lo maltrataría y humillaría de esa manera.

Sí... esa noche el centrojas de Central Córdoba en todo su esplendor, tiró sombreros, caños, taquitos, hasta cansarse, sobre Telch que al terminar el primer tiempo no sabía ni adónde estaba la boca del túnel (y Cap, ¿no conocía a Carlovich?).

En esos primeros 45 minutos, de todo, y nuestros 11 de oro, provocando un Olé interminable.

Derechazo fulminante de ese uruguayo único, y 1 a 0, al rato, quiebre de cintura del notable Mono, y segundo grito, y para completar, el mejor artillero de todos... Marito clava la "tricota", sometiendo a un pobre y desconcertado Santoro. En el descanso 30.000 almas a coro. "Y chupe, chupe, chupe, no deje de chupar, Rosario es lo más grande del fútbol nacional".

Segundo tiempo, y el baile sigue, nuestros arqueros Biasutto y Carrasco son meros espectadores de lujo.

A poco de terminar, y con la rosarina jugando a "media máquina", otro ídolo, el Aldo, con una palomita marca el honor para ellos, sólo una anécdota.

Hasta el día de hoy, todos en Rosario decimos lo mismo: Seguro, seguro que alguien allegado a la AFA, esa noche en el entretiempo, chamuyó a nuestros DT, el negro Montes y el profe Griguol. "Por favor, levanten el pie, porque si no nos comemos media docena". Esto no se puede probar, pero... fue el comentario de toda la ciudad.

Nos espera, en 60 días, Munich, y no precisamente para tomar cerveza. El DT de la selección mayor. Vladislao Cap reconoce: "No tenemos nada". Sí, la selección porteña. "Armada" a dedo por los incapaces de turno, regresando a Europa, dos meses después, vencidos y cabizbajos.

¿Nuestra Selección esa noche? ¡Brillante! Deleitando a las tribunas. Los diarios del otro día: "La AFA bailó al compás de la milonga que le tocaron en el parque", "Con Carlovich, un precio; sin Carlovich, otro".

Quise con estas líneas recordar a aquellos fabulosos de ayer... Algunos lamentablemente fallecidos. Armando Capurro, en un accidente, y Jorge González, hundido en el abismo del alcohol.

También creo que se necesitaría fundar una mutual rosarina de ex, para ayudar económicamente a quien lo necesite.

En mi retina quedó grabada aquella noche que jamás olvidaré.

Enrique Ricardo Bieganski

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